La presentadora de televisión
El caso, que se encuentra en pleno proceso judicial en Estados Unidos, ha conmocionado a la opinión pública por la crudeza de los hechos. Clancy, de 36 años, está acusada de estrangular a sus tres hijos con bandas elásticas de ejercicio en enero de 2023, para después intentar quitarse la vida. Su defensa alega que sufría una severa depresión posparto y que llevaba tiempo pidiendo ayuda sin recibirla.

Unas declaraciones que han levantado ampollas
En el vídeo original, Llasera afirmaba sin rodeos: «Empatizo con una mujer que se ha cargado presuntamente a sus tres hijos». A lo largo de la grabación, la presentadora ahondaba en la presión que sienten muchas madres y criticaba duramente al marido de la acusada, Patrick Clancy, por llevar una vida «normal» mientras su mujer se hundía. «Su marido se iba de brunch con sus amigos, iba a esquiar, tenía una vida más allá de ser padre», llegó a decir, generando un intenso debate sobre la carga mental y la soledad en la maternidad.
Las reacciones no se hicieron esperar. Usuarios de redes sociales como Twitter (ahora X) y TikTok acusaron a la presentadora de blanquear un triple filicidio y de frivolizar con un caso extremadamente sensible. La etiqueta #TaniaLlasera se convirtió en tendencia durante horas, con mensajes encontrados: mientras unos defendían su derecho a opinar, otros consideraban que sus palabras eran una falta de respeto hacia las víctimas.
El caso de Lindsay Clancy
Para entender la polémica, hay que repasar los hechos. Lindsay Clancy, enfermera de profesión, acabó con la vida de sus tres hijos: Cora, de 5 años, Dawson, de 3, y Callan, de solo 8 meses. Los dos mayores fallecieron la noche del 24 de enero de 2023, mientras que el pequeño murió tres días después en el hospital. Tras el crimen, Clancy intentó suicidarse lanzándose desde un segundo piso, lo que le provocó una lesión medular que la ha dejado en silla de ruedas.
El juicio, que se está celebrando estos días, ha puesto el foco en el estado mental de la acusada. La defensa sostiene que sufría psicosis posparto y que había estado tomando hasta 13 medicamentos diferentes en los meses previos. Además, su suegra testificó que Clancy «pedía ayuda desesperadamente» y que el sistema sanitario no respondió adecuadamente. Estos detalles han alimentado el debate sobre la salud mental materna y la falta de apoyo a las madres.
La rectificación de Tania Llasera
Ante la presión, la presentadora decidió borrar el vídeo de sus perfiles y publicar un comunicado en Instagram. En él, reconocía que ni ella misma entendía su propia empatía: «Al igual que a muchos, me cuesta entender incluso mi propia empatía hacia una mujer presuntamente responsable de algo tan terrible». Acto seguido, quiso dejar claro que empatizar no es justificar: «Condeno profundamente cualquier daño a víctimas inocentes. Intentar comprender el sufrimiento no borra la tragedia de sus hijos».
Llasera también explicó que su intención era abrir un debate sobre el aislamiento en la crianza y pidió disculpas por si había ofendido a alguien. «Solo intento entender por qué tantas mujeres sienten empatía. Quizá porque reconocemos algo cercano: el agotamiento, el desborde, la soledad de una crianza en la que alguna vez todas hemos sentido que no podíamos más», concluyó. A pesar de sus disculpas, la polémica sigue coleando y muchos consideran que sus palabras iniciales fueron, como mínimo, desafortunadas.
El incidente ha reabierto el debate sobre los límites de la empatía y la responsabilidad de los famosos al opinar sobre casos judiciales sensibles. Mientras el juicio contra Lindsay Clancy continúa, la figura de Tania Llasera queda en entredicho para una parte de la opinión pública, que considera que sus palabras restaron gravedad a un crimen atroz. La presentadora, por su parte, insiste en que solo buscaba visibilizar la presión que sufren muchas madres, aunque reconoce que la forma no fue la adecuada.



