Ejercicio físico sencillo y beneficioso: Caminar

La época de las pesadas comilonas ya ha pasado y ahora es el turno de ponerse en forma. La mejor manera de conseguirlo es a través del ejercicio y una dieta equilibrada. Pero, ¿cómo empezar? Hay una forma sencilla y muy beneficiosa para la salud: caminar.

¿Cuál es la fórmula más eficaz y sencilla? ¿Correr o caminar? Hay estudios que aseguran que si se recorre una distancia igual, se queman proporciones similares de calorías. Además, una investigación de la American Heart Association afirma que caminar rápido y hacerlo de forma adecuada puede ser mejor que correr para la salud.

Salir a caminar

Caminar es el ejercicio más sencillo que el ser humano practica, ya que nuestro cuerpo humano está diseñado para eso. Esta actividad ayuda a controlar los niveles de colesterol, la hipertensión arterial, previene la osteoporosis y mantiene a raya la obesidad. Por eso, hacerlo media hora diaria puede sustituir una jornada en el gimnasio.

Caminando se tonifican nuestros músculos, la mente se libera y no hay riesgo de lesionarse. Pero para conseguir estos beneficios es necesario hacer el ejercio de manera adecuada. Una postura correcta, una respiración adecuada y un buen calzado son los aliados para caminar y conseguir los mejores resultados.

Apuntarse al gimnasio, nadar, asistir a clases de aerobic, jugar al tenis, etc. Son grandes opciones para hacer ejercicio, pero cuando no tenemos suficiente tiempo o dinero, podemos encontrar otras soluciones. Es el mejor ejercicio que existe. Con tan solo media hora es suficiente para que los beneficios sean notables. Además de mantener a raya la obesidad, ayuda a prevenir la aparición de las varices y la degeneración articular.

Desventajas

Solamente supondría una limitación para aquellas personas que sufran artritis avanzadas o personas con secuelas de afecciones cerebro-vascularesA ello ayuda que caminar sea la actividad más simple y completa que cualquiera tiene a su alcance.

Beneficios

Esta tipo de ejercicio físico nos aporta muchos beneficios.

  • Respecto al metabolismo, disminuye los triglicéricos y el colesterol. Activa las encimas musculares favoreciendo el movimiento muscular. Con el movimiento se activan las defensas potenciando el sistema inmunitario. Se tolera mejor la glucosa y elimina las grasas sobrantes del cuerpo.
  • El movimiento de las piernas que se produce al caminar favorece al aumento del calcio y frena la atrofia muscular. Además, previene la aparición de la osteoporosis.
  • Favorece la frecuencia cardíaca, mejora el retorno venoso y disminuye la tensión arterial.
  • Salir a caminar ayuda a despejar la mente. Caminando aumentamos nuestra sensación de bienestar, disminuimos el estrés y la apatía. Nuestro estado de ánimo mejora notablemente. Esto lo produce la endorfina, unas sustancias endógenas fabricadas por el sistema nervioso que responden a unos determinados estímulos. 
  • Estudios demuestran que caminar más de una hora al día aumenta de forma significativa la esperanza de vida.
  • Si se padece de insomnio caminar alrededor de 45 minutos durante la mañana es más que suficiente para prevenirlo y conseguir un buen descanso. Si se caminara por la tarde podría tener un efecto contrario.

 ¿Correr o caminar?

Dependiendo del aspecto que se quiera cuidar se escogerá el caminar o correr. Dependerá del estado físico de la persona. Una persona físicamente activa que dispone de poco tiempo y disfruta de las descargas de endorfinas escogerá correr antes que caminar. En cambio, para una persona que sufre de sobrepeso, no es conveniente que empiece a correr sin tener una preparación y una resistencia apta para soportar la actividad. Es recomendable caminar hasta conseguir una mejora del estado físico, ir introduciendo un trote suave e ir aumentando el ritmo paulatinamente.

Los estudios demuestran que a la hora de quemar grasas, correr y caminar queman aproximadamente el mismo número de calorías, siempre y cuando se recorra la misma distancia. Correr te permite ir más rápido y se queman antes las calorías, pero si no tenemos prisa y recorremos la misma distancia, podremos obtener resultados similares caminando.

Los dos ejercicios ayudan a reducir el riesgo de padecer hipertensión, exceso de colesterol, diabetes o alguna enfermedad coronaria. Correr beneficia más a los diabéticos, que consiguen reducir los efectos de la enfermedad hasta un 12%. Mientras que caminar es preferible para aquellas que padecen hipertensión, colesterol o alguna enfermedad coronaria.

Los investigadores aseguran que con esa media hora diaria dedicada a caminar o a correr, según se prefiera, mejoraría la salud de la sociedad y se reducirían notablemente los costes médicos.

Hay que tratar de cuidarse con ejercicio y buena alimentación. Para conseguirlo, no son necesarias las dietas estrictas o el invertir nuestro dinero en un centro deportivo o un gimnasio, sino que salir a caminar, utilizar menos el coche y comer equilibradamente, ayudará a nuestro organismo a funcionar mejor. Tendremos además las defensas alerta, un corazón fuerte y mucho ánimo para afrontar nuestro día a día.


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