En el amor quiero alas para volar y raíces para crecer

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“En el amor quiero alas que me permitan crecer como persona, a la vez que raíces con las que reafirmar la relación con mi pareja”. Estamos seguros de que todas nosotras ansiamos alcanzar estas mismas dimensiones. Son necesidades vitales que engloban en realidad el crecimiento personal, a la vez que el compromiso construido por ambos miembros.

Sabemos que no siempre es fácil conseguirlo. Respetar las necesidades personales armonizándolas junto con ese proyecto vital creado en el seno de la pareja, supone combinar “lo individual (lo mío), con lo nuestro (con la relación)”. En ocasiones es todo un reto, y a veces, por qué no negarlo, supone también tener que hacer alguna renuncia. Hablemos hoy sobre ello en Bezzia, estamos seguros de que te va a interesar.

1. Lo tuyo y lo mío. Lo nuestro

Son muchas las personas que inician una relación de pareja dándolo todo. No solo ofrecemos nuestro amor, nuestra entrega emocional y personal, en ocasiones, cedemos hasta nuestra autoestima.

Puede que te sorprenda, pero hoy en día se dan muy a menudo esos casos que la psicología popular suele catalogar como “síndrome de Wendy”:

  • Anteponer los deseos y necesidades de la pareja a los nuestros.
  • Ejercer un rol de “madre-amante-cuidadora”, donde se atiende cada aspecto de la vida de nuestras parejas.
  • Esta devoción, este cuidado se ejerce en libertad porque es así como entienden el amor algunas mujeres. No obstante, al poco aparece la frustración y la indefensión al ver que su dedicación no es reconocida. Y aún más. Su autoestima ha quedado tan debilitada que no encuentran salida a dicha situación.

Hemos de ir con cuidado de no caer en este tipo de comportamientos. El compensar la dimensión individual con el seno compartido de la pareja requiere no solo diálogos y acuerdos, necesita también de una “concienciación” muy clara por nuestra parte.

  • Lo tuyo y lo mío no tiene por qué ir radicalmente por separado. Si yo tengo mi trabajo no significa que quiera pasar menos tiempo conmigo. Mi trabajo, mis intereses, mis amistades definen lo que soy. Y lo que yo soy es lo que te ofrezco con toda mi sinceridad y todo mi amor.
  • Lo mío es mi espacio personal, el cual me identifica. No obstante, también mi pareja está integrada en ese plano propio. Ahora bien, para armonizar estos dos espacios necesito respeto, y sobre todo, confianza.

2. Un amor sin apegos que me de alas, a la vez que arraigo personal

amor consciente

Estamos seguros de que ya has oído hablar del término “apego” relacionado con los vínculos afectivos. En realidad, esta palabra encierra para muchos algo complejo:

¿Cómo no puedo evitar sentir apego por la persona que amo?

Bien, en realidad tiene una serie de explicaciones muy importantes que vale la pena aclarar:

  • Todos nosotros necesitamos ciertos apegos para sentirnos seguros, queridos y protegidos. Los niños necesitan fortalecer el vínculo con sus progenitores desarrollando un apego saludable. Ahí donde exista el apoyo y no el control o la sobreprotección continua.
  • A nivel de pareja ocurre lo mismo. En el momento en que amamos a alguien nos sentimos unidas a esa persona, a su mundo, a sus costumbres, a sus risas y a su personalidad. Todo ello son claros ejemplos de “apegos sanos”.
  • Los apegos de los que debemos huir son en realidad, esos amores que se necesitan de modo obsesivo, que no permiten espacios, y que confunden el querer con los celos y el control.
  • No nos quiere más quien más nos domina, quien más nos cerca en su mundo y sus pautas con la necesidad ciega de “tenernos”. Porque el amor no es posesión ni apego ciego.
  • El amor se ofrece en libertad, yo me ofrezco a ti como “una persona entera” para construir una vida contigo. No caigamos en el error de buscar aquello de mi  “media naranja”, porque dos medias personas no siempre conforman una persona entera.
  • Las medias personas tienen vacíos que esperan que les complementemos, y algo así, nos acaba destruyendo emocionalmente.

3. Construir un amor consciente

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¿A qué nos referimos con un amor consciente, es que no amamos ya de esta forma? La verdad es que no siempre. Pensemos por ejemplo en el amor romántico, un claro ejemplo del amor “inconsciente”:

  • Pensar que los amores son eternos, y que todos contamos con esa “media naranja” ideal para nosotras.
  • Confundir amor con pasión. Pensar que en el momento desaparece esa pasión de los primeros años, el amor deja de se real.
  • Creer que los celos son la máxima expresión del amor, una muestra auténtica del deseo y de la posesión de la pareja como si fuera un objeto.

Hemos de ir con cuidado con estas creencias, y practicar lo que muchos psicólogos de pareja llaman “amor consciente”. Toma buena nota de lo que encierra esta sabia expresión:

  • Es ofrecernos a la otra persona en libertad, siendo antes personas que saben gestionar sus emociones, que no temen a la soledad, y que eligen construir una vida en común con otras persona, para enriquecer así su existencia.
  • Son conscientes no solo de sus necesidades, sino también de las de su pareja. Saben que necesitan cultivar sus aficiones, seguir creciendo profesionalmente, disponer de sus mismos amigos, disfrutar de sus espacios personales…
  • Y todo ello se construye a través de la confianza, del respeto, y con una excelente comunicación.

En el amor, todos queremos alas para volar individualmente, para fomentar nuestro crecimiento personal. No obstante, y a su vez, queremos el arraigo de la persona que amamos, y para ello necesitamos alimentar cada día esas raíces con un amor sincero, y con respeto.


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