San Mamés se viste de gala para la histórica graduación conjunta de la EHU

  • Cerca de 4.000 estudiantes de los tres campus se reúnen por primera vez en un acto multitudinario.
  • Sustitución simbólica del tradicional birrete por la txapela vasca personalizada por facultades.
  • Un despliegue técnico masivo con un escenario de 44 metros y pantallas gigantes en el césped.
  • Actuaciones musicales de grupos como Nøgen y Janus Lester junto a bertsolaris de renombre.

Celebración de graduación en el estadio de San Mamés

Bilbao ha sido testigo hoy de un acontecimiento sin precedentes que ha cambiado el rugido de los leones por el júbilo de miles de estudiantes. La Universidad del País Vasco (EHU) ha decidido tirar la casa por la ventana organizando su primera ceremonia de graduación conjunta en el emblemático estadio de San Mamés, unificando en un solo evento a los alumnos de grado y posgrado de sus tres campus. Lo que antes eran actos fragmentados en distintas fechas y lugares, se ha convertido en una auténtica marea académica que ha llenado de color las gradas y el césped de La Catedral.

El ambiente que se respiraba desde primera hora de la tarde en los alrededores del estadio era de los que ponen los pelos de punta. Familias enteras, amigos y, por supuesto, los grandes protagonistas, se han agolpado en las inmediaciones para inmortalizar el momento en los photocalls instalados para la ocasión. No era para menos, ya que terminar una carrera es un hito que bien merece un escenario a la altura de las circunstancias, dejando atrás los nervios de los exámenes finales para dar paso a un merecido reconocimiento público.

Un despliegue técnico y logístico de primer nivel

Estudiantes de la EHU en San Mamés

Para que todo saliera a pedir de boca, la organización ha montado un dispositivo que nada tiene que envidiar a los grandes conciertos internacionales. Sobre el verde de San Mamés se han colocado 3.700 sillas estratégicamente dispuestas para albergar al alumnado, mientras un escenario de 44 metros de longitud presidía el fondo. Además, para que nadie se perdiera ni un detalle desde las gradas, se han instalado 26 metros de pantallas gigantes que han proyectado tanto las orlas de los graduados como planos en directo de lo que ocurría en el terreno de juego.

La puntualidad ha sido clave en una jornada con una logística tan compleja. El acceso se ha realizado de forma escalonada por las puertas 22, 23, 24 y 25, donde cada estudiante ha podido recoger su banda académica y la prenda estrella de la tarde: la txapela. Según los datos oficiales, la representación del campus de Bizkaia ha sido la más numerosa con un 68,5%, seguida por la de Araba con un 16,5% y Gipuzkoa con un 15%, demostrando la cohesión de la institución en todo el territorio.

La txapela: el nuevo símbolo de éxito académico

Graduados luciendo la txapela en San Mamés

Uno de los detalles más comentados y que más ha gustado entre los asistentes ha sido el cambio del tradicional birrete anglosajón por la txapela. Esta prenda, profundamente arraigada en la cultura local, se ha entregado con los colores corporativos de cada facultad, creando un mosaico visual impresionante sobre el césped. El momento cumbre, instigado por el rector Joxerramon Bengoetxea, ha sido el lanzamiento simultáneo de miles de boinas al cielo de Bilbao, un gesto que ha simbolizado el cierre de una etapa y el comienzo de un futuro profesional lleno de retos.

El rector, durante su intervención, ha querido destacar que San Mamés se ha convertido por un día en el templo del conocimiento, ensalzando el valor de la universidad pública vasca como un tesoro para el pueblo. En este sentido, la ceremonia no solo ha servido para entregar diplomas, sino para reivindicar el orgullo de pertenencia a una comunidad que busca liderar la transformación social y científica de nuestro entorno más cercano.

Música, bertsos y solidaridad en directo

Actuación musical en la gala de la EHU

La parte cultural ha sido el alma de la fiesta, alejándose de los protocolos excesivamente rígidos para ofrecer un espectáculo dinámico. El coro universitario EHUabesbatza ha sido el encargado de romper el hielo con el himno de la universidad, pero el plato fuerte ha llegado con las actuaciones de grupos como Nøgen y Janus Lester. Como curiosidad, muchos de estos artistas son antiguos alumnos, como Ane Negueruela (vocalista de Nøgen y médica) o Jokin Pinacho (doctor en Química), lo que ha reforzado el vínculo emocional entre los músicos y el público.

La tradición oral también ha tenido su hueco con la participación de los campeones de bertsolarismo Maialen Lujanbio y Amets Arzallus, quienes han dedicado sus versos a los recién graduados. Además, la universidad ha querido mostrar su lado más humano y solidario mediante la actuación de Sol Band Gaza, un gesto de apoyo al pueblo palestino que ha sido recibido con una gran ovación por parte de los asistentes. Todo el evento ha contado con una cobertura mediática importante, con retransmisiones en directo en plataformas digitales y conexiones en programas de la televisión autonómica.

Premios EHUalumni y broche final

Público y ambiente en el estadio de Bilbao

En un acto de esta magnitud no podía faltar el reconocimiento a quienes ya han recorrido el camino y han triunfado en sus respectivos campos. Se han entregado los primeros premios EHUalumni a figuras como la arquitecta Sofía Arribas, la ingeniera Itxaso Ariza o la exjugadora de fútbol Iraia Iturregi, entre otros. Estos galardones buscan poner cara y ojos a los valores de excelencia y compromiso que la universidad intenta inculcar a sus estudiantes desde el primer día de clase, sirviendo de inspiración para los que hoy se despedían de las aulas.

El consejero Juan Ignacio Pérez Iglesias, actuando como padrino de la ceremonia, ha ofrecido una ponencia sobre los límites del conocimiento, poniendo el punto intelectual a una tarde donde la alegría ha sido la nota dominante. Ha sido un evento redondo que ha demostrado que la universidad pública tiene músculo y capacidad de convocatoria, uniendo a generaciones de exalumnos y futuros profesionales bajo un mismo techo para celebrar que el esfuerzo siempre tiene su recompensa.

Esta jornada histórica en Bilbao se cierra con la sensación de haber inaugurado una tradición que ha llegado para quedarse, dejando claro que el vínculo entre la institución académica y la sociedad vasca es más fuerte que nunca. Miles de jóvenes han abandonado el estadio con su txapela bajo el brazo y la maleta llena de sueños, tras haber vivido una graduación que, sin duda alguna, ha superado todas las expectativas iniciales.


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