Somos tan felices que no necesitamos publicarlo en las redes sociales

Seguro que también tú tienes a esas amigas o amigos, acostumbrados a publicar cada cosa que hacen en sus redes sociales. Este tipo de comportamientos son habituales sobre todo en las parejas. De un modo regular, a veces incluso diario, actualizan los muros de sus redes sociales con fotografías o estados describiendo su relación, e incluso sus intimidades.

Detrás de estos comportamientos hay muchas explicaciones que vamos a detallarte a continuación. Ahora bien, tampoco estamos diciendo que el uso de las redes sociales sea algo negativo, en absoluto. Estos canales son sin duda estupendos para compartir experiencias positivas con aquellos que queremos, no obstante, hay que conocer los límites y mantener un equilibrio. Hablemos en Bezzia sobre este tema tan interesante como polémico.

La relación de pareja y las redes sociales

A todos nos gusta compartir los aspectos positivos de nuestra vida en las redes sociales. Somos felices y las buenas noticias, como los sentimientos, siempre son algo que nos agrada comunicar con los nuestros. Ahora bien, no vamos a criticar aquí lo que uno haga o deje de hacer en estos medios. Nuestro interés está centrado en la pareja, así que veamos qué aspectos son importantes a la hora de unir estos dos aspectos: pareja y redes sociales.

1. Acuerda con tu pareja que se comparte y qué no

Ha ocurrido más de una vez. Personas que suben a Facebook o Twitter fotografías con su pareja, sin que él o ella haya dado su consentimiento.

En nuestras relaciones de pareja lo último que debemos hacer es dar las cosas por sentado. Por querer a alguien, por formar parte de su vida, no tienes derecho a hacer públicos aspectos sin su permiso. Así pues, debe pactarse con anterioridad que se publica y que no, qué es lo que deseamos compartir y qué no.

2. No compartas información sólo por obtener refuerzos psicológicos

El perfil de muchas de las personas habituadas a compartir cada aspecto de sus vidas en las redes sociales, podría ser muy bien el siguiente:

  • Son personalidades que buscan refuerzos positivos a distintos aspectos de su vida. Subir una fotografía es conseguir determinados “likes” en un corto espacio de tiempo. Es decir, no tienen que ir a una fiesta o bajar a la calle para recibir halagos.
  • Los refuerzos psicológicos que se consiguen en las redes sociales sirven a menudo para subirles una autoestima bastante baja.
  • Si tu relación es estable, va bien y eres feliz, no tienes por qué necesitar refuerzos psicológicos de nadie y aún menos de esos conocidos y desconocidos que habitan en tu Facebook o en Twitter. De quién debemos preocuparnos es de nuestra pareja, y es él quien debe ofrecernos esos reconocimientos en el día a día de forma íntima y privada.

3. No crees en las redes sociales algo que no eres

En las redes sociales podemos encontrar comportamientos de todos los tipos. Desde aquellos que crean perfiles falsos ofreciendo unas características físicas y psicológicas que no se corresponden con la realidad, hasta quienes buscan resaltar unas dimensiones con la finalidad de “aparentar” una vida perfecta.

A nivel de pareja esto podemos verlo en ocasiones en aquellos amigos que publican fotos con sus parejas en la playa, cenando, realizando viajes, y publicando continuas escenas románticas que dibujan a “esa pareja perfecta” que todos envidian.

Hay que encontrar un equilibrio y dejar espacio a la intimidad. Una vida pública está sometida a críticas y a comentarios, por lo tanto, estamos expuestos a que en un momento dado eso que hacemos “porque nos gusta”, no sea bien entendido por otros.

Comparte fotos o estados de forma pública con medida y equilibrio.  Piensa también que todo lo que expongas en estos medios, va a ser analizado e incluso juzgado por aquellos que son tus amigos, o por esos conocidos de Facebook a los que agragaste en su momento, pero que no conoces.

4. No pienses que si no apareces en las redes sociales “no existes”

Es posible que este enunciado no haya quedado del todo claro pero te pondremos un ejemplo sencillo. Una pareja proyecta un viaje. Cuando llega a su lugar de destino, descubren que han perdido la cámara y que sus móviles (por la razón que sea) no funcionan.

Ello supone que no van a poder hacer fotos de su viaje. Y aún más, que no van a poder compartir cada cosa que hagan en esas vacaciones en sus redes sociales. ¿Cuál es entonces el primer pensamiento? Si no lo comparto es como si no haya hecho este viaje, no puedo demostrar ante mis amigos que “he estado aquí” con mi pareja.

Puede parecerte algo exagerado, pero es una realidad muy habitual. Ten pues en cuenta estas dimensiones:

  • Las redes sociales son una estupenda herramienta de comunicación, perfecta para compartir información y experiencias. No obstante, la vida real no está en esa pantalla de móvil u ordenador. La vida que más gratificaciones puede traerte, es la que construyes con tu pareja.
  • Mantén un equilibrio entre ambos espacios. Que el no llevar el móvil encima para hacerte ese selfie con tu pareja te quite las sonrisas. La felicidad está en la calle, en esa brisa en el mar, en el sabor de esas cenas o en ese paseo por el parque.
  • Lo que importa es la intimidad con tu pareja, ésa que a nadie más le importa porque no es pública. Porque la edificáis vosotros dos en secreto y porque a nadie más le importa. Tu amor es tuyo y de tu pareja, no es algo a compartir en las redes sociales.

 



Soy psicóloga y escritora, me gusta hilar el conocimiento con el arte y las múltiples posibilidades de la imaginación; me inicié en los estudios sobre el comportamiento humano por mi necesidad de ahondar en esa eterna necesidad por saber y comprender, por descubrir qué motiva lo que somos y qué misterios nos encierran. La búsqueda nunca tiene fin… Mi vida no sería la misma sin la escritura, me define y me motiva: dispongo de premios literarios y de varios libros publicados: “Los lobos de Serieva”, “El cuaderno azul de El Cairo” y una obra para el público juvenil, “Hada Oscura”. Colaboro en varios blogs en los que disfruto aportando ideas y aprendiendo a su vez de las personas, espacios como “La mente es maravillosa” o “Mejor con salud”, me permiten seguir en este apasionante camino por entender lo que somos, es una aventura que sin duda, no encontrará final en esta puerta siempre entornada por las dudas y los misterios.

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