¿Qué hay detrás de la excusa del “No eres tú, soy yo”?

“No eres tú, de verdad, soy yo”. Si te han dicho esto en algún momento de tus relaciones afectivas, sin lugar a dudas adivinarás que lo que te están diciendo en realidad, es que hay un problema. Y lo más seguro, es que vayan a dejarte. No te sorprenderá saber tampoco que esta frase es una de las más utilizadas a nivel de pareja.

Podríamos decir sin equivocarnos que esta serie de palabras no son más que una muleta o una máscara tras las cuales, escondernos para evitar poner en voz alta la realidad: que la otra persona ha dejado de atraernos, que ya no la amamos, que ya no deseamos seguir manteniendo esa relación. Sin embargo con “el no eres tú, soy yo” lo volvemos todo más inocuo y aséptico, cargando las culpas sobre nosotros y liberando a su vez a la otra persona. ¿Es esto una forma asertiva y madura de afrontar una ruptura? En absoluto, Te explicamos por qué.

Evitando el drama

La expresión del “no eres tú soy yo”, encierra una gran variedad de matices psicológicos que merece la pena analizar con profundidad. Con ello pretendemos que puedas comprender qué se esconde en realidad tras estas palabras por si alguna vez te las dirigen y, a su vez, queremos también que seas muy consciente de ellas para que nunca caigas en el error de pronunciarlas.

  • Si te digo una y otra vez que no hay nada que hacer, que “la culpa es solo mía”, estoy intentado sobre todo evitar que puedas decirme que vas a cambiar, que vas a poner de tu parte para que las cosas funcionen, porque en realidad, lo último que yo deseo es eso mismo. No quiero continuar y no voy a ofrecerte opción alguna.
  • Te expreso estas palabras porque tampoco soy lo bastante valiente como para decirte que ya no te quiero. Tampoco deseo hacerte daño, no deseo que sufras. Prefiero que me veas a mi como el culpable de todo, como quien es incapaz de “estar a tu altura”, como quien no te merece…Si cargas las culpas sobre mi a mi me será más fácil dejarte.
  • Establezco una diferenciación donde tú siempre serás lo más maravilloso, la mujer perfecta. Y yo, me valgo del pretexto que no te merezco haciéndote creer una mentira, evitando con ello “el drama”. No estoy siendo sincero, no estoy siendo asertivo y caigo en un tópico más que establecido en el que tarde o temprano, tú misma acabarás descubriendo mi inmadurez y mi escasa valentía.

Cómo afrontar asertivamente una ruptura

Romper una relación nunca es fácil. Hemos compartido tiempo, emociones, afectos e incluso proyectos junto a esa persona que hasta no hace mucho, formaba parte de nosotros. Con él, se irá sin duda una pequeña parte de nosotros, un retazo de nuestra existencia que debemos guardar del mejor modo posible.

Y para ello es muy importante que seamos sinceros, de lo contrario, no estaremos actuando como personas maduras y responsables, estaremos haciendo mucho daño a la otra persona y a su vez, cerraremos ese vínculo de un modo realmente erróneo.

Ten en cuenta que dejar una relación supone tener que enfrentarse a un proceso muy similar a un “duelo”. Vamos a tener que pasar una serie de etapas donde es muy importante que superemos cada una de ellas del modo más íntegro posible, sabiendo sobre todo que hemos sido sinceras, y que hemos luchado al máximo por esa relación.

Veamos pues en qué estrategias podemos apoyarnos.

La autoconfianza

Si tienes muy claro que dicha relación debe finalizar, confía en ti misma pensando que va a ser lo mejor para los dos. Mantener un compromiso que no te hace feliz y que solo te ocasiona sufrimiento, es engañarte a ti misma y hacer daño además, a la otra persona. No podemos fingir lo que no sentimos.

Y más aún, puede darse la situación de que sigas queriendo a tu pareja, no obstante, ese amor lejos de aportar una auténtica felicidad, lo único que hace es destruirte como persona. Si es este el caso, no lo permitas, confía en ti misma y expón con asertividad todo lo que sientas.

Sinceridad, valentía y sin buscar ningún culpable

  • El modo más adecuado de afrontar una ruptura, es evitando generar sentimientos negativos. Es decir, no le eches todas las culpas a tu pareja, ni aún menos recurras al “no eres tú, soy yo”. Una relación es cosa de dos, es un universo propio donde hemos invertido afectos, donde hemos establecido reglas y compromisos, donde quizá no hemos asumido errores o puede que ni tan solo los hayamos visto.
  • Es decir, una vez tengas clara que debe producirse la ruptura, expón tus razones con tranquilidad y convicción sin generar dramas, sin acusar y tampoco sin victimizarte. Todo ello os permitirá a ambos poder asumir posteriormente la ruptura con mayor tranquilidad.
  • Ello no evitará en absoluto que sintamos tristeza, añoranza de aquellos días, dolor por tantas ilusiones perdidas. No obstante, si dejamos de buscar culpables, si evitamos generar rabia o ira, todo se asumirá mejor y día a día lograremos avanzar.

En conclusión, la expresión “no eres tú, soy yo”, es el tópico más recurrido por las personas sin estrategias, sin valentía y que no saben afrontar una realidad con madurez. Victimizarse no es una opción, es una excusa en la que nunca debes caer, y a la que debes hacer frente cuando la practique tu pareja.

 



Soy psicóloga y escritora, me gusta hilar el conocimiento con el arte y las múltiples posibilidades de la imaginación; me inicié en los estudios sobre el comportamiento humano por mi necesidad de ahondar en esa eterna necesidad por saber y comprender, por descubrir qué motiva lo que somos y qué misterios nos encierran. La búsqueda nunca tiene fin… Mi vida no sería la misma sin la escritura, me define y me motiva: dispongo de premios literarios y de varios libros publicados: “Los lobos de Serieva”, “El cuaderno azul de El Cairo” y una obra para el público juvenil, “Hada Oscura”. Colaboro en varios blogs en los que disfruto aportando ideas y aprendiendo a su vez de las personas, espacios como “La mente es maravillosa” o “Mejor con salud”, me permiten seguir en este apasionante camino por entender lo que somos, es una aventura que sin duda, no encontrará final en esta puerta siempre entornada por las dudas y los misterios.

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