
Si buscas un entrante que combine elegancia, sabor y sencillez de preparación, el canapé de brandada de bacalao, pimiento y crujiente de jamón es una propuesta que no debes pasar por alto. Este plato, ideal para ocasiones especiales, mezcla la intensidad del bacalao con la dulzura del pimiento y el toque salado y crujiente del jamón. Aunque su preparación requiere un poco de esfuerzo adicional en comparación con los aperitivos convencionales, el resultado final siempre merece la pena.
La versatilidad de estos canapés permite que sean servidos tanto fríos como templados. Si decides optar por esta última opción, solo necesitas calentar la brandada de bacalao al baño maría antes de montar los canapés. Este pequeño detalle aportará un contraste de temperaturas que encantará a tus invitados.
Ingredientes necesarios
Para la brandada de bacalao
- 3 dientes de ajo.
- 350 g de bacalao desalado sin piel.
- 250 ml de aceite de oliva virgen extra (de sabor suave).
- 40 ml de leche entera templada.
- Sal al gusto.
- 1 patata cocida (opcional).
Para el canapé
- 8 rebanadas de pan (preferiblemente tipo baguette o pan rústico).
- 8 pimientos del piquillo.
- 2 dientes de ajo.
- Aceite de oliva virgen extra.
- 3 lonchas de jamón serrano.
Preparación paso a paso
Preparando la brandada de bacalao
- Pela los ajos y májalos en un mortero junto con una pizca de sal.
- Añade un chorrito de aceite en un cazo a fuego suave y sofríe ligeramente el ajo majado para que libere su aroma.
- A continuación, agrega el bacalao desalado en trozos pequeños y sofríelo a fuego medio-alto hasta que se ablande y suelte su líquido natural.
- Retira el cazo del fuego y desmenuza el bacalao usando un mortero o un tenedor.
- Con la ayuda de una batidora eléctrica, ve incorporando el aceite restante en forma de hilo mientras bates. Alterna la adición del aceite con la leche templada para conseguir que la mezcla emulsione.
- Prueba el punto de sal y rectifícalo si es necesario. Si observas que la mezcla está muy líquida, puedes añadir la patata cocida poco a poco para mejorar la textura.
- Deja enfriar completamente la brandada si no vas a utilizarla de inmediato. Conserva en un recipiente hermético dentro del refrigerador.
Preparando el crujiente de jamón y los pimientos
- Para el crujiente de jamón, coloca las lonchas de jamón entre dos hojas de papel vegetal. Ponlas sobre una bandeja de horno y coloca peso encima (por ejemplo, otra bandeja). Hornea a 180ºC durante 30-35 minutos hasta que las lonchas queden crujientes.
- Mientras se hornea el jamón, sofríe los dos dientes de ajo en un poco de aceite de oliva. Cuando estén dorados, añade los pimientos del piquillo y cocina a fuego medio-bajo durante 15 minutos. Agrega una pizca de sal y otra de azúcar para realzar el sabor.
- Escurre los pimientos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Montaje de los canapés
- Tuesta las rebanadas de pan a tu gusto en una sartén o en el tostador hasta que queden crujientes y doradas.
- Coloca un pimiento del piquillo confitado sobre cada rebanada de pan.
- Usando dos cucharas, forma pequeñas bolas de brandada de bacalao y colócalas sobre los pimientos. Presiona ligeramente con un tenedor para que la mezcla se asiente.
- Corona cada canapé con un trocito del crujiente de jamón.
Consejos adicionales para un canapé perfecto
La clave para que este canapé sea un éxito radica en la calidad de los ingredientes. Asegúrate de utilizar un bacalao desalado de buena calidad, pimientos del piquillo en su punto justo de dulzura y un jamón serrano con un sabor inconfundible.
Además, si deseas darle un toque gourmet, puedes incorporar una fina capa de tapenade de aceitunas negras o incluso unas gotas de aceite de perejil por encima de la brandada. Estas variaciones aportarán un contraste de sabor y color que elevarán la presentación del canapé.
Este canapé no solo es una opción exquisita para sorprender a tus invitados en reuniones familiares o celebraciones importantes, sino que también es una muestra de cómo la combinación de ingredientes sencillos, tratados con cuidado, puede convertirse en una auténtica delicia culinaria.


