
La diabetes es una enfermedad crónica que afecta al metabolismo de la glucosa y se debe a la falta total o parcial de la hormona insulina, secretada por el páncreas. Además, suele estar acompañada por alteraciones del metabolismo lipídico y proteico.
El actual modo de vida, caracterizado por el urbanismo y el sedentarismo, ha incrementado significativamente los casos de diabetes en los últimos años. Esta patología no discrimina y puede afectar tanto a niños como a adultos.
En personas con diabetes, uno de los dos componentes principales del sistema de regulación de glucosa falla:
- Diabetes tipo I: El páncreas no produce, o produce poca insulina.
- Diabetes tipo II: Las células del cuerpo no responden adecuadamente a la insulina producida.
Características de los diferentes grados de diabetes
Diabetes tipo I
La diabetes tipo I es una enfermedad de origen autoinmune que aparece principalmente en la niñez, adolescencia o juventud. El sistema inmunitario ataca por error las células beta del páncreas, encargadas de producir insulina.
Esta enfermedad no tiene cura y los afectados deben convivir con el manejo constante de sus niveles de glucosa mediante tratamientos como la insulinoterapia. Los síntomas pueden incluir hipoglucemia, hiperglucemia e incluso cetoacidosis en los casos más graves.
- Edad de inicio: Menos de 20 años.
- Peso corporal: Normal.
- Niveles de insulina en sangre: Disminuidos (menores a 110 mg/dl).
- Antecedentes familiares: Poco frecuentes.
- Inicio: Abrupto.
- Alteraciones en la orina: Presencia de glucosa con olor y color característicos.
- Complicaciones: Agudas y sostenidas en el tiempo.
- Tratamiento: Dieta + insulinoterapia.
Complicaciones de la diabetes tipo I
Los niveles elevados de glucosa en sangre y una alta presión arterial pueden causar daños en varios órganos, especialmente en:
- Ojos: Problemas como retinopatía, cataratas, glaucoma y, en casos severos, ceguera.
- Riñones: Nefropatías.
- Nervios: Neuropatías periféricas y autonómicas, que pueden afectar la sensibilidad y la motricidad.
- Corazón: Mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Diabetes tipo II
La diabetes tipo II es la forma más común de esta enfermedad. En este tipo, el cuerpo desarrolla resistencia a la insulina, lo que dificulta que las células absorban la glucosa de manera eficiente. Aunque los pacientes no son insulino-dependientes, el tratamiento es crucial para evitar complicaciones a corto y largo plazo.
Es más común en adultos mayores de 20 años, aunque el aumento de casos en niños y adolescentes es alarmante.
- Edad de inicio: Mayor de 20 años.
- Peso corporal: Aumentado, en la mayoría de los casos sobrepeso u obesidad.
- Niveles de insulina en sangre: Normal a elevados.
- Antecedentes familiares: Muy frecuentes.
- Inicio: Lento y progresivo.
- Alteraciones en la orina: Presencia de glucosa.
- Complicaciones: Crónicas y en aumento.
- Tratamiento: Dieta, hipoglucemiantes orales y, en algunos casos, insulinoterapia.
Complicaciones de la diabetes tipo II
Como la diabetes tipo I, esta también puede afectar diversos sistemas del cuerpo:
- Vista: Predisposición a retinopatías.
- Pies: Posibilidad de desarrollar úlceras o infecciones serias que dificultan la recuperación.
- Riñones: Deterioro progresivo que puede derivar en insuficiencia renal.
- Sistema cardiovascular: Alta probabilidad de desarrollar enfermedades del corazón.
Síntomas de alerta
Es fundamental estar atentos a los siguientes síntomas, que pueden indicar la presencia de diabetes:
- Incremento de la sed.
- Micción frecuente, incluso durante la noche.
- Aumento del apetito.
- Pérdida de peso sostenida.
- Fatiga crónica.
- Sequedad y picazón en la piel.
- Visión borrosa.
- Heridas de cicatrización lenta.
- Hormigueo o adormecimiento en manos y pies.
La diabetes es una enfermedad que afecta a un amplio espectro de la población. A pesar de sus complicaciones, su manejo adecuado permite llevar una vida normal mediante una combinación de dieta, ejercicio y cuidado médico.






