Estufas de pellets, un sistema de calefacción limpio

 

Estufas de pellets

Las estufas de pellets han supuesto una revolución en la forma que tenemos de entender los sistemas de climatización. En los últimos años el uso de este sistema que además de económico es limpio medioambientalmente hablando se ha disparado. Sin embargo, sois muchos los que probablemente desconoceréis aun en que consiste, ¿nos equivocamos?

Este sistema de calefacción produce calor gracias a la combustión de un combustible 100% renovable, el Pellet. Un tipo de biomasa producido a partir de residuos vegetales que genera un calor radiante muy agradable y cuyas emisiones de CO2 a la atmósfera son desestimables.

¿Qué son los pellet?

El pellet es un producto natural formado por pequeños cilindros de unos pocos milímetros de diámetro que se fabrican a partir de serrín natural seco comprimido. La lignina, presente en el serrín, funciona como aglomerante durante el proceso de compresión a alta presión. No es necesario, por tanto, la adición de ningún aditivo para lograr que los Pellets tengan esa composición densa y dura que los caracteriza y que se traduce en un gran poder calorífico.

Pellets

Catalogado como biomasa solida, el Pellet es un producto que podrás encontrar en el mercado con distintos formatos. Desde sacos de 15 kg, un formato estandarizado para estufas domesticas que oscila entre los tres y cuatro euros, hasta grandes formatos conocidos como Big bags. Independientemente del formado, los pellet son fáciles de transportar y almacenar, ¡toda una ventaja!

¿Cómo funcionan las estufas de pellets?

Las estufas tienen un deposito para Pellets, desde el que estos van cayendo a la cámara de combustión donde se queman y se transforman en calor. Lo harán  con un ritmo diferente que dependerán tanto de la temperatura ambiente de la habitación que queremos calentar como de la temperatura que se desee lograr. Cuanto mas frio haga y mayor sea la temperatura que indiques en el termostato, mas Pellets caerán en la cámara y con mayor frecuencia.

Estufas pellet

Tipos de estufas

  • Estufa de aire forzado. Además de pellets, algunos modelos pueden funcionar con cáscaras trituradas de almendra e incluso con huesos de aceituna. Reparte el calor por la estancia en la que se encuentra con un aprovechamiento energético del 80%.
  • Estufa canalizable. Además de calentar la estancia en la que se encuentra pueden caldear también las habitaciones contiguas a través de conductos y un ventilador extra que impulsa el aire caliente a través de estos.
  • Termo estufa. Al igual que las anteriores son capaces de repartir el calor a otras habitaciones, pero lo hacen utilizando un sistema distinto. ¿Cómo? Alimentando el circuito de radiadores de agua. Se puede conectar en paralelo con una de gas o gasóleo, reduciendo la factura.

Todas ellas requieren una salida de humos a la cubierta (tejado) y deben ser colocadas a una distancia de entre 1 y 2 metros de objetos inflamables.  Para su buen funcionamiento, además, será necesario retirar la ceniza un par de veces por semana, limpiar el cristal y hacer las preceptivas revisiones cada dos años por parte de profesionales.

Ventajas de las estufas de pellets

Ahora que sabemos cómo funcionan las estufas de pellets, resulta fácil intuir alguna de las ventajas que este sistema de calefacción nos proporciona frente a otros. Pero son tantas que hemos preferido dejarlas por escrito, con el fin de facilitaros la tarea:

Estufas de pellets

  1. Las estufa de pellets funcionan con biomasa, un combustible renovable y sostenible.
  2. Pueden controlarse desde termostatos digitales. Con ayuda de estos es posible determinar la temperatura deseada, para que la propia estufa vaya gestionando el gasto de Pellets, para alcanzar y mantener esa temperatura.
  3. Son seguras. Hoy en día contemplan supuestos tales como sobrecalentamientos, fallos en la ventilación del intercambiador y la imposibilidad de sacar el calor del combustible al exterior, y por ello en cualquiera de estos casos, los sensores lo detectan y la apagan para evitar accidentes. Paran lentamente la ventilación, ahogando el fuego. Aumentan el suministro de pellet al cenicero para tumbarlo y ventilan a tope la máquina para enfriarla.
  4. No existe peligro de intoxicación por monóxido de carbono.
  5. Son más económicas. Ante la variabilidad y altos precios del gasoil, el gas o la electricidad, los biocombustibles ofrecen estabilidad y bajos precios.
  6. Son más eficientes. Aprovechan el 85% del calor que generan y suponen un ahorro de entre el 30 y el 50% frente a calefacción de gasoil y eléctrica.
  7. El combustible empleado, el pellet, garantiza un elevado poder calorífico con un bajo contenido en cenizas, reduciendo las tareas de mantenimiento.
  8. Son fáciles de almacenar y transportar. Ocupan poco espacio.

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