Trastornos Sexuales Femeninos

el-estres.jpgLos trastornos sexuales femeninos son diferentes y variados y se deben a causas psicológicas, orgánicas o una combinación de ambos factores, esta última combinación está presente en la mayoría de los casos debido a que los trastornos orgánicos suelen derivar en problemas psicológicos y viceversa.

Uno de los principales trastornos femeninos es la falta de deseo sexual, cuando no se muestra interés por el sexo. Otra perturbación frecuente es el trastorno de excitación que tiene su origen en la falta de una estimulación apropiada. Si el compañero no sabe cuáles zonas corporales de su mujer son más sensibles, o qué tipo de estímulo y con qué ritmo y frecuencia su pareja lo necesita, lo más probable es que haga lo que supone que es correcto, aunque no lo sea para ella.

Existen problemas como el dolor durante la penetración. La causa más común es la excitación inadecuada, por lo cual, al no producirse la lubricación, la penetración resulta dolorosa. El miedo al dolor es una de los orígenes de esta alteración. Puede excitarse mientras sepa que no será penetrada, cuando esta posibilidad aparece, el peligro la hace “cerrarse”.

La anorgasmia es la dificultad o incapacidad de alcanzar el orgasmo, aunque el deseo y la excitación se hayan producido previamente. Su ausencia suele producir frustración, depresión, baja autoestima y sufrimiento en la mujer. Una salida incorrecta que buscan algunas mujeres ante esta situación es fingir el orgasmo para no sentir vergüenza ante su compañero, pero con el tiempo, se cada vez más difícil llegar al clímax.

La mujer necesita conocer su cuerpo y sus genitales, saber cómo responde ante los diferentes estímulos. Del mismo modo necesita familiarizarse con las actitudes de su compañero. Para poder congeniar y conocerse recíprocamente es imprescindible la intimidad, la confianza y el diálogo abierto entre los dos acerca de los gustos, preferencias y necesidades sexuales de cada uno. La comunicación es primordial para lograr una vida sexual grata.

Cada mujer tiene necesidades únicas. La diversidad de trastornos sexuales femeninos se basan fundamentalmente en uno o más de estos factores: Una educación sexual represiva, una personalidad inhibida, una infancia traumática, una relación de pareja inmadura o insatisfactoria, el desconocimiento y el mantenimiento de creencias o prejuicios que sólo producen frustración, displacer y sufrimiento personal.

La recuperación de una vida sexual plena es posible, sólo es cuestión de proponérselo, hablar y confiar en su compañero de vida y, si se considera necesario, asistir a un sexólogo quien con toda certeza ayudará a encontrar o mejorar el camino de la felicidad sexual.

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