Sevilla refuerza la campaña contra el mosquito del virus del Nilo

  • La Diputación de Sevilla amplía casi un 94% el área de tratamiento hasta unas 117.000 hectáreas en 15 municipios de alto riesgo entomológico.
  • El plan adelanta el control larvario a enero, refuerza personal y medios técnicos y combina biocidas selectivos con drones, cañones y cajas nido.
  • Las abundantes lluvias han multiplicado humedales y agua estancada, elevando el riesgo de transmisión del virus del Nilo Occidental.
  • Diputación reclama a la Junta de Andalucía asumir la competencia sanitaria, pero mantiene la campaña con financiación propia y asesoramiento del CSIC.

Campaña contra mosquito virus del Nilo en Sevilla

La provincia de Sevilla afronta este año una de las campañas más ambiciosas de vigilancia y control del mosquito transmisor del virus del Nilo Occidental que se recuerdan. Tras varios inviernos secos, las fuertes lluvias de los últimos meses han llenado lagunas, cunetas y arroyos, creando el caldo de cultivo perfecto para estos insectos.

Ante ese escenario, la Diputación de Sevilla ha decidido redoblar esfuerzos en coordinación con los ayuntamientos de las zonas de mayor riesgo, adelantando los trabajos al invierno, ampliando el territorio bajo control y reforzando tanto los equipos humanos como los medios técnicos desplegados sobre el terreno.

Una campaña más amplia, temprana y con más medios

Según ha explicado el presidente de la Diputación, Javier Fernández, la nueva campaña de control del mosquito del virus del Nilo casi duplica el área de intervención respecto a los criterios aplicados inicialmente en 2025. Se pasa a unas 117.000 hectáreas, lo que supone un incremento del 93,7% sobre el perímetro básico establecido entonces por las autoridades sanitarias.

Esta ampliación no se limita al clásico anillo de 1,5 kilómetros alrededor de los núcleos principales de población, sino que abarca también entornos periurbanos de núcleos secundarios y zonas diseminadas, donde la presencia de humedales y agua estancada es frecuente y el riesgo de cría de mosquitos se dispara.

El dispositivo se articula en torno a los 15 municipios considerados de mayor riesgo entomológico de la provincia: Isla Mayor, Villamanrique de la Condesa, Aznalcázar, Bollullos de la Mitación, Almensilla, Palomares del Río, La Puebla del Río, Coria del Río, Mairena del Aljarafe, Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas, Los Palacios y Villafranca, Utrera, Las Cabezas de San Juan y Lebrija.

En estos términos municipales se trabaja específicamente en sus áreas periurbanas, mientras que los propios ayuntamientos asumen la actuación dentro de los cascos urbanos, en el marco del plan autonómico de vigilancia de vectores. La Diputación coordina con ellos la planificación, el intercambio de datos y la puesta en marcha de medidas complementarias.

Otra de las claves del dispositivo es el calendario: el control larvario está activo desde enero y los tratamientos de campo comenzaron el 2 de marzo, de manera que en primavera ya se esté actuando sobre los focos detectados antes de que llegue el fuerte calor.

Trabajos de campo contra mosquito virus del Nilo

Lluvias abundantes y más riesgo en los humedales sevillanos

La campaña de este año viene marcada por un factor determinante: las abundantes precipitaciones registradas en la provincia y en el entorno de Doñana. Lagos temporales como la laguna de San Lázaro o la de San Lorenzo, que en algunos inviernos quedan prácticamente secos, presentan ahora láminas de agua continuas y extensas.

Esa situación se repite en cunetas, arroyos, balsas de riego, pequeños charcos y zonas bajas en los campos del Bajo Guadalquivir. Donde hay agua estancada, insisten los técnicos, aumenta la probabilidad de presencia de larvas de mosquito, de modo que el riesgo de transmisión del virus del Nilo Occidental y de otras enfermedades vectoriales se ve incrementado.

Los especialistas de la empresa pública Tragsatec, encargada de ejecutar la campaña, no ocultan que “este año va a ser más complicado” por el efecto combinado de las lluvias, los humedales llenos y la extensión de cultivos de regadío. La propia Junta de Andalucía ha advertido de que la situación no sólo afecta al VNO, sino que podría favorecer también la circulación de otros virus transmitidos por mosquitos, como dengue, chikungunya o zika.

Con ese contexto de fondo, la Diputación busca adelantarse lo máximo posible al problema. Fernández ha señalado que la campaña de 2026 se afronta con “bastante más experiencia” que en años anteriores, después de varias temporadas identificando puntos críticos y afinando el mapa de riesgo gracias a los datos recogidos sobre el terreno.

Aun así, el presidente provincial mantiene un discurso prudente: “Tenemos muchas papeletas para un año de mayor riesgo, pero precisamente por eso trabajamos desde ya”, ha subrayado, insistiendo en la necesidad de no bajar la guardia durante los meses de calor.

Control larvario virus del Nilo en Sevilla

Cómo funciona el plan de vigilancia y control de vectores

El corazón de la estrategia es el Plan de Vigilancia y Control de Vectores Transmisores del Virus del Nilo Occidental, impulsado por la Diputación en coordinación con el programa autonómico de la Junta. Se trata de un enfoque integral que combina vigilancia entomológica, tratamiento de focos larvarios, control de mosquitos adultos y acciones de sensibilización ciudadana.

Sobre el terreno, los técnicos de Tragsatec realizan de manera sistemática prospecciones larvarias en los principales puntos de cría. Con cazos sujetos a pértigas toman muestras de agua en lagunas, canales, arroyos y charcas; observan si hay larvas, anotan los datos y repiten el proceso cada pocos metros. Es un trabajo metódico y manual, pero fundamental para decidir dónde intervenir.

El año pasado se llegaron a efectuar en torno a 40.000 prospecciones de este tipo en el conjunto de municipios incluidos en el plan. Sólo en lo que va de 2026, se han contabilizado ya aproximadamente 1.600 inspecciones larvarias, y en un porcentaje significativo de puntos se ha confirmado la presencia de larvas.

Este sistema sigue el principio de control selectivo: no se trata de fumigar de forma indiscriminada, sino de aplicar tratamientos únicamente donde se detecta actividad del mosquito. De esa forma se reduce el impacto sobre otros insectos y sobre el medio ambiente, minimizando el uso de biocidas al estrictamente necesario.

En paralelo, la red de seguimiento incluye alrededor de 700 puntos de control de larvas y casi 500 de vigilancia de mosquitos adultos en la provincia, lo que permite disponer de una imagen bastante precisa de cómo evoluciona la población de vectores a lo largo del año.

Drones y cañones contra mosquito virus del Nilo

Técnicas de tratamiento: del Bacillus a los drones y las trampas

Una vez identificados los focos, se recurre a distintas herramientas en función del tipo de zona y del estado del insecto. En las primeras intervenciones de la temporada, iniciadas el 2 de marzo en Palomares del Río, Mairena del Aljarafe, Coria del Río, Alcalá de Guadaíra y Utrera, se ha utilizado un biocida biológico basado en Bacillus thuringiensis subsp. israelensis (Bti).

Este producto, ampliamente empleado en campañas de salud pública en Europa, actúa de forma muy específica contra las larvas de mosquitos culícidos, sin afectar a otros insectos ni a mamíferos, aves o reptiles. Su uso está supervisado y autorizado por la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, competente en materia sanitaria.

Cuando la infestación es más intensa o se trata de superficies amplias de agua, se recurre a cañones pulverizadores montados en vehículos todoterreno. Estos equipos permiten tratar zonas inundadas accesibles por camino, aplicando el producto de manera homogénea.

En escenarios de difícil acceso —como cañaverales densos, canales encajonados o pequeñas lagunas rodeadas de vegetación— entran en juego los drones. Estos aparatos facilitan la aplicación localizada del tratamiento en puntos donde la maquinaria terrestre no puede llegar sin causar daños o donde el riesgo para los operarios sería mayor.

Para grandes extensiones, como las tablas de arroz del Bajo Guadalquivir, puede utilizarse apoyo aéreo mediante avionetas, siempre con productos autorizados y ajustando las dosis a los parámetros ambientales. Todo ello se complementa con un sistema de trampas de captura de mosquitos adultos, que utilizan hielo seco para generar dióxido de carbono y atraer a los insectos, que son luego analizados en laboratorio.

Plan integral contra mosquito virus del Nilo en Sevilla

Aliados naturales: cajas nido y murciélagos insectívoros

El plan no se apoya sólo en biocidas y tecnología. Una de las líneas de trabajo con más proyección es el fomento de la fauna insectívora que se alimenta de mosquitos. Para ello se están instalando de manera coordinada con los ayuntamientos cajas nido en fachadas y espacios urbanos, así como refugios específicos para murciélagos.

Estos dispositivos buscan favorecer la presencia de vencejos, aviones comunes, herrerillos, carboneros y otros pájaros insectívoros, además de quirópteros que tienen en los mosquitos una parte importante de su dieta. Se calcula que un solo vencejo puede llegar a ingerir hasta 20.000 insectos al día en plena temporada.

En la campaña anterior se colocaron en la provincia unas 422 cajas nido y 75 refugios para murciélagos, mientras que para este año la previsión es dar un salto notable: se alcanzará el millar de cajas nido y en torno a 150 refugios adicionales, repartidos en los distintos municipios incluidos en el plan.

Este tipo de medidas se consideran un complemento clave dentro del enfoque de control integrado, ya que ayudan a que el propio ecosistema contribuya a reducir la densidad de mosquitos de manera sostenida, más allá de las campañas puntuales de fumigación.

La idea de fondo, apuntan desde la Diputación y desde Tragsatec, es que el sistema ecológico recupere su capacidad de autorregulación, aprovechando el papel natural de aves y murciélagos en el control de insectos, siempre combinado con la vigilancia científica y las actuaciones sobre focos concretos cuando sea necesario.

Más equipos, refuerzo técnico y asesoramiento científico

Para sostener este despliegue, la Diputación cuenta con un contrato de dos años con la empresa pública Tragsatec, dotado con un presupuesto total de unos seis millones de euros que se reparten al 50% entre ambas anualidades. Este acuerdo permite mantener una estructura estable y planificar campañas de varios ejercicios con coherencia.

Además, se han incorporado dos nuevos técnicos de campo encargados de reforzar la toma de datos y los estudios entomológicos, así como un equipo adicional de tratamientos que actuará como apoyo extraordinario durante toda la temporada ante posibles situaciones de alerta o repuntes puntuales.

En la actualidad ya están operando cuatro equipos sobre el terreno, dos en cada margen del río Guadalquivir, pero el dispositivo crecerá progresivamente hasta alcanzar cinco equipos por margen entre los meses de agosto y octubre, periodo en el que se espera una mayor incidencia de mosquitos adultos.

El plan cuenta, asimismo, con el asesoramiento de la Estación Biológica de Doñana (CSIC). Los expertos de este centro participan en el diseño de la estrategia de vigilancia, en la identificación de especies y en la interpretación de los datos obtenidos mediante trampas y muestreos.

Los mosquitos capturados en las trampas repartidas por la provincia se remiten a laboratorios especializados del CSIC y de la Universidad de Córdoba, donde se determina qué especies están presentes y si alguno de los ejemplares porta el virus del Nilo. Esa información resulta esencial para activar alertas tempranas y ajustar la intensidad de los tratamientos.

Coordinación institucional y debate sobre las competencias

La puesta en marcha de esta campaña ha estado precedida por diversas reuniones de coordinación en municipios como Villamanrique de la Condesa, en las que el presidente de la Diputación ha analizado con alcaldes y alcaldesas las novedades del plan y la distribución de tareas entre administraciones.

La Diputación mantiene un contacto constante con los 15 ayuntamientos implicados, que gestionan los tratamientos en los cascos urbanos, y con la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, que es la administración competente en materia de salud pública y autoriza los agentes químicos empleados.

Al mismo tiempo, desde el organismo provincial se insiste en que el virus del Nilo constituye un problema de salud pública que trasciende fronteras municipales. Fernández ha recordado que se trata de una enfermedad que ya ha provocado fallecimientos en la provincia de Sevilla y que afecta a varios territorios, por lo que, a su juicio, debería ser la Junta quien asumiera de forma directa la gestión integral del control del vector.

Pese a ese debate competencial, respaldado por la postura de no pocos consistorios, la Diputación afirma que no va a quedarse de brazos cruzados a la espera de resoluciones judiciales o cambios normativos. “No vamos a escatimar ni un euro ni desde la Diputación ni desde los ayuntamientos”, ha señalado su presidente, subrayando que el objetivo es reforzar la tranquilidad de la población.

En este contexto, también se tiene en cuenta la doctrina del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que en una sentencia reciente avaló que los ayuntamientos elaboren y ejecuten planes municipales de vigilancia y control de mosquitos, en aplicación del reglamento autonómico de desinfección, desinsectación y desratización.

Divulgación, formación y herramientas digitales

Más allá del trabajo de campo, la campaña incluye un capítulo específico de información a la ciudadanía y formación a los técnicos municipales. La Diputación apuesta por reforzar las acciones divulgativas en los municipios afectados, con charlas, materiales informativos y canales de comunicación actualizados.

Entre estas herramientas destaca la web y la aplicación móvil ControlM, que ofrecen datos sobre la presencia de mosquitos, las actuaciones programadas y recomendaciones preventivas. La intención es hacer más accesible la información y que los vecinos puedan conocer qué se está haciendo en su entorno y en qué fases se encuentra la campaña.

Se prevé también intensificar las sesiones formativas dirigidas a técnicos municipales y personal de servicios locales, para mejorar la detección de posibles focos, la gestión de aguas estancadas y la coordinación con los equipos de la Diputación.

Asimismo, se mantiene la colaboración con sectores clave como los agricultores del arroz o el Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, que pueden desempeñar un papel relevante tanto en la detección de problemas como en la difusión de mensajes preventivos a la población.

Este enfoque busca implicar al máximo a los distintos actores del territorio, desde las administraciones hasta los propios vecinos, porque el control del mosquito del virus del Nilo no depende sólo de las fumigaciones, sino también de pequeñas medidas cotidianas como evitar el agua acumulada en patios, macetas, bebederos o recipientes al aire libre.

Con este despliegue reforzado de prospecciones, tratamientos selectivos, cajas nido, asesoramiento científico y coordinación institucional, la provincia de Sevilla se prepara para una temporada en la que el riesgo de proliferación del mosquito del virus del Nilo será alto por la abundancia de agua, pero en la que las administraciones aseguran que se están adelantando todo lo posible para reducir contagios y proteger la salud de la población.

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