Tipos de apego en las relaciones de pareja: 3 formas de amar

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Dentro del campo de la psicología y las relaciones humanas, la teoría del apego tiene una importancia muy relevante. Las personas necesitamos establecer vínculos con aquellos que están a nuestro alrededor. Vínculos de afecto, cariño y seguridad. Si un niño no contara, por ejemplo, con ese “apego” con su madre y con su padre, su desarrollo emocional sería muy deficitario.

Las personas necesitamos intimidad y cercanía con las personas que queremos. Y lo mismo ocurre a nivel de pareja. Cuando alguien se convierte de pronto en una figura significativa e importante en nuestra vida, creamos un vínculo y un tipo de apego determinado. Y aquí es donde está la cuestión central: no todos los apegos son iguales, ni todos son igual de saludables para conseguir una relación de pareja estable y feliz. Hablemos hoy sobre ello. Veamos cómo pueden desarrollarse estos sistemas de apego y cómo pueden beneficiarnos o dañarnos.

Tipos de apego en las relaciones de pareja

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1. Relaciones de pareja con un apego “ansioso”

Pongamos un sencillo ejemplo. Te vas de viaje con tus amigas un fin de semana. Tu pareja lo respeta y lo ve bien. No hay problemas. Pero cuando aún no has hecho más que llegar al lugar de destino, empiezas a recibir un mensaje tras otro donde te expresa cuánto te echa de menos.

El tiempo pasa y te sientes poco a poco, coaccionada. No te pide que vuelvas, pero sabes que está inquieto, que desconfía de lo que pueda ocurrir, de que te fijes en otros. De que lo dejes. Te cerca de tal manera que finalmente, eres incapaz de disfrutar de esa pequeña salida de fin de semana.

Las personas con un perfil de apego “ansioso” buscan la cercanía de la pareja de un modo casi obsesivo. Caen fácilmente en situaciones de celos, de ansiedad y de desconfianza. Lo cual acaba generando numerosos problemas. Podemos identificarlos también mediante estas ilustrativas dimensiones:

  • Suelen identificar muy bien si algo pasa en la relación. Están muy pendientes siempre de tus reacciones, de tus miradas, de tus palabras…
  • Suelen ser bastante manipuladores. Gustan de poner a las parejas en situaciones donde valorar hasta qué punto estamos comprometidos con ellos.
  • Cambian muy fácilmente de humor. A instantes son pura energía como al momento, se muestran decaídos y con una sutil tristeza para llamar nuestra atención.
  • Buscan siempre instantes de intimidad y utilizan el sexo casi como pilar, donde demostrar su ansiosa cercanía.

2. Relaciones de pareja con un apego “distante”

Sería la cara opuesta al apego “ansioso”. En esto caso, la pareja, es el típico ejemplo de la persona que siempre necesita “espacio para sí misma”. No es que evite el compromiso, es que lo entiende de un modo un poco más frío y sin una necesidad de cercanía constante.

  • No suelen ser muy buenos percibiendo las emociones de la pareja. Tampoco ven qué necesidades tiene o si hay algún problema. Y ojo, no es que “no les importe”. Es su forma de ser, no perciben las emociones con facilidad.
  • Disfrutan estando solos.
  • Necesitan diariamente su espacio personal, y les molesta que pasemos “ese límite”.
  • Tienen criterios de la pareja ideal, de lo que para ellos, sería la pareja perfecta. Suelen poner el listón tan alto que es muy difícil alcanzarlo en alguna ocasión. Lo cual genera mucho sufrimiento.
  • Reprimen además muchas sus emociones en lugar de expresarlas.
  • Suelen ser muy exigentes, de esas personas que gustan de evidenciar los defectos ajenos. Lo cual implica una falta de empatía.
  • Suelen evitar la cercanía física, no son muy dados a mostrar afecto.

3. Relaciones de pareja con un apego “seguro”

  • Es el tipo de apego más saludable, el que  más seguridad y felicidad ofrece.
  • Se respetan los espacios personales a la vez, que se construye uno entre los dos, el de la propia pareja. Ahí donde hay confianza y se establece una buena comunicación.
  • Se gestionan bien las diferencias, los problemas cotidianos.
  • Se puede comunicar abiertamente los deseos y las preocupaciones.
  • Hay respeto, los celos no son obsesivos ni dañinos. Se valora la confianza mutua.
  • Las personas con un apego seguro son capaces de reconocer cuando están equivocados.
  • Comunican bien sus sentimientos.
  • No manipulan, son sinceros y buscan la cercanía de la pareja a la vez que respetan su espacio personal.
  • Saben perdonar.
  • Establecen relaciones sanas donde no hay coacción, donde no hay egoísmos. Donde el amor es maduro y no obsesivo, ni aún menos distante.

Para concluir, cabe señalar un importante aspecto. No todas las personas disponemos de un solo tipo de “apego”. Nadie es “puramente” seguro o únicamente distante. En ocasiones se mezclan alguna pincelada de ese apego ansioso con el seguro.

Lo importante es que exista como eje central, una relación basada en un apego seguro donde ambos miembros de la pareja, se respeten. Es normal sentirse ansioso en algún momento dado. En sentir celos de vez en cuando. Pero si eres una persona madura y emocionalmente equilibrada, no caerás en la obsesión. Sabes dónde está el límite del respeto.

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Y ahora dinos ¿qué tipo de apego identifica a tu pareja? ¿con cuál te ves más a ti misma? Piénsalo, analízalo y tenlo siempre en cuenta.


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