Motivos por los que no debes castigar a un perro

Agresividad en perros

Castigar a un perro no es la solución para que aprendan ciertas conductas, según indican los expertos. Es cierto que los castigos han estado siempre con nosotros a lo largo y ancho de la vida. No solo cuando hablamos de las mascotas en sí sino también en nosotros mismos. Pero si lo pensamos, no siempre funcionaban como se pensaba.

De los castigos siempre se suelen sacar consecuencias desafortunadas para quien los tiene que padecer. De ahí que hoy te dejamos con algunos de los motivos por los que no conviene castigar a un perro. Seguro que no lo haces, pero por si lo habías pensado, queremos que sepas todo lo que puede ocurrirle a tu mascota.

Castigar a un perro tiene como consecuencia el generar miedo en ellos

Cuando un perro tiene una actitud no demasiado correcta ante algo, quizás sea por sus propias inseguridades. Hay casos en que así lo veremos y por lo tanto si lo castigamos, dichas inseguridades saldrán más a flote combinadas con el miedo. Por lo que sin duda, va a empeorar así que el castigo no sirve para nada y es más, será contraproducente para ellos. Ya que le estará generando todavía más miedo del que ya tenían. Por lo que implica que en lugar de ayudarles, estamos haciendo todo lo contrario.

Castigar a un perro

Más estrés y ansiedad

Otros de los síntomas o consecuencias directas de castigar a un perro es el estrés que le podemos generar y la ansiedad. Esto es porque no toleran los castigos y menos cuando en ocasiones no saben el motivo real. Aunque parezca que nos entienden, no siempre lo hacen. Así que todo ello genera una confusión que les lleva a un estado de alerta y nerviosismo. Por lo que cuando lo sienten, no podrán ni saber lidiar con ello. Así que, es mejor saber cómo debemos educar a nuestros animales para que puedan disfrutar de cada momento sin temores y sin estrés.

Rotura del vínculo que nos une a ellos

A veces nos cuesta encontrar este vínculo entre nosotros y los animales. Aunque sabemos que siempre son circunstancias especiales, porque por regla general suelen tomarnos mucho cariño y amor. Algo que siempre se dice que es uno de los amores más fieles que te puedes encontrar en tu vida. De ahí que castigar a un perro puede hacer que ese vínculo que parecía irrompible se caiga a pedazos. Algo que luego, será complicado restablecer. Sin duda, ellos son menos rencorosos que nosotros y seguro que nos lo ganamos. Pero siempre es mejor no saberlo y por lo tanto, no tener que llegar a esos extremos.

Consecuencias de los castigos

Se complica el aprendizaje

Cuando a uno lo castigan varias veces, está claro que para la siguiente estarás más pendiente de no ser castigado de nuevo que de aprender realmente. Pues algo así es lo que les puede suceder a los perros. Esto se traduce en que todo aprendizaje se vuelve volver cuesta arriba, porque ya se ha instalado el temor que antes mencionamos como otra de las consecuencias.

Puede volverse más agresivo

Aunque parece una contradicción sí que llega a ser otra de las consecuencias directas más comunes de castigar a un perro. Quizás es también algo generado por el miedo, pero por regla general sí que los animales pueden actuar ante ello con una conducta mucho más agresiva. Porque no entienden lo que realmente pasa y lógicamente no quieren ser castigados. Así que, debemos tener mucho cuidado para que no llegue a suceder algo así ya que podría tener consecuencias todavía peores. Las conductas agresivas pueden llegar a otros límites complicados.

Ahora ya sabemos que los castigos, tal y como los conocemos, los debemos dejar a un lado. Así, podemos dar paso a nuevos ejercicios, a estimulaciones tempranas y a premiar los logros como otras opciones para un entrenamiento y educación sin tener que recurrir a los extremos.


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