Aunque duela, en ocasiones lo mejor es decir adiós

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Decir adiós es mucho más que una despedida. Es cerrar un ciclo y dar por finalizada una etapa de nuestra vida que nos aportó más o menos felicidad. La necesidad de saber en qué momento es adecuado dar el paso, nunca es fácil y requiere a su vez parte de valentía y una comprensión clara de que es lo mejor para nosotros.

Cerrar el círculo de esa relación afectiva, de ese desempeño laboral o el alejarnos de una amistad que nos ofrece más infelicidad que satisfacciones, son sin duda momentos clave a los que todas nos hemos enfrentado alguna vez. Reflexionemos hoy en nuestro espacio sobre ello, aprendiendo adecuadas estrategias para hacer frente a la dura decisión de decir adiós.

Un adiós es más que el final de una etapa

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Hay despedidas necesarias y hay un adiós que siempre nos dolerá más que otros. No obstante, hemos de entender que nuestro ciclo vital lejos de ser una entidad estable donde cada aspecto sea completamente seguro, es un complejo proceso de experimentar y dejar ir.

Analicemos todos los aspectos implicados con mayor profundidad.

1. Un adiós es también el inicio de algo nuevo

Puede que nos cueste verlo. Es posible que en el momento en que nos decidimos a dar el paso y decir adiós, aparezcan más miedos y sufrimientos que satisfacciones.

Ahora bien, debes tener claras estas dimensiones:

  • Hay momentos de nuestra vida en que nos sentimos como hundidas y atrapadas. No es necesario vivir una mala relación de pareja, en ocasiones el propio trabajo o nuestra propia insatisfacción cotidiana nos hace ver que algo ocurre. No estamos alimentando nuestro crecimiento personal, no nos sentimos ilusionadas y ello, nos empuja a tener que dar por finalizada una etapa, y emprender “algo nuevo”. Esto, también es un adiós.
  • Hablemos ahora de las relaciones de pareja. No es necesario tener a un compañero “tóxico”, a alguien que nos hace daño o que nos haga infelices. Hay momentos en que sentimos que esa relación en sí no es lo que buscamos. A pesar el amor, a pesar del cariño, hay “algo que falla” y no sabemos explicarlo. La insatisfacción es algo común en las relaciones de pareja, y que a su vez, tiene que ver también con la necesidad de crecer interiormente, de experimentar otras cosas, de pasar a otra etapa.
  • Con estas ideas queremos decirte que el adiós, no siempre tiene un motivo claro: una traición, un engaño, una desilusión… Hay ocasiones en que es nuestra necesidad por iniciar el cambio lo que promueve la necesidad de decir adiós. Y en este caso, el adiós es a su vez la oportunidad de empezar algo nuevo.

2. Da el paso y no anticipes solo cosas negativas

Hay quien no se atreve a dar ese paso adelante y demora el cierre de esa puerta, de esa relación o de esa etapa de su vida por los siguientes aspectos:

  • Por miedo
  • Por indecisión
  • Por pensar que lo que haya después va a ser malo y peor aún de lo que ahora tiene.
  • Por temor a lo que piensen los demás o a cómo reaccionen.

En consecuencia, lo que estamos haciendo básicamente es anticipar el futuro alimentándonos de nuestra propia indecisión. La psicología cognitiva nos dice que dependiendo de cómo pensemos nos sentiremos emocionalmente. Así pues, si te obsesionas en anticipar catástrofes, alimentarás aún más el miedo.

  • Piensa en ese adiós como en un acto liberador.
  • Es una oportunidad que te traerá cosas nuevas en las que te sentirás mejor. Más segura y más orgullosa de ti misma.
  • Un adiós implica tener que dejar cosas a las que estamos acostumbradas. No obstante, a lo largo de nuestra vida es necesario dejar esas zonas de confort para poder crecer emocional y personalmente. Es una tarea para valientes y, sin lugar a dudas tú eres una de ellas.

3. Cerrar círculos sin malos recuerdos

El decir adiós conlleva a su vez tener que gestionar muchas emociones, de las cuales, no todas son positivas. La sensación de que entramos en una nueva etapa y que todo cambio traerá sin duda algo bueno para nosotras, no suele llegar en un primer momento.

El momento de la despedida, del cierre de ese ciclo vital supone a su vez tener que afrontar estas dimensiones:

  • Despegarnos de aquello que hasta hace poco, nos identificaba e incluso nos definía: esa relación, ese trabajo, esa amistad, esa ciudad donde vivíamos
  • Las razones por las que dejamos algo, van ligadas en ocasiones a malas experiencias. Son estas las más peligrosas, puesto que supone tener que finalizar una etapa teniendo a su vez que “sanar” nuestro interior de malas experiencias, de desilusiones, traiciones y tristezas.
  • Para asumir una nueva etapa con fuerza, entereza y optimismo, debemos afrontar esas emociones negativas. Para ello lo primero que deberemos hacer es no negarlas. Desahogarnos, liberar esa tristeza, aceptarla y a su vez, perdonar. Es muy posible que nos hayan hecho daño, pero si no perdonamos “quedaremos prisioneros” de esos recuerdos y esas sensaciones durante mucho tiempo.
  • Perdonar es la forma más terapéutica de dar un buen adiós. Supone irnos sin odios y con energías renovadas confiando en nosotras y negándonos a su vez a ser esclavas del rencor, de los malos recuerdos vividos y de esa experiencia que durante un tiempo, vetó nuestro crecimiento personal.

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La vida es un largo proceso de aceptar y dejar ir, de asumir que en ocasiones es necesario decir adiós por nuestro propio bien. Y aunque duela, será sin duda lo mejor.


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