
La presentadora de Espejo Público, Susanna Griso y Luis Enríquez Nistal se dieron el ‘sí, quiero’ este sábado en una ceremonia civil que tuvo lugar en el exclusivo Hotel La Gavina, en S’Agaró (Girona). La cita, una de las más comentadas del verano, reunió a cerca de 250 familiares y amigos en un entorno privilegiado de la Costa Brava, con el Mediterráneo como testigo.
La pareja, que mantuvo su relación en un perfil discreto desde que se hizo pública en marzo de 2025, optó por una celebración relajada y sin grandes protocolos. El enlace comenzó a las ocho de la tarde, con un cóctel de pie y sin distribución de mesas, para que los invitados pudieran moverse con libertad. El código de vestimenta, de inspiración bohemia, animó a los asistentes a llevar calzado cómodo y prendas ligeras, en sintonía con el ambiente playero.
Una ceremonia civil en la Costa Brava
El Hotel La Gavina, un cinco estrellas Gran Lujo inaugurado en los años 30, fue el escenario elegido. Este establecimiento tiene una larga historia ligada al cine internacional: durante el rodaje de Pandora y el holandés errante, Ava Gardner lo convirtió en su residencia, y por sus habitaciones pasaron estrellas como Elizabeth Taylor, Sean Connery o Frank Sinatra. La ceremonia fue oficiada por el alcalde de Santa Cristina d’Aro, y contó con discursos emotivos del escritor Jaime de los Santos y del hermano de la presentadora, Paco.
Los festejos comenzaron la víspera con una preboda en la playa de Sa Conca, donde los novios y sus invitados disfrutaron de música, cañas y un ambiente distendido. Susanna y Luis bailaron al son de Lady Madrid de Pereza y, según testigos, acabaron bañándose en el mar de madrugada. Un arranque que marcó el tono informal y alegre de todo el fin de semana.
Los detalles del vestido y el look de los novios
Uno de los secretos mejor guardados era el vestido de la novia. Susanna Griso confió en su amiga y diseñadora Rosa Esteve, de la firma Cortana, para crear un diseño en blanco roto, de aire informal y lánguido, que le permitiera moverse y bailar con comodidad. La presentadora había adelantado que priorizaba la frescura y la libertad de movimiento, y el resultado fue un traje que combinaba elegancia con un estilo playero, acorde con el entorno.
Por su parte, Luis Enríquez también rompió moldes con su atuendo. Lució una guayabera rosa fresa confeccionada a medida por la histórica Camisería Galán de Sevilla, un regalo de Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta de El Español. La prenda, combinada con un pantalón caqui, encajó a la perfección con el código informal de la celebración. La pareja demostró que la moda nupcial puede ser tan personal como relajada.
Los hijos, protagonistas de la ceremonia
El carácter familiar fue una de las señas de identidad del enlace. En lugar de los tradicionales padrinos, los siete hijos de la pareja ejercieron ese papel. Por parte de Susanna, estuvieron Jan, Mireia y Dorcette (a quien adoptó en Costa de Marfil), además de Koudus, su hijo de acogida. Luis aportó a Blanca, Santi, Lola y Luis, fruto de su matrimonio anterior. Todos ellos acompañaron a los novios durante la ceremonia, y fue Dorcette quien entregó las alianzas, en uno de los momentos más emotivos.
La presentadora ha destacado en varias entrevistas que la unión de ambas familias era un pilar fundamental. “Con una familia tan numerosa como la mía, ya tenía 50 invitados solo de familia”, bromeó en ¡Hola! durante los preparativos. La boda fue, ante todo, una celebración de la nueva vida que comienzan juntos, con el respaldo de sus seres queridos.
Una historia de amor que comenzó como amistad
La relación de Susanna Griso y Luis Enríquez se remonta a hace casi dos décadas, cuando fueron presentados por el periodista David Gistau, fallecido en 2020. Durante años mantuvieron una amistad sólida, pero todo cambió en enero de 2025, cuando “se miraron de forma diferente”, según confesó la presentadora. El noviazgo se hizo público en marzo de ese año, tras la ruptura de Griso con Íñigo Afán de Ribera.
El compromiso llegó durante un viaje a Argentina, y el anillo fue entregado el 8 de octubre, coincidiendo con el 56.º cumpleaños de la periodista. “Levanto la taza y ahí estaba el anillo”, relató en Espejo Público. La pareja ha descrito su amor como una segunda oportunidad, y la propia Griso lo comparó con la película Cuando Harry encontró a Sally. Tras la boda, los recién casados no tienen prevista una luna de miel inmediata, ya que consideran que el gran viaje fue el que hicieron a Argentina antes del enlace.
La jornada culminó con una fiesta que se alargó hasta la madrugada, sin exclusiva mediática pero con permiso para que los invitados usaran sus móviles. “Saludaremos a los fotógrafos y poco más”, había adelantado Griso. La pareja, que recientemente adquirió una casa en la Costa Brava, cierra así un capítulo lleno de ilusión y abre otro que, según sus propias palabras, esperan vivir “los próximos 30 años, aunque los últimos sean en taca-taca”.





