Tejiendo accesorios: Ganchillo y crochet

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Nudos corredizos, cadenetas, puntos bajos o altos… quien no conozca la jerga de ganchillar va a tener que ponerse al día porque otro de los revivals decorativos más socorridos y adaptables del DIY son los accesorios elaborados o customizados en crochet, nuestro ganchillo de toda la vida internacionalizado y ampliado en diferentes grosores y materiales: Al hilo de algodón y la lana tradicionales se añaden tejidos sintéticos, lino, seda e incluso plástico (las manualidades “tricotadas” con bolsas de supermercado son todo un universo aparte).

Dicen que ganchillar engancha y de un tiempo a esta parte se ha convertido en casi una filosofía de vida: Relaja, ayuda a desarrollar la destreza manual, la capacidad de concentración y la paciencia; además su resultado puede ser inspirador y detallista, aportando energía positiva por partida doble gracias a su frescura naif y a la satisfacción de verlo terminado. Muchos complementos de nuestro hogar se verán enriquecidos con la técnica artesana del crochet, incluida por definición y espíritu dentro del llamado estilo Wabi Sabi.

Alfombras realizadas en crochet

Asiento de taburetes en crochet

A nivel de accesorios destacan dos tendencias cromáticas diferenciadas: La más retro y neo-hippy opta por las piezas de ganchillo multicolores, representadas principalmente en mantas, cojines y alfombras. Sin embargo la fiebre actual por decorar nuestras casas y muebles en tonos pastel o diluidos también se afianza en los elementos de crochet, sobre todo cuando se trata de revestir objetos con el fín de revalorizarlos o readaptarlos a un nuevo contexto, como taburetes de cocina convertidos en mesillas o mesas auxiliares personalizadas, o lámparas adquiridas en grandes superficies que pasan a ser objetos únicos si les tejemos una pantalla de ganchillo.

Propuestas de lamparas en crochet

Reloj en crochet

Cortina decorada con ganchillo

Otra propuesta en alza es reciclar esos antiguos tapetes de ganchillo que guardamos en armarios y baules o que podemos adquirir en ferias y mercadillos “vintage”: Servirán para transformar un sencillo visillo en un accesorio elegante y nostálgico si se los bordamos en forma de cenefa o puntilla, o para dar un toque bohemio a unos cojines de exterior de funda lisa, o para vestir una mesa con encanto si cosemos los tapetes en fila elaborando así un camino de mesa que dará empaque a las celebraciones.

Aparte de tratarse de un “must” decorativo y del preciosismo en los resultados debemos fijarnos en el valor añadido, pues seguro que han sido varias las manos y las generaciones que han colaborado sin saberlo en la ejecución de estos objetos familiares con pátina.

Cojines decorados con ganchillo

Tapetes de ganchillo para la mesa

Tela de araña cosida

La versión modernizada del crochet ofrece sin embargo motivos menos decimonónicos o sesenteros; según las redes sociales las telas de araña tejidas con hilo de algodón son el plus decorativo de la temporada. Colgadas en una esquina del techo simulando telas de aracnido reales o enmarcadas en bastidores, no querremos deshacernos de ellas a escobazos ni relegarlas a fiestas de Halloween. Llamativas e irónicas, está claro que difieren de los tapetes de ganchillo de toda la vida; renovarse o morir a base de tricotar.

Imágenes – According to Matt, Honesty WTF, DIY actually


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