Errores que cometemos en el desayuno

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El desayuno es la comida más importante del día, sin embargo, por culpa de nuestro estilo de vida, las prisas, el poco tiempo y la mala organización hacen que esta primera comida sea insuficiente para tener una buena salud y poder rendir durante toda la mañana.

Para tomar el desayuno tenemos que tener nuestro tiempo, un buen desayuno tiene que estar compuesto por alimentos saludables, frutas, cereales, algo de proteína, etc. Nada de tomar tan sólo un café con leche porque éste no es suficiente para tener energía.

Para poder disfrutar del desayuno debemos tomarnos nuestro tiempo y procurar incluir alimentos sanos, como frutas y verduras, y no pasar con un simple café, ya que no es suficiente para aportarnos energía. Con el desayuno rompemos el ayuno nocturno de 8 horas, por esta simple razón, debemos darle a nuestro cuerpo todos los productos y elementos necesarios para recuperar energías y nutrientes.

La jornada debe estar compuesta por tres comidas principales, el desayuno, almuerzo o comida y cena, para esta ocasión nos centramos en, según todos los nutricionistas, la más importante, el desayuno.

¿Qué ocurre si tenemos un mal desayuno?

Muchas veces no es lo que buscamos, es decir, no desayunamos como nos conviene porque no lo queramos, sino tan sólo por nuestro estilo de vida y nuestro tiempo, aunque hay veces que las personas se lo saltan porque piensan que así lograrán adelgazar más rápido, o porque cenaron mucho durante la noche y por ello no quieren sobrepasarse. Este pensamiento y muchos otros son erróneos. Aprende a detectarlos y cambia tu forma de ver el desayuno.

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No desayunar para adelgazar

Existe una falsa creencia de pensar que si se salta esta primera comida del día se conseguirá peder peso ahorrando esas calorías. Este pensamiento viene producido por multitud de dietas “milagro” que han dado la vuelta al mundo y a la larga han provocado mucho daño al estudio de la nutrición.

Es totalmente falso, puesto que si no se desayuna como es debido, a la hora de la comida se tendrá un hambre voraz y por ello se comerá más de lo requerido para suplir esa carencia de alimento. Además, si le negamos a nuestro cuerpo el desayuno durante toda la mañana tendremos sensación de fatiga y deseos incontrolables de comer.

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Desayunar muchos carbohidratos

Muchos anuncios de televisión tienen parte de culpa en esta elección matutina que algunos llevan. En la década de los 50 y de los 60 se empezaron a comercializar nuevos productos industriales de bollería, rica en grasas saturadas, carbohidratos y azúcares, una mezcla explosiva que a la larga pasa factura.

Era muy normal y natural observar en televisión cómo lo recomendable para tomar a la hora del desayuno era un buen tazón de leche con galletas, bollos y cereales. En cambio, a día de hoy, se ha observado que la tendencia empieza a ser favorable para que las personas tomen conciencia de que no son tan buenas opciones, debemos seleccionar frutas, cereales ricos en fibras y proteínas.

Desayunar demasiado ligero

Muchos mantienen un desayuno muy pobre en cantidad de nutrientes, vitaminas, proteínas y fibras. Se conforman con un café o una infusión y un par de galletas. Aunque en un primer momento se pueda mantener el hambre a raya, según van pasando las horas, la sensación de hambre empieza a aparecer dando como resultado una ingesta mayor durante la comida.

Muchos estudiosos de la materia, recomiendan tomar al menos el 25% de las calorías totales del día, es decir, al rededor de 500 calorías. Mientras que para las personas que buscan adelgazar, tendrían que conformarse con 350 calorías.

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Desayuno tardío

Según los nutricionistas el mejor momento para romper el ayuno es desayunando una hora más tarde de levantarnos, en cambio, si se alarga mucho más, puede ser perjudicial para nuestra salud. Al tomarlo a una hora prudencial otorgaremos el alimento que requiere para llevar a cabo las actividades físicas, hormonales y mentales esenciales.

Si no desayunamos, nuestro cuerpo empieza a generar mayor líquido estomacal provocando cierto malestar, mareos y debilidad física. Los niveles de azúcar pueden bajar, no rendiríamos en nuestro trabajo y nos nos podríamos concentrar.

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No incluir ni frutas ni verduras

A pesar de lo que se piensa, muchos reservan sus tomas de frutas y verduras para la última hora del día, este acto es incorrecto a medias. La fruta es muy beneficiosa para nosotros, poseen muchas vitaminas, minerales y agua que nos brindan de energía, en cambio, el azúcar de la fruta, la fructosa puede ser perjudicial para los que buscan adelgazar si la toman por la noche antes de acostarse, por esta razón, las piezas de fruta deben tomarse a primera hora y a la hora de merendar.

La verdura posee una gran fuente natural de fibra, por esta simple razón, no tendríamos que olvidarla, puedes hacerte un zumo que combine tanto frutas como verduras para cubrir estas necesidades que te pide a gritos tu cuerpo.

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Comer rápido y mal

Desayunar por desayunar puede convertirse en un arma de doble filo, está bien introducir comida para tener energía pero tenemos que cuidar las formas. Desayunar con prisas puede ocasionarnos algún malestar en nuestro sistema digestivo. Por lo que lo recomendable es emplear como mínimo 20 minutos para tomarlo con relax y para que todo se asimile correctamente.

Quizá te veas identificado en algunos de estos errores, son muy comunes y a todos nos pasan, tan sólo hay que prestar atención para que no se vuelvan en rutina o sino nuestro cuerpo a la larga se resentirá. Bríndale de energía cada mañana, aligera tus cenas y ten equilibrio a medio día, esa es la clave del éxito para toda dieta y para sentirse sano y fuerte.


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