Museos para disfrutar en familia

Durante las últimas décadas las principales instituciones museísticas se han preocupado especialmente de elaborar programas pedagógicos, talleres didácticos o proyectos de difusión que promuevan el aumento de público y faciliten la comprensión de las piezas que albergan (o de los conceptos que plantean). Aunque este tipo de acciones siempre son útiles y formativas, al final uno termina encontrando el motivo para regresar a un museo en el detalle más insospechado.

La mayor parte de las veces es probable que no recordemos las fechas más señaladas, en qué planta se encontraba la atracción principal, si el centro contaba o no con tienda a la entrada, etc., pero sin duda lo que no solemos olvidar es con quién estábamos cuando realizábamos la visita y donde nos detuvimos con mayor ahínco, sobre todo si ese día estábamos con nuestros hijos. Museos hay en todas partes y de todo tipo; incluyo aquí algunos que pueden convertirse en toda una experiencia más allá de sus aspectos meramente culturales.

Museo Provincial del Vino en Peñafiel

El Castillo de Peñafiel en Valladolid es uno de los enclaves mejor conservados del último Medievo español y hace varios años completó su visita con un Museo Provincial del Vino dentro de sus patios, lo que convierte al centro en un dos en uno. Por un lado es posible apreciar el proceso de cultivo, fermentación y elaboración de los caldos en plena Ribera del Duero (con cata incluida), desde un enfoque didáctico relacionando la uva y el vino con la literatura, la mitología, las fiestas tradicionales…

Por otro lado, el paseo por los interiores de la fortificación permite adentrarse en una de las épocas más tumultuosas de nuestra Historia, y el paisaje alrededor del espigón en el que se enclava nos ayuda a imaginar las grandes batallas que la visita guiada nos relata desde la Torre del Homenaje. Los más pequeños seguro que lo pasan de miedo creyéndose caballeros o princesas dentro de su propio castillo o intentando contar el número de corchos que incluye la maqueta del edificio, creada por dos salmantinos.

Museo Guggenheim de Bilbao

Si hay un museo que convierte su visita en un cúmulo de sensaciones visuales y táctiles es el Guggenheim de Bilbao. Su carácter internacional (y también su gestión) se afana en que el público viva un auténtico espectáculo tanto por dentro como por fuera y son los niños los que mejor consiguen sacarle partido a las propuestas contemporáneas mimetizándose con todo lo que encuentran como si estuvieran viviendo aventuras dentro de un videojuego o protagonizaran un film de ciencia-ficción.

A pesar del impacto que producen piezas como la araña de 10 metros creada por Louise Bourgois que mira a la ría, la escultura “silvestre” Puppy o los tulipanes brillantes de Jeff Koons que decoran  la terraza principal, la sala más recordada por el público infantil es la que alberga las esculturas de Richard Serra. Cedidas durante unos años al museo, esperamos que puedan prorrogar su uso y disfrute porque más allá de su relación con la física o la filosofía, es una auténtica fiesta correr con los niños en sus laberínticos pasillos, apreciar cómo mutan las formas de cóncavo a convexo o intentar “no marearse”  buscando la salida.

Museo del Ferrocarril de Madrid

El Museo del Ferrocarril de Madrid tiene un plus añadido poco explorado: Cada segundo fin de semana del mes se celebra en su interior el denominado Mercado de Motores, una propuesta comercial y gastronómica en la que se puede adquirir de todo en diferentes puestos extendidos en su patio trasero y frente a los trenes que decoran el interior de la antigua estación de Delicias, justo en las inmediaciones del Parque Tierno Galbán y el Planetario (ideal para organizar un día entero repleto de actividades).

Aparte de poder tomarse algo en un Talgo de época, ver maquetas de trenes en movimiento, auténticas locomotoras de vapor británicas o vagones de mercancía que nos retrotraen al cine clásico, cada domingo familias completas montan en los diferentes trenecitos que dan vueltas al patio. Una no alcanza a saber quién sonríe más durante el viaje, si abuelos, hijos o nietos.

ARQUA en Cartagena

Mirando hacia Levante, una de las alternativas más completas es el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena (ARQUA), uno de los centros más visitados en los últimos años por su variada y atractiva programación, y porque muestra un aspecto de nuestro patrimonio poco estudiado, el encontrado bajo el mar. Resulta curioso ver a adultos y niños jugar al unísono o tomar el sol entre las letras que conforman el nombre del Museo, una diversión que de por sí anima a la visita interior.

Con las virtudes de todo museo moderno, el Arqua tiene un valor añadido al mostrar su contenido haciéndonos partícipes mediante obras de teatro, con las que aprendemos cómo era de día a día en un Galeón del siglo XVI, el modo en que se organizaban las provisiones en un barco de las grandes rutas comerciales, qué fue del famoso Poseidón romano o cómo se recogen y restauran los tesoros subacuáticos que siguen escondidos en el fondo del mar.

Tengamos o no alma de piratas, la visita es fascinante en todos los sentidos y a ello ayuda el avanzado diseño del centro, su estudiada iluminación natural e indirecta y las bien pensadas zonas de paso que invitan a relajarse. Una vez en Cartagena, no hay que dejar pasar la oportunidad de ver la recreación del submarino de Isaac Peral, reconstruido a partir de sus planos originales y guardado desde hace unos meses en el Museo Naval, tras 125 años desde la primera botadura de la imponente nave. Esperamos que esta pequeña ruta cultural y hedonista resulte útil para compartir tiempo de calidad y diversión con los niños.


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Actualidad, Ocio

Rosa Herrero

Agente importador de mobiliario escandinavo a nivel nacional. Personal Shopper Decó, con más de 10 años de experiencia en el sector Retail en... Ver perfil ›

Un comentario

  1.   laura dijo

    Hola, muy interesante lo del mercadillo del Museo del Ferrocarril. ¿Hay forma de conseguir la imagen del interior que has subido con mayor calidad? Me ayudaría mucho para un trabajo académico. Te agradecería mucho si pudieras enviármela. =)
    Un saludo!

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