¿Tu primer día de trabajo? Claves para superarlo ¡con buena nota!

El primer día de trabajo suele ser inolvidable y, en general, más caótico que satisfactorio. Es un día en el que debes estar preparado para asimilar abundante información que además, te será dada de un sólo golpe. Será un día de muchas preguntas sin respuesta y de momentos en los que te sientas de todo menos ubicado. Sentirás una intensa emoción por haber sido el seleccionado, pero a la vez, vivirás un gran temor ante lo desconocido.

A todo esto hay que sumarle que tus jefes y compañeros, también tendrán ciertas expectativas sobre ti y tus capacidades. Esto contribuye a aumentar tu nerviosismo provocando que sea un día más difícil de lo que pensabas. Ante este incierto panorama y con las emociones a flor de piel, lo mejor que puedes hacer es centrarte en lo positivo. Has conseguido ese puesto que estabas buscando y ahora solo queda que muestres todo tu potencial.

Si se acerca tu primer día de trabajo y quieres afrontarlo de la manera menos traumática posible, estos consejos te serán de gran utilidad.

Conoce la empresa para la que vas a trabajar

Busca en internet toda la información posible sobre la empresa. Política de trabajo, misión, valores, objetivos… ¡Todo lo que puedas conseguir! Por una parte te servirá para hacerte una idea del lugar en el que vas a trabajar. Por otra, a tus jefes les gustará ver que su futuro empleado conoce los aspectos más importantes de la organización.

El primer día, puntualidad y buena presencia

Para dar una primera buena impresión, hay dos aspectos básicos a cuidar: puntualidad y vestimenta. Este primer día, la puntualidad ha de ser cuidada en extremo, puesto que si no, poca imagen de organización reflejarás. En cuanto a la vestimenta, mejor si incluye ropa neutra y poco chillona. Lo mejor es que sea preferiblemente clásica hasta que sepas que tendencia es la que prima en la empresa.

Saber quién es quién

En los primeros contactos, seguramente te será imposible recordar el nombre de todas las personas que te presenten. Para empezar, lo mejor es que te concentres en tus jefes y en aquellos con los que vas a trabajar directamente. Cuando te presenten a alguien di: “Hola Beatriz, encantada” o “Nos vemos mañana, Javier”. Pronunciar su nombre te facilitará la tarea de recordarlo después. Y si no te acuerdas de alguno puedes decirle algo como: “Perdona, se que me has dicho tu nombre pero con tantas cosas que recordar… ¿me lo podrías repetir?”.

Pregunta todo lo que necesites

Aprovecha para enterarte al menos de los aspectos más importantes y no te dejes nada en el tintero. Pregunta sin timidez sobre todo lo que dudes. No vas a parecer menos profesional por ello, al contrario, reflejarás curiosidad e interés y tus jefes percibirán las ganas que tienes ¡de hacerlo bien!

Toma nota

Toma nota hasta de lo que consideres que no tiene la menor importancia. Ya después decidirás lo que desechas y lo que no. Haz hincapié en nombres, horarios, cargos y rutinas y sistemática de trabajo. Si haces esto al principio, tendrás más tiempo luego para centrarte en aspectos más relevantes.

Muestra seguridad y optimismo

Esto se resume en dar una buena imagen de ti mismo. Muéstrate seguro, sonríe, demuestra interés, irradia optimismo y da a conocer tu faceta más educada, amable y cordial. Se reservado a la vez que atento pero no dejes de ser tú mismo ni escondas tu verdadera personalidad bajo una máscara ficticia.

Establece contactos

No te mantengas al margen de tus compañeros el primer día de trabajo e intenta integrarte sin temor a estar fuera de lugar. Si te lo proponen, no dudes en aceptar invitaciones para unirte a comer o para tomar un café. Será la mejor forma para empezar tus relaciones laborales con buen pie y además, es probable que en este tipo de situaciones comiences a conocer información de primera mano sobre la empresa y sus empleados.

Controla tu ímpetu

Evita aportar soluciones nada más entrar en la empresa. Hasta que no conozcas más sobre ella, lo mejor es que te mantengas prudente. No aumentes tus exigencias ni te fijes altas expectativas desde el primer día. Acabas de entrar, así que hasta que te adaptes, establece un ritmo de trabajo más pausado, ya que te lo puedes permitir. De esta forma, comenzarás con buen ritmo, sin generarte elevados niveles de estrés.

Impresiona a tus jefes

Sí, es el primer día y poco vas a poder demostrar. Pero no olvides que tanto este día como los posteriores, que suelen coincidir con el periodo de prueba, tus jefes te estarán observando y preguntando a los demás que tal te ven. Trata de no parecer desbordado y muestra optimismo, energía y muchas ganas de trabajar.


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Psicología

Psicóloga, especialista en RRHH y community manager. Granaína de toda la vida y buscadora de metas a alcanzar. ¿Algunas de mis aficiones? Cantar bajo la ducha, filosofear con mis amigos y conocer lugares nuevos. Lectora empedernida dispuesta siempre a afrontar nuevos retos con una sonrisa plantada en la cara. Viajar, escribir y aprender son mis grandes pasiones. En formación continua y aprendiz de la vida, porque... ¿y qué es eso que llaman vivir si no nos empapamos de todo aquello que nos ofrece...?

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