
El debate en torno a los fármacos para perder peso no para de crecer. Entre los más populares se encuentran Wegovy y Mounjaro, ambos pertenecientes a la familia de los GLP-1 que han revolucionado el tratamiento de la obesidad. Estas inyecciones actúan sobre las hormonas que regulan el apetito, aumentando la sensación de saciedad y reduciendo las ganas de comer. Pero más allá de su eficacia para adelgazar, cada vez aparecen más noticias sobre sus efectos secundarios y su posible uso en otros ámbitos, como el deporte o incluso la reducción del consumo de alcohol.
Algunos deportistas de élite han admitido que los utilizan para controlar su peso, lo que ha abierto un debate sobre si deberían considerarse sustancias dopantes. Por otro lado, estudios y testimonios recientes apuntan a que estos medicamentos también pueden disminuir el deseo de beber alcohol, un efecto inesperado que ha sorprendido a la comunidad científica. En este artículo repasamos todo lo que se sabe hasta ahora sobre estas dos caras de Wegovy y medicamentos similares, centrándonos en el contexto europeo y español.
¿Por qué Wegovy también reduce las ganas de beber?
El hallazgo que ha llamado la atención es su aparente efecto sobre el consumo de alcohol. Varias investigaciones han observado que las personas que toman fármacos GLP-1, como Wegovy o Mounjaro, sienten menos atracción por las bebidas alcohólicas. En un estudio publicado en 2025, el doctor Christian Hendershot, de la Universidad del Sur de California, encontró que pacientes con trastorno por consumo de alcohol experimentaban una disminución del deseo de beber tras tomar estos medicamentos. Otro trabajo de la Universidad de Colorado Anschutz también llegó a conclusiones similares, reduciendo los días de consumo excesivo en personas con problemas leves o moderados.
Los testimonios personales refuerzan esta teoría. Por ejemplo, Lisa Rees, una mujer de 46 años residente en el sur de Gales, solía beber dos botellas de vino en una tarde. Tras comenzar su tratamiento con un GLP-1, ahora solo puede tomar un par de copas y asegura que “ni una gota más”. Algo parecido le ocurre a Warren Thomas, de 45 años, que desde que inyecta Mounjaro ha perdido por completo el interés por la cerveza. Sin embargo, no todos lo ven como algo positivo: la joven Faye Goodwin, de 20 años, relata que su vida social se ha visto afectada porque si bebe sufre náuseas y vómitos, y en ocasiones ha tenido que cancelar planes con amigos.
Este efecto secundario podría tener un valor terapéutico en el futuro. Algunos investigadores exploran ahora si estos fármacos podrían utilizarse para tratar adicciones, no solo al alcohol, sino también al tabaco o a los opiáceos. No obstante, los profesionales sanitarios insisten en que aún es pronto para recomendar su uso con ese fin y recuerdan que se necesitan ensayos más amplios y prolongados antes de extraer conclusiones definitivas.

La polémica en el deporte: ¿dopaje o no?
En paralelo a estos efectos sobre el alcohol, surge otra controversia: el uso de Wegovy y Mounjaro por parte de atletas profesionales. La tenista estadounidense Serena Williams confesó el año pasado en un podcast que había recurrido a Mounjaro para controlar su peso, después de haber entrenado durante años sin conseguir resultados. El hecho de que una deportista de élite utilice un fármaco para adelgazar ha despertado suspicacias, porque podría ofrecer una ventaja competitiva, sobre todo en deportes con categorías de peso.
La Agencia Mundial Antidopaje (WADA) mantiene estos medicamentos en la lista de sustancias bajo seguimiento. Hasta ahora, no hay pruebas de que mejoren el rendimiento deportivo de forma directa, pero algunos expertos señalan que en disciplinas como el boxeo, la halterofilia o el judo, perder peso rápidamente con estos fármacos podría alterar la equidad de la competición. Massimo Mapelli, profesor del Centro de Cardiología Monzino en Italia, explicó a la BBC que “en deportes con categorías de peso, los atletas que usan estos fármacos obtienen una ventaja anómala”, porque pueden pasar a competir en categorías inferiores sin apenas esfuerzo.
Por el momento, ni la WADA ni otras organizaciones han prohibido estos medicamentos. No obstante, la comunidad científica pide prudencia. Daniel Drucker, investigador en endocrinología de la Universidad de Toronto (Canadá), señaló que los efectos de estos fármacos van más allá del apetito, ya que pueden reducir la inflamación y mejorar el flujo sanguíneo hacia los músculos, lo que podría influir en la recuperación tras el ejercicio, aunque no hay datos en atletas de élite. La WADA ha optado por un enfoque conservador, vigilando posibles usos indebidos, pero sin tomar medidas drásticas.
Un futuro incierto entre beneficios y riesgos
Los posibles beneficios de Wegovy y sus hermanos en la reducción del alcohol o en la inflamación abren una nueva vía de investigación. Sin embargo, los expertos advierten de que estos fármacos no están exentos de riesgos. Pueden provocar náuseas, vómitos, pancreatitis e incluso complicaciones más graves en algunos casos. Por eso, el doctor Darren Quelch, investigador en adicciones, insiste en que no se debe banalizar su uso: “Un error sería ignorar los efectos secundarios”.
En España y Europa, estos medicamentos solo se dispensan bajo prescripción médica y están indicados para personas con obesidad o sobrepeso con comorbilidades. No obstante, cada vez más personas sin problemas de peso los están utilizando con fines estéticos o para otros fines, una práctica que las autoridades sanitarias desaconsejan rotundamente. La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición ha recordado en varias ocasiones que estas inyecciones para adelgazar requieren un uso responsable y deben ser parte de un plan integral que incluya dieta y ejercicio.
En el ámbito deportivo, la situación parece estable por ahora, pero podría cambiar si aparecen evidencias de mejora del rendimiento. Mientras tanto, los debates continúan. Tanto en los círculos médicos como en los deportivos, cada vez son más las voces que piden estudios más específicos con deportistas profesionales y con poblaciones más amplias para evaluar los efectos a largo plazo. También se cuestiona si su uso debería ser permitido o prohibido en competición, algo que todavía no está definido.
En definitiva, Wegovy y otros fármacos similares se han convertido en algo más que un simple tratamiento para adelgazar. Su impacto sobre el alcohol y otras adicciones podría suponer una gran ayuda en el futuro, pero también genera inquietud en el ámbito deportivo por la posible ventaja injusta. Hasta que no haya más datos, la recomendación de los profesionales es clara: usar estos medicamentos siempre bajo supervisión médica y no considerarlos una solución mágica ni un atajo para la salud.



