Cuando dejarlo todo implica volver a ser feliz

En ocasiones, el acto de dejarlo todo implica algo positivo: darse la oportunidad de ser feliz. Sabemos que no es sencillo romper con un vínculo tan fuerte como es una relación de pareja. No obstante, hay instantes a lo largo de nuestra vida en que decir adiós es un acto de crecimiento que debemos realizar.

Hemos de tener en cuenta que “ser pareja” no implica tener asegurada la felicidad. Ser pareja implica que las dos partes trabajan cada día por la relación, que existe reciprocidad y la clara sensación de que para estar juntos, deben haber muchas más cosas que el amor: respeto, comunicación, complicidad… Si falla uno de estos pilares, falla todo. De ahí que debamos valorar nuevas opciones. Hoy en Bezzia te ayudamos a reflexionar sobre ello.

Dar una nueva oportunidad o dejarlo todo

Seguro que también tú te habrás visto en esta compleja encrucijada. En ocasiones, nuestras relaciones ya han pasado por muchos baches, ahí donde, sin saber cómo, hay uno que siempre acaba perdiendo. Y esa persona eres tú.

  • Has perdonado muchas cosas. Aspectos que más tarde no han sido reconocidos o, peor aún respetados.
  • Has invertido tiempo y esfuerzos en una persona que no ha valorado las renuncias que has llegado a hacer.
  • Has dado muchas oportunidades. Hasta el punto en que llega un momento en que percibes que lo que has ofrecido es tu propia autoestima. Te sientes vacía por todas esas veces en que has cedido, sin recibir nada a cambio.

En ocasiones, solemos caer en error de pensar que amar a alguien es darlo todo a cambio de nada. Y este pensamiento, esta actitud ante las relaciones, es un grave error fomentado por la clásica idea del amor romántico.

Amar a alguien y construir una relación saludable, implica estos pilares fundamentales.

  • Un amor es una complicidad. Yo soy cómplice de tu vida, de tus pensamientos y necesidades. Juntos edificamos un espacio en común donde existe la comprensión y donde nos conocemos y nos atendemos.
  • Un amor es reciprocidad. Es saber dar a quien amamos pero también estar en nuestro derecho de recibir. Es un intercambio mutuo donde ambos ganan y nadie pierde.
  • Un amor es comunicación efectiva y afectiva. Es saber escuchar con empatía, es saber llegar a acuerdos y establecer un respeto donde las palabras no dañan a través del desprecio o la ironía.

Si nada de esto ha sido respetado, y percibes que lo que sientes cada día es sufrimiento o decepción, el acto más sabio será sin duda dejarlo todo. No obstante, ésta es una decisión que sólo tú puedes tomar. No te dejes llevar por lo que otros te digan.

Atiende lo que tu familia y amigos puedan decirte. No obstante, todo acto de valentía requiere tener que saber muy bien lo que uno quiere y lo que necesita. La decisión es tuya, porque “dejarlo todo” es permitirse ser feliz de nuevo pero teniendo que pasar primero por un duelo. Ahí donde asumir la pérdida, la decepción y donde volver a encontrarnos a nosotras mismas.

Dejarlo todo implica volver a cuidar de mi misma

Dejarlo todo no significa empezar de cero. En absoluto, dejarlo todo significa renovarse y recuperar no sólo nuestra felicidad de antes, sino permitirnos avanzar con mayor sabiduría integrando una vivencia, y conociéndonos un poco mejor a nosotras mismas.

La vida es cambio

Si pensabas que la vida era un sendero recto donde la felicidad está garantizada, habrás descubierto hace mucho que no es así. Que vivir implica tomar decisiones difíciles, que en ocasiones nos equivocamos o fracasamos, y que ello, no debe obligarnos a retroceder, sino a avanzar con mayor sabiduría.

Reconstruir un corazón herido

Dejar a alguien implica tener que superar muchos aspectos. En primer lugar, vas a tener que recoger fragmento a fragmento cada parte de tu autoestima rota o vulnerada. Te llevará tiempo sanar esas heridas que nadie ve, pero día a día el dolor será menor y llegará un momento en que te sentirás bien contigo misma.

Reconstruir un corazón herido es una arte que muchos deben realizar muchas veces a lo largo de su vida. De hecho, en Japón existe un arte llamado Kintsugi, donde lo débil se hace bello y fuerte y nos sirve como excelente metáfora en este caso.

  • Cuando un objeto se rompe, los artesanos unen sus piezas con oro.
  • El resultado es de una gran belleza. En Japón, se cree que los objetos antes rotos merecen repararse con oro para que se vean las heridas, porque son heridas que dignifican al propio objeto y lo hacen más bello.
  • Se dice también, que los objetos reparados y unidos de nuevo con el Kintsugi, no vuelven a romperse jamás.

Vale la pena asumir como propia esta metáfora. Se trata de entender que haber pasado por un fracaso no implica tener que pensar que no merecemos ser felices de nuevo, que nuestras piezas rotas no van a unirse de nuevo para permitirnos ser feliz.

La vida es aprendizaje, y de todo hemos de obtener un conocimiento y una sabiduría. En ocasiones, dejarlo todo es la única forma de ser feliz, y lo conseguiremos uniendo con oro nuestra decepciones y desilusiones para salir fortalecidas de nuevo ante la vida.

Porque el amor es alegría, no sufrimiento. Y todos merecemos ser felices y encontrar ese amor que de verdad, nos dignifique como persona. Vale la pena darnos segundas oportunidades y vivir al máximo cada día de nuestra vida.



Soy psicóloga y escritora, me gusta hilar el conocimiento con el arte y las múltiples posibilidades de la imaginación; me inicié en los estudios sobre el comportamiento humano por mi necesidad de ahondar en esa eterna necesidad por saber y comprender, por descubrir qué motiva lo que somos y qué misterios nos encierran. La búsqueda nunca tiene fin… Mi vida no sería la misma sin la escritura, me define y me motiva: dispongo de premios literarios y de varios libros publicados: “Los lobos de Serieva”, “El cuaderno azul de El Cairo” y una obra para el público juvenil, “Hada Oscura”. Colaboro en varios blogs en los que disfruto aportando ideas y aprendiendo a su vez de las personas, espacios como “La mente es maravillosa” o “Mejor con salud”, me permiten seguir en este apasionante camino por entender lo que somos, es una aventura que sin duda, no encontrará final en esta puerta siempre entornada por las dudas y los misterios.

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