
Las fiestas, las comidas copiosas, el picoteo continuo y el estrĆ©s del dĆa a dĆa son el cóctel perfecto para que el abdomen se sienta pesado, inflamado y molesto. Aunque ya conozcas las infusiones digestivas, los caldos depurativos o los tĆpicos āremedios de la abuelaā y sepas quĆ© alimentos que te hinchan el abdomen, hay algo mĆ”s que puedes hacer sin salir de casa: reservar unos minutos para una pequeƱa secuencia de yoga centrada en el sistema digestivo y el drenaje de lĆquidos.
El yoga no es solo estirarse un poco y relajarse; cuando se utiliza con intención, muchas posturas actĆŗan como un autĆ©ntico masaje interno para el abdomen, estimulan la circulación y ayudan a calmar el sistema nervioso. Todo esto repercute directamente en la digestión, en la retención de lĆquidos y en la sensación de hinchazón abdominal. No hace falta una sesión eterna ni ir a una clase avanzada: si eres nueva, consulta yoga para principiantes. Con 10-15 minutos bien aprovechados, varias veces por semana, se notan cambios muy claros.
Por qué el yoga ayuda a deshinchar el abdomen y reducir la inflamación
Expertas como Xuan Lan, Gemma Casserras, Camila Riganti, Mónica Duran o Patricia Galatas coinciden en algo clave: la conexión entre cerebro, sistema digestivo y estado emocional es determinante para cómo se siente tu vientre. El yoga trabaja justo en ese punto de unión, combinando respiración, movimiento consciente y relajación.
La salud del sistema digestivo se ve afectada por mĆŗltiples factores: alimentos que fermentan en el colon, intolerancias no diagnosticadas, exceso de aire al tragar, estreƱimiento, desajustes en la microbiota intestinal y, por supuesto, el estrĆ©s. Todo esto puede traducirse en inflamación y distensión abdominal, algo que sufre entre un 16% y un 31% de la población general. Si la hinchazón es constante o muy dolorosa, es imprescindible acudir a un especialista; pero cuando es algo puntual, una rutina de yoga centrada en el abdomen puede marcar la diferencia āy combinarla con pautas para perder barriga segĆŗn el tipo de abdomen.
Desde la perspectiva del yoga, la hinchazón y la inflamación estĆ”n muy ligadas al bloqueo de la energĆa, la falta de movimiento y la hiperactivación del sistema nervioso simpĆ”tico (el de ālucha o huidaā). Con la prĆ”ctica regular se activa el sistema parasimpĆ”tico, responsable de los procesos de ādescanso y digestiónā, lo que favorece una digestión mĆ”s fluida, mejor trĆ”nsito intestinal y una reducción de la inflamación de bajo grado. Complementar la prĆ”ctica con tĆ©cnicas de movimiento somĆ”tico para calmar el sistema nervioso potencia este efecto.
Gemma Casserras explica que el yoga mejora la circulación y el drenaje linfĆ”tico, fundamentales para eliminar toxinas y reducir la acumulación de lĆquidos. Muchas asanas estimulan directamente el sistema linfĆ”tico, lo que rebaja la sensación de āpiernas pesadasā y abdomen hinchado, sobre todo si combinas el movimiento con una respiración profunda y consciente. Incluso existen adaptaciones como los ejercicios de yoga en silla para abdomen que facilitan este drenaje en personas con movilidad limitada.
El estrés crónico es otro gran enemigo del vientre plano. Eleva el cortisol, altera el equilibrio hormonal y favorece la inflamación de bajo grado. A través de la respiración (pranayama), la meditación y la atención plena durante las posturas, el yoga ayuda a modular esa respuesta al estrés. Cuando te relajas de verdad, la inflamación disminuye y la distensión abdominal suele mejorar de forma notable; integrar hÔbitos de gestión del estrés refuerza estos beneficios.
AdemÔs, muchas posturas de yoga trabajan el core de forma profunda: mejoran el tono de la musculatura abdominal, el control postural y la estabilidad. Esto no solo tiene un efecto visual, sino que favorece el sostén de los órganos internos y la movilidad de las fascias, lo que beneficia al sistema digestivo y al retorno venoso desde las piernas hacia el corazón.
La vertiente hormonal tambiĆ©n juega su papel. SegĆŗn comenta Casserras, ciertas secuencias (sobre todo las que incluyen aperturas de caderas, posturas invertidas suaves y prĆ”cticas restaurativas) ayudan a equilibrar el sistema endocrino. Esto es especialmente interesante cuando la hinchazón abdominal se relaciona con el ciclo menstrual o con desajustes hormonales que generan retención de lĆquidos.
Estilos de yoga mƔs recomendables para desinflamar el cuerpo
No todos los tipos de yoga se sienten igual ni producen los mismos efectos. Para trabajar la hinchazón abdominal y la inflamación, hay estilos especialmente interesantes porque combinan movimiento, fuerza suave y mucha conciencia corporal.
Hatha Yoga es una opción muy accesible si estĆ”s empezando o si te notas sin energĆa. Se centra en posturas mantenidas unos segundos o minutos, con atención en la respiración. Esto ayuda a mejorar la circulación, a ir aflojando la musculatura y a relajar el sistema nervioso, ideal para el abdomen hinchado por estrĆ©s o digestiones pesadas.
Yin Yoga trabaja justo al otro extremo: posturas muy suaves, sostenidas durante mĆ”s tiempo, apoyĆ”ndote en bloques, mantas o cojines. Esta prĆ”ctica incide en los tejidos conectivos profundos y, como subraya Casserras, favorece la liberación de tensiones profundas y la estimulación del sistema linfĆ”tico. Resulta perfecta para esos dĆas en que te sientes āa topeā de inflamación y no te apetece nada intenso.
Vinyasa Yoga conecta movimiento y respiración en secuencias dinĆ”micas, lo que activa la circulación sanguĆnea y contribuye al drenaje de lĆquidos. Es una buena opción si te gusta sudar un poco mĆ”s y quieres aprovechar para trabajar fuerza, flexibilidad y tonificación mientras mimas tu digestión; combĆnalo con posturas de yoga para adelgazar si buscas tambiĆ©n reducir volumen.
El Yoga Restaurativo pone el foco en la relajación profunda, utilizando muchos soportes y manteniendo posturas muy cómodas durante mĆ”s tiempo. Es una autĆ©ntica ābajada de revolucionesā para el sistema nervioso, ideal para reducir los niveles de cortisol y, con ello, la inflamación asociada al estrĆ©s crónico.
Power Yoga y Ashtanga Yoga son estilos mĆ”s exigentes, con secuencias estructuradas y demandantes a nivel fĆsico. AdemĆ”s de mejorar la fuerza y la resistencia, hacen que la circulación se dispare y el cuerpo empiece a depurar con mĆ”s eficiencia. Si ya tienes base de yoga, pueden ser aliados potentes para fortalecer el core, mejorar la postura y favorecer un vientre mĆ”s firme y definido; tambiĆ©n puedes complementar con ejercicios especĆficos para entrenar tus abdominales sin salir de casa.
Cada estilo ofrece herramientas diferentes para desinflamar: desde la activación linfÔtica hasta la regulación hormonal o la reducción del estrés. Lo importante es que elijas el que se adapte a tu momento vital y seas constante: 3-4 sesiones a la semana, aunque sean cortas, suelen ser suficientes para notar cambios.
Posturas suaves para relajar el abdomen y mejorar la digestión
Cuando te sientes a reventar despuĆ©s de una comida pesada o llevas el dĆa con molestias digestivas, hay varias posturas suaves que actĆŗan como un pequeƱo ābotiquĆnā para el abdomen. No requieren experiencia y puedes hacerlas en casa, en la alfombra o sobre la cama, escuchando siempre tu cuerpo y aplicando trucos para reducir barriga.
La postura del niƱo (Balasana)
Balasana es una asana restaurativa que relaja el abdomen y la zona lumbar. Al plegar el cuerpo sobre las piernas, el vientre se apoya suavemente, lo que puede aliviar la tensión en la parte baja de la espalda y favorecer una respiración mÔs amplia en la zona posterior del tórax, ayudando indirectamente al sistema digestivo.
Cómo practicarla paso a paso
- Colócate de rodillas en el suelo, juntando los dedos de los pies y separando ligeramente las rodillas a la anchura de las caderas.
- Exhala y deja que el torso se incline hacia delante, apoyƔndolo sobre los muslos o entre ellos.
- Estira los brazos al frente o llévalos hacia atrÔs junto al cuerpo, como te resulte mÔs cómodo.
- Apoya la frente en el suelo (o sobre un cojĆn) y suelta el peso del pecho, de los hombros y del abdomen.
- Mantén de 30 segundos a 1 minuto, respirando profundo por la nariz, notando cómo la zona abdominal se hidrata con cada respiración.
Esta postura es ideal cuando te notas llena, con gases o con la barriga tensa. TambiƩn funciona muy bien como descanso entre asanas mƔs intensas, ayudando a bajar pulsaciones y a calmar la mente.
Postura de la mariposa (Baddha Konasana)
Baddha Konasana abre las caderas y estimula los órganos abdominales, activando la circulación en la zona pélvica y favoreciendo el funcionamiento del aparato digestivo. AdemÔs, es una postura muy útil para liberar tensión emocional alojada en la pelvis, algo que también puede reflejarse en el vientre.
Cómo hacerla con seguridad
- SiƩntate en el suelo con las piernas estiradas y la espalda recta.
- Dobla las rodillas y junta las plantas de los pies, dejando que las rodillas caigan hacia los lados.
- Sujeta los pies con las manos y acerca suavemente los talones hacia el pubis, sin forzar.
- Alarga la columna hacia arriba, relaja los hombros y, si te notas estable, inclĆnate un poco hacia delante desde las caderas.
- MantƩn entre 1 y 3 minutos, respirando profundo y permitiendo que las caderas se ablanden poco a poco.
Si la apertura de caderas es intensa, puedes colocar bloques o cojines debajo de las rodillas para evitar molestias en la parte interna de los muslos. Practicarla en un entorno tranquilo ayuda a soltar tensión mental, lo que repercute en una mejor digestión.
Secuencia del gato-vaca
La combinación gato-vaca moviliza toda la columna y masajea de forma rĆtmica los órganos abdominales. Es una de las mejores formas de empezar o terminar una sesión, ya que calienta la espalda, mejora la circulación y estimula suavemente el sistema nervioso.
GuĆa bĆ”sica
- Colócate a cuatro apoyos, con las muñecas debajo de los hombros y las rodillas alineadas con las caderas.
- Inhalando, lleva el pecho hacia delante y el coxis hacia atrĆ”s, arqueando ligeramente la espalda (postura de āvacaā) y mirando al frente.
- Exhalando, redondea la espalda hacia el techo, lleva el ombligo hacia la columna y baja la cabeza, buscando un estiramiento amplio (postura de āgatoā).
- Repite el ciclo de 5 a 10 veces, coordinando cada movimiento con la respiración.
Mantener una respiración amplia y consciente en esta secuencia potencia el efecto sobre el abdomen, ayudando a movilizar gases, aliviar rigidez en la espalda y suavizar la sensación de hinchazón.
Torsión sentada (Ardha Matsyendrasana)
Las torsiones son grandes aliadas para depurar y reactivar la digestión. En Ardha Matsyendrasana se realiza un giro de la columna que comprime suavemente el abdomen, āexprimiendoā los órganos internos; al deshacer la postura, se produce un aporte extra de sangre nueva, rica en oxĆgeno y nutrientes.
Paso a paso
- SiƩntate con las piernas estiradas y la espalda erguida.
- Dobla la rodilla derecha y cruza el pie derecho al exterior de la rodilla izquierda.
- Coloca la mano derecha detrƔs de la cadera derecha, apoyƔndola en el suelo para alargar la columna.
- Lleva el brazo izquierdo hacia la rodilla derecha, abrazÔndola o colocÔndolo por fuera de la pierna para profundizar la torsión.
- Gira el torso hacia la derecha, desde la base de la columna hasta el cuello, manteniendo la barbilla relajada.
- Respira de 30 segundos a 1 minuto antes de cambiar al otro lado.
Mientras mantienes la torsión, procura que la respiración siga siendo amplia. SentirÔs un suave masaje en la zona abdominal y un gran alivio en la espalda, algo clave para una buena digestión.
Pinza de pie (Uttanasana)
Uttanasana es una flexión hacia delante desde la postura de pie que estira la cadena posterior (espalda, isquiotibiales, glĆŗteos) y tiene un efecto muy calmante sobre la mente. AdemĆ”s, estimula órganos como hĆgado y riƱones y puede contribuir a mejorar la digestión.
Cómo hacerla sin forzar la espalda
- Parte desde Tadasana (postura de la montaƱa), con los pies separados al ancho de las caderas.
- Inhala y estira la columna, llevando las manos a la cintura.
- Exhala y dóblate hacia delante desde las caderas, dejando que el tronco caiga hacia las piernas.
- Apoya las manos en el suelo, en los tobillos o en las espinillas, segĆŗn tu flexibilidad.
Acompaña el descenso con la respiración, intentando soltar algo mÔs de peso en cada exhalación, pero sin rebotar ni forzar. Debes notar estiramiento en la parte posterior de las piernas y en la zona de los glúteos, nunca dolor agudo.
Postura del camello (Ustrasana)
Ustrasana es una extensión potente que abre toda la parte frontal del cuerpo: tobillos, ingles, abdomen, pecho y garganta. Trabaja en profundidad el psoas (flexor de la cadera), fortalece la musculatura de la espalda y ayuda a corregir la postura encorvada tĆpica de quienes pasan horas sentadas.
Instrucciones clave
- ArrodĆllate sobre la esterilla, con las rodillas al ancho de las caderas y los empeines apoyados (o los dedos en flex si necesitas mĆ”s estabilidad).
- Coloca las palmas en la zona del sacro, con los dedos apuntando hacia abajo, para sostener la zona lumbar.
- Inhalando, alarga la columna y abre el pecho, acercando los codos entre sà por detrÔs.
- Exhalando, empieza a llevar el torso hacia atrƔs, apoyando las manos en los talones si tu cuerpo lo permite, sin colapsar en la zona lumbar.
- Proyecta el esternón hacia el techo, dejando que la cabeza caiga suavemente hacia atrÔs solo si el cuello se siente cómodo.
Esta postura debe hacerse con control, evitando forzar las lumbares. La apertura profunda del abdomen y el pecho facilita una respiración mÔs amplia y puede contribuir a la movilidad de toda la zona digestiva.
Viparita Karani y otras inversiones para deshinchar abdomen y piernas
Entre las posturas mĆ”s recomendadas para deshinchar el abdomen y el cuerpo en general, destaca Viparita Karani, tambiĆ©n conocida como āpiernas arriba de la paredā. Se considera una inversión suave y muy restaurativa, presente en estilos como el Yin Yoga o el Yoga TerapĆ©utico.
SegĆŗn la instructora Camila Riganti, Viparita Karani es una de las asanas mĆ”s nutritivas y calmantes para cuerpo y mente. Sus beneficios incluyen mejor digestión, aumento de la circulación, reducción de la inflamación y deshinchazón general del cuerpo. Al elevar las piernas, se facilita el retorno venoso y linfĆ”tico desde los pies hacia el corazón, aliviando la sensación de pesadez y la retención de lĆquidos.
En los textos clĆ”sicos como el Hatha Yoga Pradipika, se menciona una prĆ”ctica llamada Viparita Karani Mudra, donde se invierten las polaridades del cuerpo elevando la pelvis por encima de la cabeza. Se atribuĆan a esta tĆ©cnica efectos casi ārejuvenecedoresā, como retrasar la aparición de arrugas y canas. Hoy en dĆa, se interpreta mĆ”s bien como un gesto simbólico y energĆ©tico, pero ilustra la importancia que se daba a las inversiones en la tradición yóguica.
Para practicar Viparita Karani en casa de forma sencilla, la profesora Mónica Duran recomienda utilizar un bolster (cojĆn alargado) y una pared:
- Coloca el bolster pegado a la pared y siĆ©ntate de lado, con un glĆŗteo tocando el cojĆn.
- Gira el tronco mientras te tumbas, de forma que la pelvis quede apoyada en el bolster y las piernas suban hacia la pared.
- AsegĆŗrate de que los glĆŗteos quedan bien cerca de la pared y que la parte dorsal de la espalda reposa en el suelo.
- Los hombros deben estar apoyados y relajados, con la curva cervical sostenida cómodamente por el suelo.
- Deja que los bordes internos de los pies se toquen y permite que las piernas se relajen.
Se aconseja mantener la postura entre 10 y 15 minutos al dĆa para notar verdaderos resultados en cuanto a deshinchazón y mejora del descanso. Practicarla antes de dormir suele inducir un sueƱo mĆ”s profundo y reparador.
Estudios cientĆficos han analizado los efectos de Viparita Karani en parĆ”metros como la presión arterial. En uno de ellos, se observó que combinar esta postura con ejercicios de respiración reducĆa significativamente la presión arterial media en mujeres jóvenes, lo que refuerza su papel como herramienta para relajar el sistema cardiovascular y nervioso.
Otra inversión muy recomendada es Sarvangasana (la postura de la vela), algo mÔs intensa y que conviene aprender con supervisión. Desde tumbada, se elevan piernas y pelvis, sosteniendo la espalda con las manos para mantener el cuerpo alineado. Se propone mantenerla entre 1 y 5 minutos, siempre aumentando el tiempo de forma progresiva y evitando la postura en caso de problemas cervicales o de presión arterial sin supervisión profesional.
Otras posturas que ayudan a la distensión abdominal
AdemÔs de las asanas clÔsicas para la digestión y las inversiones, hay una serie de posturas y movimientos que completan muy bien una rutina anti-hinchazón, tanto para el abdomen como para las piernas.
El twist de la columna desde la posición de rana consiste en sentarte con las piernas abiertas en cuclillas (similar a Malasana) y realizar movimientos circulares suaves con la cadera. Esta combinación moviliza la pelvis, el suelo pélvico y la musculatura profunda del abdomen, ayudando a liberar tensiones acumuladas y a masajear la zona digestiva.
La postura de la cobra (Bhujangasana), realizada boca abajo elevando el pecho con ayuda de los brazos, abre el pecho y estira la parte frontal del tronco, incluyendo el abdomen. Mantenerla durante varias respiraciones (por ejemplo, 12 ciclos respiratorios) puede contribuir a activar la circulación en la zona y mejorar la postura, algo que también favorece un mejor funcionamiento digestivo.
Una variante muy restaurativa de la mariposa consiste en hacerla tumbada: te colocas boca arriba, flexionas las rodillas y juntas las plantas de los pies, permitiendo que las rodillas caigan hacia los lados. Los glúteos deben quedar bien apoyados sobre el suelo o el mat. Esta versión relaja intensamente las ingles, el abdomen y la zona lumbar, ideal para hacer antes de dormir.
Las piernas arriba de la pared en su versión mÔs sencilla (sin bolster, simplemente tumbada y elevando las piernas) también resultan accesibles para casi todo el mundo. Basta con acercar la cadera a la pared, tumbarse de lado y, después, rodar hasta quedar boca arriba con las piernas apoyadas verticalmente. Mantener 1-3 minutos ya proporciona una buena sensación de descanso en las piernas.
Otras asanas útiles para aliviar inflamación y pesadez corporal que recomiendan las expertas incluyen:
- Prasarita Padottanasana: flexión hacia delante con las piernas abiertas, que estira la parte interna de las piernas y facilita el riego sanguĆneo hacia la cabeza.
- Malasana: sentadilla profunda con las manos en namastƩ frente al pecho, ideal para abrir caderas y masajear la zona abdominal inferior.
- Ananda Balasana (postura del bebƩ feliz): tumbada boca arriba, sujetando los pies con las manos y abriendo las rodillas hacia las axilas, lo que relaja la zona lumbar y masajea la parte baja del vientre.
En Malasana y Ananda Balasana se recomienda mantener entre 30 segundos y 3 minutos, respirando con calma y, si te sientes estable, introduciendo ligeros balanceos que intensifican el masaje interno de la zona abdominal.
Asanas para fortalecer el core y mejorar la apariencia del abdomen
Aunque el objetivo principal del yoga no es puramente estético, muchas posturas fortalecen de manera intensa la musculatura del core (abdomen profundo, espalda y cadera). Esto repercute en un vientre mÔs firme, una postura mÔs erguida y una mejor sujeción de los órganos internos, lo que también puede mejorar la sensación de hinchazón.
La postura del barco (Navasana) es una de las asanas estrella para el abdomen. Sentada con las rodillas flexionadas y los pies apoyados, inclinas ligeramente el tronco hacia atrÔs, activando el core sin redondear la espalda. Después, elevas los pies del suelo y, si tienes suficiente fuerza, estiras las piernas formando aproximadamente un Ôngulo de 45 grados con el suelo. Los brazos se alargan hacia delante, paralelos entre sà y a la altura de las rodillas.
Durante Navasana es esencial juntar los omóplatos y mantener el pecho abierto, evitando colapsar en la zona lumbar. Se suele mantener varias respiraciones profundas, notando cómo se activa la musculatura abdominal transversal y los flexores de la cadera.
La plancha (Plank) es otro clĆ”sico para el core. Desde tumbada boca abajo, te elevas apoyando Ćŗnicamente manos y puntas de los pies, alineando hombros sobre muƱecas y formando una lĆnea recta desde los talones hasta la coronilla. El abdomen debe ir ligeramente āhacia dentro y hacia arribaā, como si quisieras separar el ombligo de la esterilla, mientras la pelvis se mantiene neutra.
Mantener la plancha varias respiraciones bien colocada fortalece no solo el abdomen, sino también hombros, piernas y glúteos. Es una gran aliada para mejorar el tono general y el gasto energético, lo que a la larga también contribuye a reducir grasa corporal si lo combinas con una buena alimentación.
Ardha Navasana (medio barco) es una opción intermedia para principiantes o para quienes aún no tienen fuerza suficiente para sostener Navasana completa. Tumbada boca arriba, al exhalar elevas a la vez la parte alta del tronco y las piernas, de modo que el cuerpo quede apoyado en los isquiones y parte de la zona lumbar. Puedes entrelazar las manos detrÔs de la cabeza para dar soporte al cuello, manteniendo el abdomen bien activado.
Una variación mÔs intensa es Paripurna Navasana con torsión, en la que, partiendo de Navasana clÔsica, se añade un giro del torso hacia un lado y hacia el otro. De este modo, se implican también los oblicuos y se trabaja la estabilidad del core de forma tridimensional.
La clave en todas estas posturas de fuerza es no perder de vista la respiración y escuchar tus lĆmites. Es mejor sostener menos tiempo pero con buena alineación, que forzar y tensar cuello o lumbares. La profesora Patricia Galatas insiste en que el yoga debe adaptarse a cada cuerpo y momento vital, y que puede acompaƱarte toda la vida si respetas tus ritmos.
La postura del vientre tonificada no solo depende de prĆ”ctica fĆsica; combinar entrenamiento con secuencias especĆficas ayuda a tonificar el abdomen con Hatha Yoga de forma segura y progresiva.
Frecuencia de prƔctica y recomendaciones para notar resultados
Para que estas posturas y secuencias se traduzcan en menos hinchazón y mejor digestión, es fundamental la constancia. Las distintas expertas consultadas recomiendan una frecuencia de 3 a 4 sesiones por semana, con prĆ”cticas de entre 10 y 15 minutos si vas justa de tiempo, o algo mĆ”s largas si quieres un trabajo fĆsico mĆ”s profundo.
Camila Riganti sugiere que, a partir de los 10/15 minutos diarios, ya hablamos de un entrenamiento efectivo y constante. Si superas ese tiempo, trabajarƔs no solo el sistema digestivo, sino tambiƩn la fuerza, la flexibilidad y la resistencia cardiovascular, especialmente si realizas estilos mƔs dinƔmicos como Vinyasa, Power o Ashtanga.
Gemma Casserras propone realizar determinadas secuencias especĆficas 3-4 veces por semana. Si te notas con mucha hinchazón o molestias, puedes aumentar la frecuencia, siempre que el cuerpo responda bien. En cambio, si estĆ”s cansada o tu sistema nervioso estĆ” saturado, es preferible bajar la intensidad y apostar por prĆ”cticas mĆ”s restaurativas.
Es importante tambiĆ©n elegir el momento del dĆa. Muchas personas encuentran especialmente Ćŗtil practicar antes de acostarse, sobre todo las posturas restaurativas como Viparita Karani, mariposa tumbada, Ananda Balasana o las torsiones suaves. Esto ayuda a promover la digestión de la cena, reducir la inflamación acumulada y facilitar un sueƱo de mayor calidad.
Aunque el yoga aporta beneficios enormes para la digestión y la inflamación, conviene recordar que no sustituye una valoración mĆ©dica ni un tratamiento profesional en caso de dolor intenso, hinchazón crónica, sangrados o cualquier sĆntoma preocupante. En esos casos, el yoga puede ser un complemento, pero siempre bajo supervisión y adaptado a tu situación.
Integrar el yoga en tu rutina, aunque sea en pequeñas dosis diarias, puede cambiar por completo la relación con tu abdomen: desde sentirlo tenso, inflamado y pesado, a percibirlo mÔs ligero, sostenido y relajado. Las combinaciones de torsiones, posturas suaves para la digestión, inversiones accesibles, trabajo de core y prÔcticas restaurativas ofrecen un enfoque global que actúa sobre la circulación, el sistema linfÔtico, la digestión, las hormonas y el estrés, ayudando a que el cuerpo se deshinche de dentro hacia fuera.





