Relaciones a distancia. Los problemas más frecuentes

Pareja besándose en una estación de tren

Todas las relaciones de pareja, llevan asociadas dificultades de mayor o menos intensidad que pueden afectar el curso de las mismas. No existe relación sin discusiones, confrontaciones o problemas en un momento dado. Sin embargo, hay un fenómeno que, aunque no sea nuevo, hoy se da con mayor frecuencia: las relaciones a distancia.

La situación económica y laboral que atravesamos, nos obliga cada vez más a desplazarnos lejos de nuestros lugares de origen. Esto, entre otras cosas, supone un alejamiento no sólo de nuestro hogar, sino también, en muchas ocasiones, una separación física de nuestra pareja. Una relación a distancia no tiene por qué ser una relación condenada al fracaso, pero sí es cierto que lleva ciertos problemas asociados. Continúa leyendo y ¡no caigas en los errores más comunes!

Posible falta de compromiso

Al estar presente la idea de que hay mayores probabilidades de que la relación no prospere, inconscientemente nos preparamos para un posible fracaso. Esto, en muchas ocasiones, genera una falta de compromiso por parte de alguna de las partes, o por ambas. Es común el pensamiento de “y para qué comprometerme al 100% si no se sabe qué pasará”. Cuando este planteamiento está más presente en un único miembro de la pareja, aparecen los miedos y desconfianzas en el otro. ¿Resultado?: mayor grado de malestar y, por tanto, mayor número de discusiones.

 La distancia y los celos

Aunque en todo tipo de relaciones pueden aparecer celos, es cierto que en las situaciones en las que no tenemos cerca a nuestra pareja, éstos pueden convertirse en un problema importante. Esto ocurre porque la información acerca de lo que hace nuestra pareja es escasa. A eso se le suma el miedo a que la otra persona, debido al poco contacto, se acabe desmotivando y encuentre más atractivas opciones más próximas.

Incertidumbre

Manos de mujer al lado de un móvil con un mensaje de amor

La percepción de que la distancia que hay entre nosotros va a ser con mayor seguridad, una fuente de miedos y dificultades es en sí misma, otro problema asociado. Si no tenemos cuidado, acabaremos utilizando esto como excusa para la aparición de pensamientos negativos que propiciarán la aparición de conductas pesimistas ante nuestra pareja.

Cuando nos anticipamos a que algo ocurra, aún antes de que haya pasado, inconscientemente aumentamos la probabilidad de que pase. Controla este tipo de pensamientos y convéncete de que si algo tiene que pasar, pasará. Pero no seas tú quien lo provoque únicamente por miedo a lo que pueda ocurrir.

El tiempo para disfrutar juntos

Pareja triste en una estación

El tiempo que estamos junto a nuestra pareja lo disfrutamos, o eso deberíamos hacer. Pero aún así, la sombra del “adiós” que vendrá pronto planea sobre nosotros. Esta anticipación de la despedida funciona como arma de doble filo. Por una parte, es un signo de lo bien que nos encontramos con el otro y de las pocas ganas que tenemos de separarnos. Pero por otro, si este sentimiento se apodera de nosotros, estaremos desaprovechando el tiempo que compartimos. La tristeza y la melancolía pueden acabar embriagándonos hasta el punto de apoderarse de “nuestro momento” juntos, impidiendo que lo disfrutemos en condiciones.

¿Cuándo nos vemos?

La planificación de los encuentros puede llegar a suponer momentos de estrés en ambos miembros de la pareja. Puede que sea difícil coincidir en tiempo libre debido a las responsabilidades. O puede que existan quejas por parte de uno porque piensa que el otro se mueve mucho menos por la relación. Ya sea por unas cosas o por otras, son frecuentes las discusiones debidas a la planificación de los encuentros.

Ausencia de contacto físico

Pareja abrazándose

Este es quizás, uno de los mayores inconvenientes de las relaciones a distancia. Los momentos íntimos con nuestra pareja, las caricias, el contacto visual, la cercanía física… Cuando estos son nulos o muy escasos, pueden mermar en gran medida nuestra relación. Con estas conductas, nos sentimos mejor con nosotros mismos y fortalecemos el conocimiento que tenemos el uno del otro. De esta manera, estrechamos el lazo afectivo haciendo la relación más fuerte.


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