
La capital francesa vuelve a ser el epicentro de la moda con una edición que concentra nueve días de desfiles y presentaciones, como Le Défilé de L’Oréal Paris, en los que las casas y los talentos emergentes muestran el prêt-à-porter femenino para Primavera-Verano 2026. El calendario oficial transcurre del 29 de septiembre al 7 de octubre, con una agenda intensa que combina grandes nombres y nuevos códigos estéticos.
En este contexto se suceden hitos de pasarela, un front row lleno de rostros conocidos y cambios de dirección creativa que han elevado la expectación. Entre los momentos señalados destacan el pulso sesentero de Courrèges, el espectáculo de Saint Laurent a los pies de la Torre Eiffel, la presencia de Vivienne Westwood con su impronta punk-chic y un despliegue logístico que incluye emisiones en directo y coche oficial del evento.
Courrèges mira a los 60 y sube la temperatura
El desfile de Courrèges se desarrolló en un antiguo mercado del centro de París con una luz blanca casi cegadora y un audio inicial que avisaba del aumento del termómetro. Parte del público se caló gafas de sol antes de que la primera modelo pisara la pasarela.
La propuesta de Nicolas Di Felice recupera la minifalda de la casa con un enfoque estrictamente actual: cortes rectos con bolsillos delanteros, tops de geometrías limpias que dejan la espalda y los laterales a la vista y una progresión hacia prendas más holgadas a medida que avanza el desfile.
El director creativo subrayó que quería evidenciar la silueta de los años 60 de André Courrèges. “La minifalda no era tan mini”, apuntó, reivindicando largos a media rodilla y enlazando la herencia con el presente a través de tejidos naturales pensados para climas cálidos y mucho sol.
En calzado, irrumpen las botas extraplanas de efecto calcetín y, según la firma, por primera vez se priorizan los zapatos planos para rematar looks orientados al confort. El styling se completa con gorras con tejido que cae hasta la cintura y un soporte rígido frontal tipo visor, inspirado en los paneles que se utilizan contra el sol en los coches.
La colección transita de faldas cortas a vestidos que cubren la parte posterior de las piernas, con shorts amplios y volúmenes graduales que dan al conjunto una sensación de ligereza y movilidad.
Un arranque de altura: Saint Laurent y una primera jornada muy observada
La primera jornada combinó nombres jóvenes con guiños de alto voltaje mediático. Julie Kegels debutó en el programa oficial con transparencias, satén y brillos en tonos pastel, e incluyó sus ya conocidos calcetines tanga. Entre el público, la presencia de Rosalía no pasó inadvertida.
Por la noche, Saint Laurent ocupó los jardines del Trocadero frente a la Torre Eiffel. Anthony Vaccarello planteó vestidos con volantes, gabardinas transparentes y siluetas totales en cuero negro o marrón, con faldas rectas y chaquetas amplias. Una paleta que viajó del azul al rojo y el naranja, con las siglas YSL formadas por hortensias blancas como telón de fondo.
En primera fila, un elenco de lo más reconocido: desde Madonna hasta Carla Bruni Sarkozy y Renée Zellweger, entre otras personalidades que dieron brillo a uno de los shows más esperados de la semana.
Fechas clave y grandes debuts en el calendario
La organización encadena más de un centenar de firmas durante la semana, como sucede también en la semana de la moda de Milán, con varias citas que concentran atención global. Dior presentará su colección femenina bajo la batuta de Jonathan Anderson el 1 de octubre, en un movimiento que marca una nueva etapa para la maison.
En el tramo final, Chanel afronta un punto de inflexión con Matthieu Blazy al frente, cuyo debut en la casa está previsto para el 6 de octubre. La expectación también rodea a Loewe, ahora en manos de Jack McCollough y Lazaro Hernández, con el reto de mantener el impulso creativo y comercial de los últimos años.
El escaparate parisino reserva espacio para iconos de la rebeldía estética como Vivienne Westwood, y varias presentaciones contarán con retransmisiones en directo, ampliando el alcance de la programación más allá de las salas de desfile.
Front row y calle: estilo bajo los focos
El ambiente en torno a los shows dejó una estela de looks comentados. Madonna optó por una chaqueta de cuero ajustada, estola al hombro y falda lápiz de encaje, mientras Hailey Bieber apostó por una blusa holgada con cremallera dorada y short de cintura alta con ribete de encaje, rematando con sandalias de tira fina.
Entre los guiños más urbanos, Emilia Mernes combinó una bomber acolchada plateada con minifalda brillante; Lila Moss tiró de satén negro con escote en V y pantalón de terciopelo de talle alto; y Zoë Kravitz eligió una chaqueta arena de corte amplio con broches metálicos, maquillaje sutil y pendientes largos.
También hubo acentos lenceros y cromáticos: Rosé (Blackpink) posó con un conjunto azul celeste de encaje y tirantes, mientras Peggy Gou mezcló rojo intenso y naranja con guantes largos de cuero. La elegancia sobria llegó de la mano de Charlotte Rampling con sastre clásico y zapatos planos, y el dramatismo lo puso Linda Evangelista con abrigo de pelo y botas altas de charol.
Desde la escena musical británica, Charli XCX añadió un toque sport-chic con sudadera roja y short satinado rosa pálido, medias translúcidas y bolso acolchado. Una fotografía nítida del cruce entre alfombra urbana y pasarela que caracteriza a la semana parisina y a eventos como Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.
Movilidad oficial y emisiones en directo
En el capítulo logístico, DS Automobiles renueva su apoyo al evento, con el DS N°8 como coche oficial y una flota dedicada que circulará por París durante los desplazamientos de invitados y equipos. La marca francesa subraya autonomía elevada y un enfoque de confort y acabado artesanal.
Los interiores del modelo refuerzan el vínculo entre automoción y savoir-faire, con detalles como costuras tipo perla, relieves Clous de Paris y tapicerías inspiradas en correas de reloj. La colaboración, activa desde 2019, busca acompañar la experiencia de los asistentes y el ritmo del calendario.
Además, parte de los desfiles se retransmiten en directo, facilitando que profesionales y público amplíen el alcance de la semana desde cualquier lugar, una práctica ya consolidada que multiplica la conversación en tiempo real.
Balenciaga, foco mediático y una presencia inesperada
Otra de las citas que concentró miradas fue el debut de Pierpaolo Piccioli en Balenciaga, un movimiento que la industria seguía con lupa tras su anterior etapa. En la primera fila se dieron cita nombres como Anne Hathaway, con reencuentros muy comentados que animaron el ambiente.
La sorpresa llegó con la aparición de Meghan Markle, primera vez que se la veía en un desfile en París. Su apuesta por el blanco como opción invernal reafirmó el interés por los códigos de sobriedad bien pulidos, al tiempo que se tomaba el pulso a una colección concebida para marcar una nueva era en la casa.
Con un programa repleto de citas clave, París reafirma su papel como termómetro global de tendencias: herencia reinterpretada en Courrèges, espectáculo y energía mediática en Saint Laurent, estrenos con impacto en las grandes maisons y una constelación de celebrities que acompaña cada movimiento. La mezcla de tradición, novedad y alcance digital consolida esta edición como una de las más seguidas del circuito.






