Tendencias en ventanas: diseño, eficiencia y color

  • Las ventanas actuales combinan grandes superficies de vidrio, perfiles minimalistas y colores de moda para integrarse en la arquitectura como un elemento de diseño clave.
  • La eficiencia energética y el confort impulsan el uso de triples acristalamientos, vidrios Low-E, sistemas deslizantes avanzados y marcos con rotura de puente térmico.
  • Los materiales sostenibles, como aluminio y vidrio reciclados, PVC ecológico y madera certificada, junto con la domótica, marcan la evolución del sector.
  • Elegir bien el modelo implica analizar clima, estilo arquitectónico, tipo de apertura, seguridad, mantenimiento y presupuesto para lograr un hogar eficiente y confortable.

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Las ventanas se han convertido en un elemento clave en cualquier proyecto de vivienda, mucho más allá de ser simples huecos por los que entra la luz. Hoy son piezas decisivas para el aislamiento térmico, el confort acústico, la seguridad y el diseño de una casa, y marcan la diferencia entre un hogar cualquiera y uno realmente eficiente y agradable de vivir.

En los últimos años, la combinación de innovación tecnológica, conciencia medioambiental y nuevas tendencias estéticas ha revolucionado por completo el mundo de la carpintería. De cara a 2025 y 2026, los modelos de ventanas que más se demandan apuestan por la eficiencia energética, los grandes formatos acristalados, la domótica y los materiales sostenibles, sin olvidarse del color, que gana cada vez más protagonismo en fachada e interiores.

De los huecos en el muro a las ventanas inteligentes: un repaso rápido a su evolución

A lo largo de la historia, las ventanas han ido cambiando al ritmo de la arquitectura y de la tecnología disponible. En las primeras civilizaciones de la Antigüedad, lo habitual eran aberturas simples en los muros, tapadas con telas, tablillas rudimentarias o contraventanas muy básicas para protegerse del clima, sin cristal y con un control de la luz bastante precario.

Con la Edad Media llegó el uso más extendido del vidrio, aunque seguía siendo un material caro. Se combinaban contraventanas de madera con pequeños paños acristalados que dejaban pasar la luz, pero reducían la entrada de frío o calor. En las catedrales góticas aparecieron las vidrieras de colores con escenas religiosas, donde las ventanas empezaron a tener un papel simbólico y decorativo muy potente.

El salto importante se produjo durante el Renacimiento y el Barroco, cuando el vidrio abarató costes y mejoró su fabricación. Eso permitió diseñar ventanales más grandes y luminosos, que se convirtieron en auténticos elementos compositivos de las fachadas. Los marcos se hicieron más elaborados, con decoraciones y molduras protagonistas en los edificios señoriales.

La auténtica democratización de las ventanas tal y como las conocemos hoy llegó con la Revolución Industrial. La producción en masa de vidrio plano y la introducción de nuevos materiales como el hierro y el acero permitieron crear ventanales gigantes y fachadas casi continuas de cristal, algo impensable en épocas anteriores y fundamental para el desarrollo de los rascacielos y la arquitectura moderna.

En las últimas décadas, la preocupación por el ahorro energético, el confort interior y el impacto ambiental ha dado lugar a ventanas mucho más complejas a nivel técnico: dobles y triples acristalamientos, perfiles con rotura de puente térmico, vidrios de control solar, sistemas deslizantes avanzados y domótica integrada. Todo esto ha configurado el escenario perfecto para las tendencias actuales.

Tendencias en ventanas que se mantienen año tras año

Hay una serie de tendencias en diseño de ventanas que han llegado para quedarse. Aunque la tecnología evoluciona, la base se mantiene y sigue marcando lo que piden arquitectos, promotores y particulares.

Por un lado, cada vez se apuesta más por líneas minimalistas y perfiles muy delgados, que dejan casi todo el protagonismo al vidrio. Este tipo de marco fino aumenta al máximo la entrada de luz natural y genera una sensación de amplitud y continuidad visual que encaja muy bien con los espacios abiertos y las viviendas actuales.

Otra constante es el uso de materiales sostenibles y reciclados en la fabricación de marcos y acristalamientos. El aluminio reciclado, la madera certificada procedente de bosques gestionados de forma responsable y los plásticos reciclados se usan cada vez más para reducir la huella de carbono de las ventanas y favorecer la economía circular.

También ha cogido fuerza la integración de tecnología en el propio cerramiento. Hablamos de vidrios que cambian de opacidad, sensores que detectan temperatura, humedad o calidad del aire, o sistemas conectados con la domótica de la vivienda que permiten abrir, cerrar o regular persianas y lamas desde el móvil o por voz.

Todo este conjunto de tendencias sirve como guía clara sobre cómo elegir ventanas adaptadas a las necesidades actuales: buena estética, alto rendimiento térmico y acústico, y soluciones responsables con el medio ambiente.

Modelos de ventanas que marcan tendencia en 2025

En 2025, los nuevos modelos de ventanas combinan diseño, eficiencia y tecnología. Ya no basta con que ventilen y dejen pasar la luz: ahora se busca que ahorren energía, se integren con la domótica, protejan frente al ruido y el sol y, además, encajen con el estilo arquitectónico de cada proyecto.

Ventanas de alta eficiencia energética

La gran protagonista de los próximos años será la ventana de muy alto aislamiento térmico. Estos cerramientos se diseñan para minimizar las pérdidas de calor en invierno y limitar la entrada de calor en verano, de forma que el consumo en calefacción y aire acondicionado se reduzca de manera notable.

Para lograrlo, se recurre cada vez más al triple o incluso cuádruple acristalamiento, donde varias capas de vidrio se separan con cámaras rellenas de aire o gases inertes que actúan como barrera térmica. A esto se le suma el vidrio con capa de baja emisividad (Low-E), capaz de reflejar parte de la radiación infrarroja hacia el interior o el exterior según interese, sin renunciar a una buena entrada de luz natural.

Este tipo de ventanas de alta gama no solo ayudan a bajar la factura energética y reducir la huella de carbono del hogar, sino que proporcionan un confort térmico mucho más estable, evitando las típicas zonas frías junto a la ventana. Además, gracias a los espesores de vidrio y las cámaras, se consigue un excelente aislamiento acústico frente al ruido exterior, fundamental en zonas urbanas.

Fabricantes como Guardian Sun o soluciones con marcos avanzados como Kömmerling AluNext han desarrollado vidrios y perfiles optimizados para alcanzar valores de aislamiento sobresalientes, combinando hermeticidad, eficiencia y posibilidad de ventilación controlada.

Ventanas inteligentes y domotizadas

Otro bloque de tendencia son las ventanas inteligentes, que integran electrónica y automatización para hacer la vida mucho más cómoda. Los vidrios electrocrómicos o de control dinámico permiten variar su transparencia u oscurecimiento mediante una corriente eléctrica, adaptándose a la luz exterior y gestionando el paso de calor prácticamente en tiempo real.

Algunas soluciones incorporan sensores que miden temperatura, humedad, CO₂ o lluvia, y que pueden ordenar la apertura o cierre de las hojas o de las persianas asociadas sin que el usuario tenga que hacer nada. Todo esto puede conectarse a sistemas domóticos para que la gestión se realice desde el móvil, el ordenador o mediante asistentes de voz como Alexa o Google Home.

Los expertos del sector prevén un crecimiento muy fuerte de estos vidrios inteligentes y sistemas de automatización de ventanas, tanto en obra nueva como en reformas. Firmas como Kömmerling, por ejemplo, han lanzado soluciones como Könect Élite, un sistema de domótica sensorial para persianas que funciona sin interruptores ni hubs, controlando el movimiento simplemente con gestos en el aire o desde el móvil, mejorando al mismo tiempo la hermeticidad del cajón al prescindir de las cintas tradicionales.

Ventanas de gran formato y estética minimalista

En arquitectura residencial y de alto nivel, la tendencia clara es la de los grandes ventanales con marcos ultrafinos. Se buscan superficies de vidrio de suelo a techo que favorezcan la continuidad visual entre interior y exterior, inundando las estancias de luz natural y generando un efecto de amplitud muy marcado. Este enfoque es especialmente habitual en arquitectura residencial y de alto nivel donde la integración con el paisaje es clave.

Para poder reducir tanto la sección de los perfiles sin perder prestaciones, se recurre sobre todo al aluminio con rotura de puente térmico y a sistemas deslizantes de última generación. Un ejemplo de ello es STRUGAL S140RP Infinity, una corredera minimalista con un nudo central de solo 25 mm, manilla y perfiles horizontales ocultos, y opciones como cierre multipunto, hojas laterales reducidas o completamente ocultas, que logran una transparencia casi total.

También destacan sistemas como la corredera minimalista CRS-140 de Exlabesa Architecture, concebida para crear una conexión fluida entre interior y exterior con un nudo central igualmente de 25 mm, perfiles horizontales invisibles y posibilidad de empotrar completamente marco y hoja, incluyendo soluciones técnicas como esquinas libres y suelos continuos.

En practicables, la ventana KL-FP de K·Line ofrece una apertura de 180° con bisagra oculta, un inversor central muy estrecho de 50 mm y manillas sin escudo lacadas en el mismo color que la carpintería, lo que refuerza un diseño limpio, moderno y muy luminoso manteniendo un gran aislamiento térmico y acústico.

Ventanas sostenibles y materiales ecológicos

La sostenibilidad ya no es un extra, sino un requisito. De ahí que se estén imponiendo marcos fabricados con materiales reciclados o de bajo impacto, como el aluminio y PVC reciclado, plásticos recuperados o maderas con certificación FSC o similares.

Un ejemplo destacado es Kömmerling AluNext, un sistema híbrido que combina aluminio con PVC reciclado y fija nuevos estándares de sostenibilidad en carpintería. En el mundo del vidrio, productos como Climalit ORAÉ® fabricados por Saint-Gobain Glass utilizan hasta un 64% de vidrio reciclado y reducen la huella de carbono hasta en un 40%, incorporando además vidrios de control solar como PLANISTAR ONE® ORAÉ® y capas de seguridad STADIP ORAÉ® hacia el interior.

En cuanto a perfilería de PVC, sistemas como Deceuninck Elegant Infinity ThermoFibra sustituyen el clásico refuerzo de acero por ThermoFibra, un material a base de hilos de fibra de vidrio integrados en la hoja durante la extrusión. Esto permite reducir el ala de acristalamiento para lograr diseños muy minimalistas, alcanzar valores de transmitancia Uf de 0,85 W/m²K combinados con marcos Forthex, aptos para edificios Passivhaus, y ofrecer una solución totalmente reciclable al eliminar el acero del interior.

Protección solar integrada y control de la luz

En climas con veranos largos o radiación intensa, como el centro y sur de España, cobra mucha importancia la protección solar integrada en la propia ventana. Esto se trabaja combinando varios elementos: vidrios tintados o de control solar que reducen la entrada de radiación directa, persianas o estores integrados dentro del acristalamiento y tratamientos específicos que filtran los rayos UV.

Estas soluciones permiten mantener interiores más frescos sin depender tanto del aire acondicionado, al tiempo que protegen suelos, textiles y muebles de la decoloración. No es casualidad que muchas novedades en acristalamientos, como las de Climalit, combinen control solar, alta transmisión luminosa y seguridad frente a impactos mediante vidrios laminados, especialmente pensados para hogares donde viven niños o personas mayores.

Ventanas de madera de alta gama: calidez, diseño y prestaciones

Dentro del segmento premium, las ventanas de madera de alto rendimiento siguen teniendo un papel protagonista, especialmente en proyectos residenciales de lujo y hoteles boutique donde se busca una estética muy cuidada y un ambiente cálido y natural.

Un ejemplo de ello lo encontramos en el proyecto Reforma 1810 en Ciudad de México, cerca del Bosque de Chapultepec, diseñado por Cuaik Arquitectos y ejecutado, entre otros, por Torinco y su partner Venster. En esta vivienda unifamiliar de planta baja más una altura, se trabajaron ventanas con contraventana mallorquina interior en madera de pino lacada en gris, cuidando al milímetro cada detalle, desde la posición exacta de las manillas hasta la palillería de los vidrios.

Las ventanas se fabricaron con el perfil EUROTORR68, incorporando una palillería delicada que dialoga con la estética clásica del edificio y un acabado en color RAL 7030. Además, se optó por una apertura hacia el exterior siguiendo los criterios definidos por la dirección facultativa para equilibrar diseño y funcionalidad.

Un rasgo muy particular de este proyecto es el uso de contraventanas interiores tipo shutter, con hojas abatibles y lamas móviles que permiten un control muy preciso de la luz natural. Esta solución resuelve a la vez la necesidad de oscurecimiento, la protección solar y el confort visual en zonas concretas de la vivienda.

La apuesta de Torinco por la investigación e innovación en ventanas de madera ha permitido potenciar las propiedades naturales de este material, que ya de por sí es un gran aislante térmico, y sumarles características muy demandadas: alto aislamiento acústico, opciones antirrobo, e incluso resistencia al fuego. De hecho, la firma ha desarrollado la primera ventana de perfil europeo con certificación de resistencia al fuego de 60 minutos, lo que la convierte en una opción muy interesante para edificios con exigencias especiales de seguridad.

En resumen, la ventana de madera actual combina belleza, eficiencia energética y seguridad, por lo que sigue siendo una elección muy sólida en proyectos de alto nivel donde se quiere algo más que una simple carpintería blanca estándar.

Sistemas y soluciones premium en PVC y aluminio

Más allá de la madera, el mercado está plagado de sistemas de PVC y aluminio de gama alta que buscan adelantarse a las necesidades de diseño, durabilidad y eficiencia de los próximos años.

Uno de ellos es GEALAN-KONTUR®, un sistema premium de ventanas y puertas de PVC que utiliza la superficie GEALAN-acrylcolor®. Gracias a un proceso de coextrusión se combina el PVC con una capa exterior de vidrio acrílico coloreado, logrando mayor resistencia a la intemperie, al desgaste y a las deformaciones térmicas, y una gama de más de 60 colores, incluyendo tonos como gris antracita o negro azabache.

Este sistema cuenta con una estructura multicámara y tres juntas, alcanzando valores de aislamiento térmico Uf de 1,0 W/(m²K) y un excelente comportamiento acústico. A esto se suma una protección reforzada contra robos y perfiles estrechos que maximizan la luz natural. Además, se puede combinar con aluminio para personalizaciones específicas, y todo el sistema es completamente reciclable.

En aluminio, firmas como Cortizo han lanzado sistemas como la 4600 Plus Corredera Elevable, pensada para ofrecer vistas casi infinitas gracias a un nudo central de 50 mm y una sección vista perimetral muy reducida. Esta serie combina diseño minimalista con un gran rendimiento térmico, con rotura de puente térmico de 42 mm en hojas de 80 mm y capacidad para acristalamientos de hasta 65 mm, lo que permite alcanzar valores de Uw desde 0,65 W/m²K, ideales para climas severos.

La 4600 Plus permite cubrir huecos de hasta 26 metros en configuraciones de ocho hojas, con hojas de hasta 3,3 m de ancho y alto y 400 kg de peso, lo que abre la puerta a diseños de fachada muy espectaculares sin renunciar a prestaciones.

Otro sistema deslizante interesante es VEKAMOVE 76, una solución innovadora pensada para proyectos en los que se quiere ahorrar superficie interior pero no se desea recurrir a la típica corredera sencilla. Se trata de un sistema deslizante catalogado Clase A según la norma UNE EN 12608-1, con paredes exteriores de 2,8 mm y una junta central perimetral integrada que garantiza gran estanqueidad y altos niveles de aislamiento.

Colores de moda en ventanas: del negro a los tonos tierra

El color ha pasado de ser un detalle secundario a convertirse en una herramienta de diseño fundamental en la carpintería. Cada vez más, las ventanas se conciben como un recurso estético en fachada y en el interior, y no solo como un hueco funcional.

En 2025 y 2026 veremos una clara apuesta por colores inspirados en la naturaleza y acabados metálicos. Los tonos cálidos de marrón, especialmente los que recuerdan a la madera, ganan protagonismo en ventanas de PVC y aluminio, reforzados por la elección de “Mocha mousse” como color del año por parte de Pantone, un marrón suave que evoca café con leche y chocolate y que combina muy bien con arquitecturas tanto modernas como clásicas.

También se consolidan los colores de la naturaleza en gamas de beige cálido, verde oliva y marrón arena, que ayudan a transmitir una imagen más ecológica del edificio y se integran mejor con el entorno. Como contrapunto, muchos arquitectos apuestan por tonos más intensos como verde oscuro, azul marino o terracota para romper la monotonía de fachadas monocromáticas.

Por supuesto, los grises antracita, grafito y los perfiles negros seguirán muy de moda, sobre todo en diseños minimalistas donde se busca un contraste marcado con fachadas blancas o muy claras. A esto se suman los acabados metálicos (bronce, dorado, gris anodizado plata, cuarzo platino…) y las texturas mate ligeramente rugosas que imitan el lacado al polvo del aluminio.

Los marcos blancos, lejos de desaparecer, vuelven también con fuerza gracias a su versatilidad y estética atemporal, ya que combinan con cualquier estilo y tienden a “envejecer” visualmente mejor que otras opciones más estridentes.

Optar por ventanas en colores actuales no es solo un capricho estético: una carpintería moderna y bien elegida puede aumentar el valor de mercado de la vivienda, mejorar su atractivo y reflejar la personalidad y el buen gusto de quienes la habitan, sin sacrificar durabilidad, ya que los acabados de calidad son resistentes a la radiación solar, a la salinidad y a los arañazos, con garantías similares a las de una ventana blanca tradicional.

Vidrio esmerilado y nuevas soluciones para privacidad

Mirando ya a las tendencias que se consolidarán en 2026, aparece con fuerza el vidrio esmerilado como alternativa a los vidrios transparentes clásicos, sobre todo en espacios donde se prioriza la privacidad sin renunciar a la luz.

El vidrio esmerilado es un cristal tratado para adquirir un acabado translúcido y aterciopelado, ya sea mediante procesos físicos (chorro de arena, por ejemplo) o químicos que erosionan de forma controlada la superficie. El resultado es un vidrio que difumina la luz pero impide ver con claridad a través de él, lo que lo hace perfecto para baños, puertas interiores acristaladas, mamparas o ciertas zonas de fachada.

Conviene distinguirlo del vidrio opaco, que bloquea totalmente la visión. Mientras que el esmerilado mantiene una transparencia parcial con paso de luz, el opaco no deja ver nada al otro lado. Además, el vidrio opaco suele fabricarse añadiendo pigmentos durante el fundido y su superficie es lisa al tacto, mientras que el esmerilado presenta una textura algo más rugosa.

Más allá de lo residencial, el vidrio esmerilado se utiliza mucho en sectores donde se busca estética e higiene a la vez, como el sanitario o el alimentario, gracias a que se limpia con facilidad y transmite una sensación visual muy pulcra. Empresas especializadas en tratamientos de vidrio, como las que trabajan en perfumería, vino o cosmética, utilizan también este acabado en envases, frascos y elementos decorativos para reforzar la imagen de exclusividad.

Claves para elegir el modelo de ventana adecuado en 2025 y 2026

Con tanta oferta y tanta tecnología, elegir ventanas se ha vuelto una decisión estratégica. No se trata solo de mirar el precio, sino de tener en cuenta un conjunto de factores que determinarán el confort y el gasto energético durante décadas.

Clima y ubicación geográfica

El primer punto es analizar el clima de la zona donde se ubica la vivienda. En regiones frías conviene apostar por ventanas con un nivel de aislamiento térmico alto, con triples acristalamientos y marcos con rotura de puente térmico muy bien resueltos. En zonas cálidas, en cambio, puede tener más sentido priorizar vidrios de control solar y protección UV que reduzcan la ganancia térmica.

Si la casa está expuesta a humedad elevada, lluvia, viento o ambientes marinos, será imprescindible escoger materiales resistentes a la corrosión y sistemas de sellado de calidad que aguanten bien sin necesidad de un mantenimiento exagerado.

Estilo arquitectónico y diseño interior

La ventana debe encajar con el lenguaje arquitectónico del edificio. En viviendas rústicas o tradicionales suelen funcionar muy bien las ventanas con acabados que imitan la madera o directamente en madera, mientras que en proyectos contemporáneos mandan los perfiles rectos, marcos delgados y acabados en tonos neutros u oscuros, como antracita o negro mate. Esto puede ayudar a modernizar una casa antigua.

La posibilidad de personalizar colores, texturas y combinaciones bicolor (un tono para el interior y otro para el exterior) permite adaptar muy bien la carpintería al interiorismo de la vivienda, reforzando el carácter de cada estancia y creando transiciones suaves entre dentro y fuera.

Eficiencia energética y confort acústico

Hoy en día casi nadie discute que invertir en ventanas eficientes sale rentable a medio plazo. Características como el doble o triple acristalamiento, los marcos con rotura de puente térmico, las juntas de alta hermeticidad y los vidrios de baja emisividad son imprescindibles para reducir pérdidas de calor y evitar que se dispare la factura de la luz.

En entornos urbanos o cerca de vías de tráfico, el aislamiento acústico es igual de importante. Apostar por vidrios laminados acústicos, cámaras asimétricas y marcos con buen diseño de juntas puede marcar una enorme diferencia en la calidad del descanso y en la sensación de tranquilidad en casa.

Materiales y durabilidad

Los tres grandes materiales siguen siendo el PVC, el aluminio y la madera, cada uno con sus pros y sus contras. El PVC ofrece excelente aislamiento térmico y acústico, buen precio y muy poco mantenimiento. El aluminio, sobre todo con rotura de puente térmico, aporta gran rigidez, marcos muy finos y una imagen moderna, aunque su aislamiento intrínseco es menor si no se combina con buenos vidrios.

La madera aporta una calidez estética inigualable, admite muchas personalizaciones y, bien tratada, puede ofrecer un aislamiento muy alto, pero requiere más cuidados periódicos y una inversión inicial mayor. De ahí que muchos fabricantes apuesten por sistemas híbridos que combinan lo mejor de cada uno.

Tipo de apertura y espacio disponible

A nivel práctico, hay que pensar muy bien en el tipo de apertura que encaja con cada estancia. Las ventanas abatibles proporcionan una apertura total y un cierre muy hermético, pero necesitan espacio interior libre para girar la hoja. Las correderas son perfectas en huecos amplios y en zonas donde el mobiliario va pegado a la pared, aunque su apertura es parcial.

Las oscilobatientes y oscilo-paralelas combinan lo mejor de ambos mundos: permiten una ventilación controlada en posición batiente sin ocupar espacio, y una apertura amplia cuando se usan como practicables o deslizantes. En huecos muy grandes, las correderas elevables y las plegables tipo acordeón son una opción muy interesante para integrar terrazas, patios o jardines.

Seguridad, mantenimiento y presupuesto

En plantas bajas o viviendas aisladas, conviene no descuidar la seguridad frente a intrusiones. Herrajes de seguridad, cierres multipunto, vidrios laminados o templados y sensores conectados a alarmas son recursos cada vez más habituales que añaden una capa extra de protección.

El mantenimiento también es clave: PVC y aluminio prácticamente se limitan a una limpieza periódica, mientras que la madera requerirá repintados o barnizados cada cierto tiempo para mantenerse en perfecto estado. En cuanto al presupuesto, merece la pena considerar que una ventana muy eficiente puede amortizarse sola gracias al ahorro energético y que, además, muchas administraciones ofrecen ayudas y subvenciones para la renovación de ventanas cuando se mejora el aislamiento del edificio.

En un mercado en plena ebullición, con sistemas como los de Alapont Hermanos, Cristalería Rivera, Hermet 10 y otros fabricantes punteros, la combinación de perfiles minimalistas, máxima superficie de vidrio, vidrios de alto rendimiento, domótica y colores en tendencia está marcando la dirección de todo lo que veremos en carpintería durante los próximos años.

Todo apunta a que las ventanas del futuro inmediato serán más delgadas, más grandes, más eficientes y mucho más inteligentes, y elegir bien hoy significa disfrutar durante décadas de un hogar cómodo, silencioso, luminoso y con estilo, mientras se reduce el impacto ambiental y se incrementa el valor de la vivienda.

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