Rejuvenecer la piel al instante

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El germen de trigo, en su forma natural o utilizado como aceite, favorece no sólo a la piel y el cabello, sino también a la salud en general.

El germen de trigo es la porción más rica en minerales y nutrientes que posee el grano de trigo. Sus propiedades fueron descubiertas hace varias décadas atrás, casi en forma casual, debido a la acción benéfica que provocaba sobre la piel el aceite desprendido del grano.

Los labradores utilizaban al germen de trigo para cicatrizar cortes, quemaduras en la piel (debido a la acción de los rayos solares por la exposición a los mismos, o de algún otro tipo), para sanar animales lastimados y, en general, para mejorar y ayudar en la curación de toda clase de lesiones.

Además de desinflamatorio y cicatrizante, el germen de trigo demostró tener un alto poder rejuvenecedor ya que, con su uso, la piel adquiría una mejoría instantánea y una luminosidad muy particular.

Esto, sin dudas, despertó una gran curiosidad e incentivó a las empresas cosméticas, quienes a través de rigurosas investigaciones, llegaron a la conclusión de que la alta concentración de vitamina E que contiene el germen de trigo, lo convierte al mismo en el producto antienvejecimiento y nutritivo más potente que existe en la naturaleza.

De allí en adelante, y con el propósito de obtener una materia propia refinada para la piel, el mundo de la cosmética desechó al germen entero y comenzó a emplear únicamente el aceite del germen para el tratamiento de pieles deshidratadas, resecas y avejentadas.

En forma casera, pueden realizarse diferentes preparaciones, y también dependiendo de la clase de piel con que se cuente:

Piel muy seca: lo ideal es una mascarilla humectante que se prepara moliendo en un mortero 2 cucharadas de germen de trigo, a los que se le agrega luego 1 cucharada de yogur natural y 1 cucharada de miel.

Se aplica una vez por semana sobre la piel limpia. Dejar actuar durante 30 minutos y retirar.

Para piel avejentada: se mezcla una ampolla de aceite de germen de trigo (10 cc con una cucharadita de miel).

Se aplica 2 o 3 veces por semana, debiendo dejarse actuar 20 minutos antes de retirarla.

Pieles avejentadas u oscuras por toxinas: se muele en un mortero 3 cucharadas de germen de trigo y se le agregan 2 cucharadas de aceite de germen.

Se coloca la preparación sobre la piel con un leve masaje. Para un tratamiento intensivo se aconseja una aplicación día por medio durante 10 días. Debe retirarse el excedente con un algodón húmedo.


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