Sé responsable de tu propio comportamiento para educar bien a tus hijos

La educación para los hijos no es fácil, nadie te dijo que lo fuera cuando te convertiste en padre o madre. Pero si resulta algo importante en la crianza de los niños y niñas es que como padre o madre, seas capaz de responsabilizarte de tu propio comportamiento para educar bien a tus hijos.

Si quieres que tus hijos se responsabilicen de su comportamiento, primero deberás ser tú quien se responsabilice del tuyo. Los niños aprenden del ejemplo, de las acciones que ven en sus progenitores y en ocasiones, las palabras no bastan.

No rescates siempre a tus hijos

Si un padre siempre está rescatando a sus hijos de las malas situaciones y no permite que los niños aprendan de las consecuencias, entonces el niño nunca desarrollará una buena comprensión sobre las consecuencias reales ni tampoco aprenderá a ser responsable de su propio comportamiento.

Por ejemplo si un niño no hace la cama porque no quiere hacerla y después los padres se la hacen, no aprenderá que debe hacerla él porque si no las consecuencias son dormir mal con las sábanas mal metidas en la cama. Otro ejemplo sería, que si un niño suspende un examen y en lugar de que los padres vean con él dónde ha fallado para mejorar en el futuro, acuden a la escuela en estado iracundo exigiendo respuestas al profesor y diciendo que si el niño ha suspendido es por culpa de que el profesor le tiene ‘manía’, entonces probablemente el niño no asuma que debe estudiar más y esforzarte para conseguir buenos resultados porque sus padres culpan a otros.

Los padres deben permitir que sus hijos asuman la responsabilidad de sus acciones y para ello, deberán sufrir las consecuencias.

Deben aprender de las consecuencias

Igual que como adulto debes aprender de las consecuencias para saber cómo debe ser tu comportamiento en el futuro, tus hijos también. Aprovecha los momentos diarios para que tus hijos vean en ti una responsabilidad de acciones. Por ejemplo, si un día gritas a tus hijos, después tendrás que pedirles perdón y mostrarte arrepentido por esa conducta.

Cuando se educa a los hijos, puede ser difícil verles en algunas consecuencias, como que se sienta triste por haber suspendido el examen o que le echen del equipo de baloncesto por haber tenido un mal comportamiento. Pero en lugar de salvar a tus hijos de estas situaciones o de culpar a otros por ello, lo que es necesario es que enseñes a tus hijos a hacerse responsables de sus acciones y sobre todo, a buscar soluciones para que después sepan cómo deben hacer las cosas para no tener que sufrir de nuevo esas consecuencias negativas para ellos. De esta manera sentirán realmente satisfacción por haber conseguido por ellos mismos un buen resultado.

El objetivo es que un niño entienda que su comportamiento le afecta a sí mismo y a los demás. Las consecuencias son esenciales para este proceso de aprendizaje. Si un padre siempre evita las consecuencias, entonces el niño no aprende la lección. Esto puede llevar a un peor comportamiento y peores consecuencias que puede llevar a un padre a no ser capaz de ayudar a su hijo en el futuro (como por ejemplo que su hijo se convierta en delincuente y le metan en la cárcel).


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