
Administrar una única dosis de hierro por vía intravenosa durante el embarazo puede marcar una diferencia notable en la salud de las madres y de sus bebés. Un nuevo ensayo clínico internacional, coordinado desde la Universidad de Granada y el CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), ha puesto números claros a un problema muy frecuente pero poco visible: la deficiencia de hierro sin anemia en gestantes.
Los resultados, publicados en la revista The Lancet Haematology, confirman que añadir hierro intravenoso a la profilaxis oral estándar no solo reduce de forma muy importante el riesgo de anemia materna antes del parto, sino que también se asocia con mejor estado de salud neonatal en términos de peso al nacer y reservas de hierro.
CIBER | lunes, 19 de enero de 2026
Un problema frecuente: la deficiencia de hierro sin anemia en el embarazo
El equipo investigador subraya que la deficiencia de hierro sin anemia es una condición infradiagnosticada en la práctica clínica diaria. En muchas consultas prenatales se controla sobre todo la hemoglobina, pero no siempre se revisan las reservas de hierro mediante la ferritina, lo que puede dejar sin identificar a un número importante de mujeres en riesgo.
Esta situación se caracteriza por depósitos de hierro bajos con niveles de hemoglobina aún dentro de la normalidad. Es decir, el organismo ya va justo de reservas, pero el parámetro clásico que se mira en los análisis no refleja todavía una anemia manifiesta. Sin embargo, este déficit silencioso puede evolucionar rápidamente hacia una anemia que se puede combatir con una dieta rica en hierro si no se corrige a tiempo.
Las consecuencias no son menores: cansancio extremo, peor tolerancia al esfuerzo y mayor probabilidad de complicaciones gestacionales se asocian a esta carencia. Además, la falta de hierro en la madre se vincula con restricción del crecimiento fetal y con menores reservas de hierro en el recién nacido, algo que puede condicionar su desarrollo en los primeros meses de vida.
En este contexto, los autores del trabajo remarcan la necesidad de replantear los protocolos de cribado en el embarazo e incorporar de forma sistemática la ferritina en las analíticas iniciales, en lugar de limitarse a la evaluación de la hemoglobina, que se ha mostrado claramente insuficiente para detectar a todas las mujeres en riesgo.
El ensayo FAIR-Trial: 600 mujeres y una pregunta clave
Para responder con datos sólidos a cómo manejar este déficit de hierro, se diseñó el ensayo clínico multicéntrico FAIR-Trial, un estudio aleatorizado de dos brazos que se desarrolló en tres hospitales de Lahore (Pakistán). El proyecto estuvo liderado por Khalid Saeed Khan, del área de Epidemiología y Salud Pública del CIBERESP en la Universidad de Granada, junto a un amplio equipo internacional en el que participaron, entre otros, Naomi Cano-Ibáñez, Javier Zamora y Borja Manuel Fernández-Félix.
El ensayo incluyó a 600 mujeres embarazadas mayores de 18 años, todas ellas en su primera visita de control prenatal y con deficiencia de hierro sin anemia. Para su inclusión se exigían valores de hemoglobina entre 11 y 13 g/dL y niveles de ferritina inferiores a 30 μg/L, un rango que refleja precisamente esa situación de reservas bajas sin anemia establecida.
Durante el segundo trimestre del embarazo se planteó la cuestión principal del estudio: comprobar si una dosis única de 1.000 mg de hierro intravenoso, administrada además del suplemento oral estándar (30 mg diarios), era capaz de mejorar de forma relevante la concentración de hemoglobina materna antes del parto, frente a la estrategia únicamente oral.
Las participantes se distribuyeron al azar en dos grupos: un grupo de control, que recibió solo el tratamiento oral habitual con hierro, y un grupo de intervención, en el que se mantuvo la profilaxis oral pero se añadió la infusión intravenosa de 1.000 mg en una única sesión, siguiendo los protocolos de seguridad establecidos.
El seguimiento se prolongó hasta el final del embarazo, registrando tanto parámetros analíticos como síntomas maternos (fatiga, bienestar general) y variables neonatales al nacimiento, incluyendo peso, crecimiento fetal y reservas de hierro en sangre del cordón umbilical.
Impacto en la madre: menos anemia y menos fatiga
Los resultados del FAIR-Trial fueron claros: la administración de hierro intravenoso se tradujo en una mejora significativa de la hemoglobina materna y en una reducción drástica de la aparición de anemia antes del parto en comparación con el grupo que solo tomó hierro por vía oral.
En términos cuantitativos, el grupo que recibió la dosis única intravenosa presentó un incremento medio de hemoglobina de 0,74 g/dL respecto al grupo control. Esta diferencia, aparentemente modesta sobre el papel, tiene una gran relevancia clínica si se tiene en cuenta que muchas mujeres parten de valores cercanos al límite inferior de la normalidad.
Aún más llamativa fue la variación en la tasa de anemia: el 74 % de las mujeres tratadas únicamente con suplementos orales desarrollaron anemia antes del parto, frente a solo un 23 % entre las que recibieron también hierro intravenoso. Esta reducción supone un cambio de escenario para la planificación de la atención prenatal, ya que la anemia en la gestación se asocia con mayor riesgo de complicaciones, necesidad de transfusión y peor recuperación posparto. Para combatir la anemia existen también medidas nutricionales complementarias que pueden ayudar junto con el tratamiento adecuado.
Además de los datos de laboratorio, las mujeres del grupo de intervención reportaron niveles sensiblemente menores de fatiga. En la práctica, esto implica una mejor calidad de vida durante el embarazo, con menos sensación de agotamiento, lo que facilita afrontar las actividades diarias y el propio proceso de gestación con más energía; una mejor alimentación influye en esta mejora, como explica la alimentación durante el embarazo.
En cuanto a la seguridad, no se registraron acontecimientos adversos graves ni potencialmente mortales asociados a la administración intravenosa de hierro en las participantes del ensayo. Este dato respalda la idea de que, correctamente indicada y monitorizada, se trata de una opción terapéutica segura para las gestantes con deficiencia de hierro sin anemia.
Efectos sobre el bebé: mejor crecimiento y más reservas de hierro
Los beneficios de la estrategia con hierro intravenoso no se limitaron a las madres. Los recién nacidos de las mujeres tratadas también salieron ganando en varios frentes clave para su salud inmediata y futura, según muestran los datos del estudio.
En el grupo control, formado por mujeres que solo tomaron hierro por vía oral, la restricción del crecimiento fetal se documentó en el 11 % de los bebés. En cambio, entre los recién nacidos de madres que recibieron la dosis intravenosa, este porcentaje se desplomó hasta el 1 %. Esta diferencia apunta a que una corrección más eficaz del déficit de hierro materno contribuye a un entorno intrauterino más favorable para el desarrollo fetal.
También se observaron variaciones claras en el peso al nacer: los bebés del grupo de intervención pesaron de media 3,2 kg frente a los 2,9 kg registrados en el grupo de control. Aunque ambos valores están dentro de rangos habituales, esos 300 gramos de diferencia pueden ser determinantes en embarazos con otros factores de riesgo asociados o en casos de bajo peso.
Otra de las variables analizadas fue la cantidad de hierro en la sangre del cordón umbilical, un buen indicador de las reservas con las que el recién nacido llega al mundo. Los neonatos cuyas madres recibieron hierro intravenoso presentaron mayores depósitos de hierro, lo que podría reducir el riesgo de anemia en los primeros meses de vida y favorecer un desarrollo más adecuado.
Todo ello refuerza la idea de que abordar de forma precoz la deficiencia de hierro sin anemia no solo protege a la madre, sino que tiene un impacto directo en la salud del bebé, especialmente en contextos en los que el acceso a una nutrición variada o a controles prenatales exhaustivos puede ser limitado.
Replantear el cribado del hierro en España y Europa
Aunque el ensayo se llevó a cabo en hospitales de Pakistán, el liderazgo de la Universidad de Granada y del CIBERESP sitúa sus resultados en el centro del debate sobre cómo organizar el seguimiento del hierro en el embarazo en España y en el resto de Europa. La deficiencia de hierro sin anemia no es exclusiva de países de renta baja o media; también se detecta con frecuencia en gestantes europeas.
Los autores plantean que, a la luz de estos datos, los sistemas sanitarios deberían revisar sus protocolos de control prenatal. En lugar de limitarse a medir la hemoglobina en las analíticas de rutina, proponen incorporar la determinación sistemática de ferritina al inicio del embarazo para poder identificar de manera temprana a las mujeres con reservas de hierro bajas.
Tal y como subraya el equipo investigador, confiar solo en la hemoglobina deja fuera a muchas mujeres en riesgo, que aparentan tener unos niveles «normales» pero que, en realidad, ya están al límite de sus reservas. La detección precoz permitiría decidir de forma más individualizada cuándo basta con el suplemento oral y en qué casos puede estar indicado valorar la opción intravenosa.
Desde una perspectiva de salud pública, estos hallazgos abren la puerta a estrategias más proactivas de prevención de la anemia materna, un problema que sigue siendo uno de los trastornos nutricionales más frecuentes en el embarazo tanto en Europa como a nivel global. Menos anemia significa también menos complicaciones en el parto, menor uso de transfusiones y mejor recuperación posparto, con el consiguiente ahorro en recursos sanitarios.
Aunque la implementación de la administración de hierro intravenoso de forma más generalizada requeriría evaluar costes, logística y criterios de selección, el ensayo FAIR-Trial aporta una base científica sólida para iniciar este debate en los distintos sistemas sanitarios, incluido el español, donde la atención prenatal está muy protocolizada y podría beneficiarse de introducir este tipo de ajustes.
La evidencia disponible indica que una sola dosis de hierro intravenoso combinada con el tratamiento oral estándar en mujeres embarazadas con deficiencia de hierro sin anemia logra reducir de forma notable la anemia materna, mejora los niveles de hemoglobina, disminuye la fatiga y se asocia con recién nacidos con mejor peso y mayores reservas de hierro, todo ello sin registrar efectos adversos graves, lo que sitúa a esta intervención como una opción a considerar en la actualización de las guías clínicas de embarazo tanto en España como en otros países europeos.




