Las claves para no hacer de la prisa una forma de vida

Prisa

Esta sociedad nos obliga a andar corriendo de un lado para otro. Sin embargo ir de prisa no implica necesariamente pensar de forma mas ágil, hacer las cosas mejor o tachar mas rápido nuestras obligaciones de la lista. Así que, ¿por que no intentar cambiar las cosas?

Vivimos acelerados. Sentimos la necesidad de ser productivos, de hacer una cosa tras otra y de contestar los mensajes de forma inmediata. Soñamos con una comida tranquila, un día libres y por supuesto, con las vacaciones, pero cuando llegan no siempre somos capaces de desconectar.  ¿Te sientes identificada?  Ha llegado el momento de ponerle freno.

¿Quedas a comer con una amiga y prestas mas atención a tu teléfono? ¿Tus conversaciones siempre versan sobre el trabajo, li liada que estás y el poco tiempo que tienes? ¿No sabes que hacer o te sientas mal cuando tienes unas horas libres? Convertir la prisa en una forma de vida a menudo trae consigo estrés y ansiedad. Y no, sabemos que no es fácil cambiar el chip pero aquí tenéis algunas herramientas para hacerlo.

estrés

Prioriza

¿Qué es importante y qué no lo es? Cada uno de nosotros tenemos una escala de valores diferente y por tanto es muy probable que contestemos de forma diferente a esta pregunta.  Lo importante es actuar con coherencia respecto aquello que ocupe el lugar mas importante en tu pirámide de prioridades. Porque no, no todo es igual de importante. Darnos tiempo para reflexionar sobre ello y establecer prioridades es tan importante como organizar después nuestro día o nuestra semana, de acuerdo a ello.

Las cosas, una a una

Ocúpate de las cosas una a una. ¿Estás hablando por teléfono con una amiga? Céntrate en la conversación. Después podrás atender los mails que entren a tu teléfono o hacer la lista de la compra . ¿Vas a sentarte a comer? Evita las distracciones silenciando el móvil y disfruta de la comida. Prioriza y dale tiempo a cada cosa. Hazlas de forma presente y consciente. No por darnos mas prisa, por hacer mas cosas en menos tiempo, ganamos día.

Aprende a decir no

Lo que parece mas sencillo es probablemente lo mas complicado.  En numerosas ocasiones anteponemos los deseos de quienes nos rodean a los propios. Lo hacemos por miedo a perder una amistad, a que no vuelvan a llamarnos de un trabajo, a que crean que somos egoístas… Otras porque ni siquiera nos paramos a pensar si nos apetece, si tenemos tiempo o nos sentimos egoístas por hacerlo. Y con cada pensamiento de ese tipo nuestro bienestar psicológico se ve minado y con este nuestra capacidad de disfrute.

No

Establece horarios y desconecta

Establecer límites no solo es recomendable, sino que es necesario. Los límites de tiempo, por un lado, nos ayudan a evitar distracciones y concentrar nuestra atención en una actividad determinada. Delimita las horas de trabajo y un tiempo para la realización de cada tarea para evitar que el cerebro se disperse con otras cosas.

Establece también límites a la tecnología. La posibilidad de estar continuamente conectados nos ha generado tal dependencia que nos sentimos obligados a contestar todos los mensajes al instante. La inmediatez se ha convertido en un arma de doble filo con la que debemos aprender a convivir. Silenciar las notificaciones de móvil o guardar este en un cajón cuando necesitemos prestar atención una tarea o actividad concreta es una forma de darnos cuenta de que no todo es urgente, de que no pasa nada por retrasar las cosas. ¿Sientes cierto nerviosismo haciendo esto? Configura el teléfono de forma que solo entren llamadas de los contactos que consideres urgentes atender.

Disfruta de aquello que te relaje

¿Hay alguna actividad en concreto que te haga sentir bien? Pasear, leer un libro, ir al gimnasio, hablar con una amiga, tomarte un café en silencio, darte un baño… Es importante que reserves tiempo a lo largo de la semana para estas cosas y que las disfrutes sin distracciones. Cuando planees tu semana, marca en el color que mas te guste el tiempo que vas a dedicarles, pueden ser 15 minutitos cada día o una hora durante dos días a la semanas… y dale la importancia que tiene.

Y tu, ¿has hecho de la prisa una forma de vida o la mantienes a raya?


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