Inteligencia Emocional: ¿En qué me puede ayudar en mi relación?

La Inteligencia Emocional (IE) nos aporta un interesante y maravilloso paradigma desde el cual entender mejor el complejo mundo de las emociones, y aprender a gestionarlas para ser más eficientes y felices en nuestra cotidianidad. Pero, ¿te has preguntado cómo puede ayudarte la Inteligencia Emocional en tus relaciones, en tu relación de pareja?

“Amar no es solo querer; es sobre todo comprender”. Esta certera frase es de la célebre escritora francesa Françoise Sagan. Sin lugar a dudas es precisamente el valor de la comprensión el que ofrece esas poderosas raíces que harán crecer una relación, permitiendo que prospere en el tiempo.

La Inteligencia Emocional se fundamenta precisamente en esta base: en la capacidad para comprender las emociones y reconducirlas, en aprender a guiar y conocer nuestros sentimientos y pensamientos para ser más felices en este complejo mundo donde no siempre es fácil integrarnos.

La receta mágica para que una relación prospere no es únicamente el amor. Muchas veces las parejas llegan a las consultas de los terapeutas con la sensación de que no son comprendidos, de que el otro no hace lo suficiente, que no ve, que no entiende, que no hace o que no dice, etc. ¿Cómo evitar llegar a estas situaciones? ¿Cómo construir una pareja emocionalmente inteligente?

Te damos las claves a continuación, pero recuerda siempre que se necesita el esfuerzo de las dos partes.

¿Cómo me puede ayudar la Inteligencia Emocional en mi relación de pareja?

Autoconocimiento

Es posiblemente la dimensión más compleja. Para construir una relación de pareja primero debemos conocernos bien a nosotros mismos, haber madurado personalmente y crecido emocionalmente. La personas inmaduras suelen proyectar en el otro sus propias necesidades o faltas; de ahí que muchas veces se vuelvan exigentes al transmitir inseguridades, miedos, dudas y problemas que no han sido superados a nivel personal.

Es un problema muy habitual entre las parejas. Por eso, es necesario conocernos, saber cuáles son nuestros límites, saber cómo somos y cómo sentimos, sentirnos seguros de nosotros mismos y con la suficiente autoconfianza como para dar felicidad a la otra persona partiendo desde nuestra madurez. Sabiendo que amar no es exigir, que es ofrecer y comprender; que no es quitar, sino añadir.

Suele decirse que para formar una pareja se necesitan dos mitades. Una parte de esa mitad seríamos nosotros mismos, personas maduras con nuestra propia identidad, con nuestro autoconcepto y nuestro autoconocimiento; la otra parte es la que ofrecemos a nuestra pareja para construir esa unidad.

Empatía

¿Sabes reconocer las emociones? ¿Qué efectos pueden tener tus palabras en tu pareja? Cuando hablamos de empatía nos referimos a esa capacidad indispensable para leer las emociones y los sentimientos en los demás.

Todo lo que hacemos, todo lo que decimos y todo lo que no decimos tiene un impacto en los demás, y en las relaciones de pareja estos hechos se vuelven más relevantes. Suele decirse que son las mujeres quienes genéticamente disponen de mayores capacidades empáticas. Son las neuronas las que nos permiten captar gestos y darles una interpretación emocional; unas estructuras indispensables que nos permiten controlar ese lenguaje esencial para comprender mejor al otro. Pero no pensemos por esto que los hombres carecen de empatía alguna; en absoluto, ellos también intuyen, también leen y, en consecuencia, también sufren.

La importancia deriva básicamente en no centrarnos únicamente en nuestras propias emociones, en iniciar las frases con un “yo siento”, “yo veo”, “yo hago”. A veces también es necesario relativizar y mirar al otro para poder interpretar: “ella está triste”, “él está desilusionado”. Esta es sin duda una capacidad indispensable dentro de la Inteligencia emocional.

Autorregulación

¿Sabes controlar tus emociones? A veces un estallido de rabia tiene como base un sentimiento de tristeza, por ejemplo. Saber regular nuestras emociones, interpretarlas y gestionarlas es un factor clave para fortalecer nuestras relaciones de pareja. No vale con proyectar en el otro nuestras frustraciones.

¿Por qué siento lo que siento? ¿Por qué estoy enfadada/o? ¿Cómo puedo liberar esta tensión que me oprime y que me dan ganas de estallar? Las emociones determinan nuestros pensamientos y proyectan nuestras acciones, siempre es mejor intentar comprender primero qué nos preocupa y que nos hace daño, para después ponerlo en voz alta con nuestra pareja y expresar abiertamente nuestras emociones de modo eficiente.

Comunicación

Un pilar base en los conceptos de la Inteligencia Emocional, y un factor clave en las relaciones de pareja. Bien es cierto que a veces cuesta, o simplemente, no se tienen los registros adecuados de comunicación. ¿Cómo decir en voz alta lo que siento, cómo comunicarle a otro lo que pienso, sufro, deseo o me preocupa?

Debemos aprender a comunicar; ser eficientes a la hora de hablar de emociones. Es habitual por ejemplo decir que las parejas que discuten mucho son las que se separan, cuando en realidad las estadísticas nos dicen que no es del todo cierto: se separan aquellas que no lo hacen, que no discuten, que no saben comunicarse entre ellas.

Aceptación del otro

Para mantener el vínculo es indispensable saber aceptar al otro. No valen los reproches o las descalificaciones. Si queremos a una persona de verdad debemos aceptarla tal y como es, aceptando sus defectos y sus virtudes, sus limitaciones y manías. Si pensamos en cambiar su modo de ser, dejarán de ser esas personas de las cuales estamos enamorados, las abocaremos a una irremediable infelicidad.

Se trata simplemente de crecer juntos, de aceptarse, de encontrar espacios, de permitir el crecimiento personal del otro, de ofrecer sin exigir, de motivarse y automotivarse. El amor es una gran aventura, sin duda. Pero es una aventura que requiere tiempo y sabiduría, de ahí que la Inteligencia Emocional nos aporte unas bases muy acertadas para resolver problemas y crecer. Basta con construir un buen equipo para vencer cualquier adversidad.



Soy psicóloga y escritora, me gusta hilar el conocimiento con el arte y las múltiples posibilidades de la imaginación; me inicié en los estudios sobre el comportamiento humano por mi necesidad de ahondar en esa eterna necesidad por saber y comprender, por descubrir qué motiva lo que somos y qué misterios nos encierran. La búsqueda nunca tiene fin… Mi vida no sería la misma sin la escritura, me define y me motiva: dispongo de premios literarios y de varios libros publicados: “Los lobos de Serieva”, “El cuaderno azul de El Cairo” y una obra para el público juvenil, “Hada Oscura”. Colaboro en varios blogs en los que disfruto aportando ideas y aprendiendo a su vez de las personas, espacios como “La mente es maravillosa” o “Mejor con salud”, me permiten seguir en este apasionante camino por entender lo que somos, es una aventura que sin duda, no encontrará final en esta puerta siempre entornada por las dudas y los misterios.

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