València Cuina Oberta reúne 75 restaurantes y ocho estrellas Michelin

  • El festival València Cuina Oberta se celebra del 9 al 19 de abril con 75 restaurantes participantes.
  • Ocho establecimientos con estrella Michelin y 12 nuevas incorporaciones se suman a esta edición récord.
  • La “Despensa del Mediterráneo” y el producto de kilómetro 0 son el eje de los menús y experiencias.
  • El certamen impulsa la proyección turística de València con 17 experiencias gastronómicas y una fuerte apuesta por la sostenibilidad.

Festival gastronómico València Cuina Oberta

València vuelve a situarse en el mapa gastronómico europeo con una nueva edición de València Cuina Oberta, el festival culinario que durante once días convertirá la ciudad en un gran comedor abierto a locales y visitantes. Del 9 al 19 de abril, bares, casas de comidas y restaurantes de alta cocina se coordinan para ofrecer menús especiales y actividades pensadas para quienes quieren conocer la ciudad a través de su mesa.

En esta ocasión, el certamen alcanza cifras históricas con 75 restaurantes inscritos, entre ellos ocho distinguidos con estrella Michelin y 12 nuevos locales que se suman por primera vez a la propuesta. La cita, con reservas ya abiertas, refuerza a València como referente gastronómico del Mediterráneo y consolida un modelo que combina producto local, creatividad y precios más ajustados para facilitar el .

Una edición de récord con ocho estrellas Michelin

El cartel de este año reúne a algunos de los nombres más reconocidos de la ciudad, con la participación de Flores Raras, La Salita, Fraula, Riff, Lienzo, Fierro, Arrels y Simposio. Estos ocho establecimientos con estrella Michelin representan la mayor presencia de alta cocina en València Cuina Oberta desde que se puso en marcha el certamen, algo que refuerza el peso de la ciudad en el panorama culinario nacional.

Junto a estos templos gastronómicos, el festival suma 12 incorporaciones que amplían el abanico de estilos, precios y propuestas. Entre las nuevas caras destacan Al Grano, Maestro Bar, Maravella, Noble, Trencabeach y Vlue Salamanca, que se unen a una red cada vez más diversa donde conviven la cocina de mercado, los conceptos más informales y los proyectos creativos que miran tanto a la tradición como a las tendencias internacionales.

En palabras de la concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones, Paula Llobet, el festival supone “una oportunidad para disfrutar de la cocina de excelencia a precios más asequibles”, acercando el trabajo de chefs de referencia al público general. Esta filosofía permite que, durante unos días, probar menús diseñados por cocineros con estrella deje de ser algo reservado a unos pocos y se convierta en un plan accesible para un público mucho más amplio.

La iniciativa también sirve como termómetro del momento que vive la gastronomía local. Cada edición de València Cuina Oberta muestra cómo la ciudad refuerza su posicionamiento como destino culinario, tanto para quienes viajan únicamente por placer como para quienes incorporan la gastronomía como un elemento clave en su visita urbana.

Las reservas, que ya están operativas a través de la web oficial del certamen, permiten organizar con antelación tanto los menús como las actividades paralelas, algo especialmente útil en los días de mayor demanda, cuando muchos restaurantes completan aforo con varias jornadas de antelación.

La “Despensa del Mediterráneo” como hilo conductor

Más allá de las cifras, el eje de esta edición está en el producto. Bajo el paraguas de la “Despensa del Mediterráneo”, los restaurantes participantes se comprometen a trabajar con ingredientes de proximidad y de kilómetro 0, poniendo en primer plano la huerta, el mar y los mercados de València. Esta apuesta busca que cada menú funcione como un pequeño recorrido por el territorio.

Según ha remarcado Paula Llobet, se trata de resaltar que la gastronomía “nace en la tierra, en la huerta y en el mar” y que la experiencia del comensal depende directamente de quienes cultivan, pescan y producen. De ahí que muchos menús incluyan productos de temporada, verduras de la huerta valenciana, pescados de lonja y guiños a elaboraciones tradicionales que forman parte del recetario popular.

Platos tan emblemáticos como los arroces y las paellas mantienen su protagonismo, pero conviven con propuestas que actualizan recetas clásicas o integran técnicas contemporáneas. La idea es que la cocina valenciana se reconozca en el sabor, pero muestre también su capacidad de evolución a través de nuevas presentaciones, fermentados, fondos más ligeros o combinaciones de ingredientes menos habituales.

Este enfoque conectando origen y plato también encaja con las prioridades europeas en materia de sostenibilidad alimentaria, reduciendo la huella de transporte y reforzando la economía de los pequeños productores. En paralelo, muchos restaurantes aprovechan el festival para explicar de dónde vienen sus productos, qué variedades emplean o cómo trabajan con proveedores locales, lo que añade un componente pedagógico a la experiencia.

Para el público, esta mirada a la despensa mediterránea supone la oportunidad de redescubrir ingredientes cotidianos bajo una nueva luz, desde las hortalizas de la huerta hasta los cítricos o los pescados de proximidad, integrados en menús que buscan equilibrio entre creatividad, memoria y respeto por el entorno.

17 experiencias para vivir la cocina desde dentro

València Cuina Oberta no se limita a sentarse a la mesa. Esta edición incorpora 17 experiencias gastronómicas diseñadas por 14 restaurantes, pensadas para quienes quieren ir un paso más allá y participar de forma activa. No se trata solo de comer, sino de entender, practicar y experimentar.

Entre las propuestas destacan catas de vino guiadas por profesionales, donde se profundiza en variedades locales y referencias nacionales, así como sesiones de coctelería en formato masterclass que permiten aprender técnicas y combinaciones que luego se pueden replicar en casa. Estas actividades suelen combinar una parte didáctica con degustaciones, lo que las convierte en planes muy apreciados tanto por aficionados como por curiosos.

También habrá talleres centrados en productos muy arraigados en la cultura valenciana, como la horchata, donde se explica el proceso desde la chufa hasta el vaso, o sesiones para elaborar panes de masa madre, en las que se abordan fermentaciones, harinas y tiempos de reposo. Estos formatos permiten que el público se acerque a la cocina de un modo más tangible, metiendo literalmente las manos en la masa.

No faltan propuestas orientadas a pinchos y chuletas a la brasa, pensadas para los amantes de las brasas y las preparaciones más directas, ni actividades que se asoman a cocinas internacionales, reflejando la diversidad que ya forma parte del día a día de la ciudad. En conjunto, estas experiencias ofrecen un abanico muy amplio para quienes buscan algo más que un menú cerrado.

Desde la organización se insiste en que el objetivo es “ampliar la experiencia gastronómica más allá del plato”. Se trata de conectar con el producto, con los procesos y con las personas que hacen posible que un restaurante funcione, desde el proveedor hasta el sumiller o el equipo de sala, para que el público pueda apreciar todo lo que hay detrás de cada bocado.

Un impulso al turismo y a la proyección internacional de València

Para la administración autonómica, València Cuina Oberta es mucho más que un encuentro culinario. El secretario autonómico de Turismo, José Manuel Camarero, ha definido el certamen como “un evento referente” que encaja con la estrategia de diversificación y desestacionalización del turismo en la Comunitat Valenciana. El objetivo es que la ciudad ofrezca motivos para ser visitada durante todo el año, más allá de las temporadas de sol y playa.

El sector turístico representa ya una parte muy significativa de la economía valenciana, y la gastronomía se ha consolidado como uno de sus grandes motores. Eventos como Cuina Oberta funcionan como escaparate para los proyectos locales, incentivan el consumo en restaurantes durante varios días seguidos y aportan visibilidad a cocineros, equipos de sala y productores.

Camarero subraya que la gastronomía es “cultura, tradición, innovación y experiencia”, y que iniciativas de este tipo permiten “acercar la excelencia al conjunto de la ciudadanía y a quienes nos visitan”. La combinación de menús a precios cerrados, actividades participativas y comunicación conjunta de todos los restaurantes facilita que la imagen de València como destino gastronómico vaya ganando peso en el contexto nacional y europeo.

Otro de los elementos que se destacan es la colaboración público-privada que sustenta el festival. La coordinación entre instituciones, asociaciones del sector y los propios restaurantes se señala como una de las claves para que el evento se mantenga en el tiempo y siga creciendo, tanto en número de participantes como en calidad de las propuestas.

Para muchos negocios, Cuina Oberta representa también una oportunidad de atraer a un público diferente al habitual, que se anima a reservar animado por el formato del certamen y que, si la experiencia resulta satisfactoria, puede convertirse en cliente recurrente más allá de estas fechas señaladas.

Un proyecto de ciudad basado en identidad y talento local

Más allá del impacto económico inmediato, el festival se concibe como un proyecto de ciudad. La concejala Paula Llobet ha insistido en que la intención es que los locales que participan se reconozcan en una València con identidad gastronómica propia, sustentada en el talento, la innovación y la tradición. La idea es que la marca Cuina Oberta funcione como un paraguas común para una comunidad muy diversa de restaurantes.

En este sentido, se pone el foco en que la gastronomía no es solo un reclamo turístico, sino también un espacio de encuentro social. “Alrededor de la mesa es donde los valencianos nos sentimos más cómodos”, ha señalado la edil, apuntando a la importancia que tienen las comidas y cenas como lugares donde se estrechan lazos, se cierran acuerdos o simplemente se comparte tiempo en común.

El festival también ayuda a visibilizar el enorme talento de los chefs y profesionales que trabajan en la ciudad, muchos de ellos con trayectorias que combinan experiencia internacional y arraigo local. València se proyecta así como un laboratorio donde conviven proyectos consolidados, nuevas aperturas y propuestas más pequeñas que encuentran en Cuina Oberta un escaparate desde el que darse a conocer.

Cada menú y cada experiencia cuentan una historia distinta: algunos restaurantes se apoyan en la cocina de mercado más reconocible, otros reinterpretan recetas tradicionales con técnicas contemporáneas y otros se atreven con fusiones que cruzan el Mediterráneo con otras latitudes. Este mosaico de enfoques contribuye a que el visitante perciba una ciudad plural en lo gastronómico, pero coherente en su respeto al producto y al entorno.

Con todo ello, València Cuina Oberta se consolida como una cita que no solo celebra la cocina, sino que también articula un modelo de ciudad donde la cultura culinaria, el turismo responsable y el orgullo por lo propio caminan de la mano.

Con reservas ya disponibles, once días de actividad y 75 restaurantes implicados, la nueva edición de València Cuina Oberta se perfila como uno de los momentos clave del calendario gastronómico de la ciudad: un festival que combina estrellas Michelin y propuestas emergentes, que reivindica la Despensa del Mediterráneo y que invita tanto a vecinos como a visitantes a conocer València a través de sus menús, sus talleres y sus catas, disfrutando de la cocina como experiencia, punto de encuentro y seña de identidad compartida.

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