¿Sientes picor en la boca al comer frutas como piña o melón?

Frutas de verano

Cuando llega esta época del año y el calor comienza a ser una realidad con la que convivir a diario, nuestra alimentación de forma natural cambia. Nos apetece comer cosas fresquitas y las frutas de verano se convierten en un gran recurso. Para todos menos para los que sienten picor en la boca al comer frutas como piña o melón. ¿Eres uno de ellos? ¿Sabes a qué se debe?

Las frutas son una causa frecuente del Síndrome Alérgico Oral (SAO) que explica la aparición de picor en el paladar y la garganta y también, aunque con menos frecuencia, el oído. ¿Lo has sentido alguna vez? Kiwi, melón, piña, sandía y albaricoque son las frutas que con mayor frecuencia lo provocan.

¿Qué es el Síndrome de Alergia Oral?

El síndrome de alergia oral es una forma de alergia alimentaria desencadenada por la exposición a alérgenos alimentarios específicos. Se caracteriza por una sensación de quemazón de labios, boca, lengua o garganta, pero también puede presentarse hinchazón o angioedema de boca y lengua.

Picor en la boca al comer frutas

Los síntomas sistémicos como vómito, diarrea, asma y urticaria, así como la anafilaxia son muy poco frecuentes y se dan únicamente en un 3% de los pacientes por lo que puede calificarse de extraordinarios.

Causas del Síndrome Alérgico Oral

Hay un gran número de antígenos capaces de producir Síndrome de Alergia Oral. De estos, el grupo más grande lo constituyen las proteínas de respuesta a patógenos (PR). Estas se forman de manera natural en las plantas en respuesta a infecciones bacterianas o fúngicas o factores estresantes: cambios de temperatura, sequía, golpes mecánicos…

Entre las frutas, aquellas que pueden contener este tipo de proteínas y que con mayor frecuencia desencadenan el SAO son: manzana, cereza, durazno, melón, piña y kiwi. Aunque, como comprobarás a continuación, la lista es mucho mas larga.

Las siguientes proteínas presentes en las frutas constituyen los alérgenos mas importantes:

  • PR-2: Plátano, patata, tomate
  • PR-3 (quitinasas): aguacate, plátano
  • PR-5 (taumatina):Manzana, cereza, pimiento, kiwi, uva
  • PR-10: Manzana, cereza, albaricoque, pera, apio, zanahoria…
  • PR-14 Proteínas transportadoras de lípidos LTPs: Melocotón, manzana, cereza, albaricoque, ciruela, uva…
  • Profilinas: Gran variedad de frutas y hortalizas
  • Proteasas: Papaya, higo, piña, kiwi, soja, melón

En más de 90 % de los casos el SAO está asociado con la rinitis alérgica y la sensibilización a pólenes. De hecho, es frecuente que aquellos pacientes que sufren alergia a uno de los siguientes tipos de polen, tenga síntomas al ingerir las siguientes frutas:

  • Gramíneas: tomate, melón, sandía, manzana, pera, membrillo, melocotón, ciruela, cereza, fresa, albaricoque, níspero, zarzamora, frambuesa…
  • Artemisa: manzana, pera, membrillo, melocotón, ciruela, cereza, fresa, albaricoque, níspero, zarzamora, frambuesa, nectarina…
  • Plantago: melón.
  • Plátano de sombra: plátano, manzana, apio, maíz, garbanzo, lechuga.

Cómo tratarlo

Las proteínas que desencadenan el SAO son poco resistentes a la digestión gástrica y el aumento de temperatura. Por ello muchos alérgicos no suelen presentar reacciones sistémicas, sino únicamente localizadas en el área de orofaringe. Y muchas personas no llegan a presentar ni siquiera esas reacciones en caso de estar la fruta cocinada. Por eso es importante tener presente las siguientes recomendaciones:

  • Evitar comer crudos los alimentos que nos provocan SAO.
  • Pelar las frutas antes de comerlas, ya que muchas veces la proteína que da lugar la reacción cruzada está en la cáscara.

Algunos tratamientos para la alergia a determinados pólenes, pueden mejorar la alergia a las frutas que están asociadas a ese polen. Además, en los últimos años se está investigando en el desarrollo de vacunas sublinguales específicas.

¿Sientes picor en la boca al comer determinadas frutas? ¿Sospechas de una alergia de este tipo? Lo ideal en esos casos si  la alergia no se limita a un único alimento y/o los síntomas son graves es consultar al alergólogo. Este a través de una historia clínica detallada, solicitará las pruebas diagnósticas que correspondan. Podrán ser pruebas cutáneas y/o análisis de sangre para medir el anticuerpo alérgico específico al alimento sospechoso y, en la mayoría de los casos, pruebas de tolerancia/provocación controladas en la consulta.


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