Quiero un abrazo que alivie todos mis miedos

El abrazo tiene un poder terapéutico y sanador del que no deberíamos prescindir. Según diversos estudios publicados en la revista “Psychological Sciencie“, las parejas que se abrazan con regularidad fortalecen el vínculo y su compromiso. Además, su relación es mucho más duradera y satisfactoria.

No podemos olvidar que somos, por encima de todo, seres emocionales. Necesitamos por tanto no solo del afecto y de las palabras positivas para estar unidos, para reforzar los lazos, sino que además, el contacto físico espontáneo y sincero, produce un maravilloso cambio bioquímico en nuestros cerebros capaz de aliviar miedos, ansiedades y todas esas dudas que suelen aparecer en las relaciones de pareja.  Te hablamos sobre ello en “Bezzia”

El poder del abrazo

Y tú…¿cuántos abrazos das al día? Nunca está de más recordar que algo tan sencillo como atrapar a un ser querido entre nuestros brazos y pegar corazón con corazón, es un tipo de lenguaje que va más allá de las palabras y que tiene, en ocasiones, mucho más poder,

Te lo explicamos a continuación.

A tu cerebro le gustan los abrazos

Te lo señalábamos al inicio, a nuestro cerebro le gustan los abrazos. De hecho, su evolución ha hecho que esas estructuras dominadas por el hipotálamo, la amígdala o el neocórtex, interpreten este gesto como enormemente positivo y necesario, por ello, nos gratifica con una serie de neurotransmisores y hormonas.

La oxitocina, por ejemplo, es esa hormona capaz de fortalecer el vínculo entre los seres queridos, nos ofrece la sensación de ser amados, la necesidad de cuidar, de atender, nos fortalece anímicamente y a su vez, nos hace sentir protegidos.

Esos días de dudas, esos días de miedos y angustia…

Todos hemos pasado por esos instantes. Hay épocas en que caemos en la rutina con nuestras parejas. Empezamos a dar las cosas por sentado, perdemos la magia y la espontaneidad.

Es entonces cuando aparecen las dudas. ¿Le seguiré gustando? ¿Me querrá igual que antes?

Esta sensación es muy común en toda relación de pareja. En ocasiones, debido al estrés del trabajo, o esos problemas que casi sin saber cómo se instalan en nuestra mente, desplazando a nuestra pareja a un involuntario segundo plano, puede hacer sin duda que aparezcan los miedos.

A la hora de hablar de miedos en la relación de pareja, los más comunes suelen ser los siguientes:

  • Miedos a ser abandonados.
  • Miedo a ser traicionados.
  • Miedo a que las cosas empiecen a escaparse de nuestras manos, a que las peleas sean más comunes y que ya no tengamos la paciencia de antes.
  • Miedo a dejar de ser atractivos/as para nuestra pareja.
  • Miedo a dejar de hacerles reír, a serles interesantes.
  • Miedo a que incluso a nosotros mismos/as, se nos apague “la llama”…

Las dudas que enhebran cada una de estas dimensiones pueden quedar aliviadas en ocasiones con un simple abrazo. La razón de ello es sencilla: a veces, aunque nos digan aquello de que “nos quieren como el primer día” no resulta del todo creíble. Solo cuando recibimos ese abrazo sincero, eterno y cálido, nuestros miedos se apagan casi al instante.

Nos sentimos más motivados para enfrentarnos al mundo

Volvamos una vez más al maravilloso mundo de los neurotransmisores. No podemos olvidar, que el amor es básicamente un naufragio químico increíble donde un sinfín de pequeñas sustancias nos orientan hacia unas necesidades u otras.

Si antes te hablábamos del poder de la oxitocina, ahora es necesario conocer a la dopamina. Una caricia, un abrazo bien largo y no esperado, genera que nuestro cerebro segregue dopamina. ¿Y qué es lo que consigue este neurotransmisor?

  • Nos motiva, la dopamina nos inyecta una dosis extra de energía donde todo parece de pronto más sencillo a la vez que motivante.
  • Nos sentimos queridos, y eso, es un torrente de fortalezas, luces y esperanzas capaces de aliviar cualquier ansiedad y de contrarrestar las dosis elevadas de cortisol en sangre, es decir, esa hormona asociada al estrés que tantos problemas nos ocasiona de vez en cuando.

Más abrazos, menos enfermedades

¿Te parece exagerado? En absoluto, y además tiene una lógica muy sencilla. Las parejas que se abrazan a menudo refuerzan su autoestima, se perciben más seguras y todo ello ofrece un bienestar interno que repercute además en nuestro sistema inmunológico.

  • Como ya sabes, el sistema inmunológico es muy sensible a cualquier descompensación, factores como el estrés, la ansiedad o las preocupaciones, tienden a bajar sus defensas, y por tanto nos hace mucho más vulnerables a virus y bacterias.
  • Vale la pena recordar entonces lo positivo que resulta practicar el arte sanador de los grandes abrazos. Esos que quitan el frío, esos que dejan sin aire y que unen almas, corazones y que unen rostros mientras las miradas se cierran.
  • Es sinónimo de salud emocional, y cuando las emociones están bien, cuando nos sentimos atendidos, cuando nos sentimos útiles y valorados, nada nos puede detener. Tampoco podemos olvidar la importancia que tienen los abrazos de cara al desarrollo de los niños. Los más pequeños también necesitan las caricias para crecer, para desarrollarse. Son neuronas que conectan las unas a las otras y es, por encima de todo, una amor que trasciende más allá de nuestra piel.

No economices en abrazos, y si tu pareja es de las que no suelen darlos tan fácilmente, no te limites. Ofréceselos tú, la sensación es la misma y ambos los vais a disfrutar. ¡Vale la pena! Así que dinos…¿Cuántos abrazos has dado hoy?


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