
Seguro que cuando compraste tu freidora de aire lo primero que pensaste fue en hacer unas patatas crujientes o unas alitas de pollo. Es normal, ya que la mayoría nos hemos acostumbrado a usarla solo para platos salados y frituras saludables, dejando que el aparato coja polvo una vez que pasamos la fiebre inicial de las recetas típicas.
Sin embargo, lo que mucha gente no sabe es que esta maquinita es un auténtico comodín que puede sustituir al horno convencional en muchísimas ocasiones. Si te apetece darte un capricho dulce sin complicaciones y sin calentar toda la cocina, los postres en airfryer son la solución perfecta por su rapidez y sencillez.
Clásicos irresistibles: Tartas y Bizcochos
Para empezar fuerte, tenemos la tarta de queso. Si te gusta la versión cremosa estilo La Viña, puedes conseguir un resultado idéntico usando un molde adecuado. El secreto está en precalentar a 200 ºC y cocinar la mezcla de queso crema, nata, huevos y azúcar a 170 ºC durante 45 minutos, protegiéndola con papel de aluminio. Al final, un toque extra de calor sin el papel le dará esa capa tostada y crujiente tan característica.
Si prefieres algo más chocolatoso, una tarta de chocolate esponjosa es ideal. Solo tienes que fundir chocolate negro con mantequilla, mezclarlo con harina, cacao y huevos, y cocinarlo durante 20 minutos a 180 ºC. Para que quede de diez, puedes añadirle una cobertura de chocolate y nata hirviendo que la dejará espectacular.
En cuanto a los bizcochos, la versatilidad es total. Puedes hacer el clásico bizcocho de yogur usando el vaso como medida, añadiendo ralladura de limón para darle un toque fresco y aromático. También existen versiones más originales, como el de chocolate con un truco de humedad especial, el de calabaza con frosting de queso o incluso un bizcocho hecho con natillas para aprovechar lo que tengas en la nevera.
Antojos rápidos con hojaldre y masas
El hojaldre es el mejor amigo de la freidora de aire porque queda increíblemente crujiente en pocos minutos. Unos donuts de hojaldre caseros se hacen rapidísimo: basta con superponer dos láminas pintadas con huevo, enfriarlas un poco en el congelador y cortarlas. Tras 10 minutos a 165 ºC, solo queda pasarlos por mantequilla derretida, azúcar y canela.
Siguiendo la línea de las masas rápidas, los croissants rellenos de chocolate o las palmeritas son opciones fantásticas que no requieren más de 15 minutos a 180 ºC. Si buscas algo más elaborado pero tradicional, los pasteles de manzana estilo strudel son un acierto. Solo tienes que crear una compota de manzana con canela y nuez moscada, envolverla en hojaldre y dorarlos durante 10 minutos.
Postres tradicionales adaptados
¿Quién dijo que no se pueden hacer churros sin sumergirlos en litros de aceite? Puedes preparar una masa casera con agua, harina y sal, y formarlos directamente en la cubeta con una manga pastelera. Cocinándolos a 200 ºC durante unos 7 minutos, conseguirás esa textura tostada ideal para mojar en chocolate a la taza.
Lo mismo ocurre con las torrijas en airfryer. Aunque sean típicas de Semana Santa, en la airfryer quedan mucho más ligeras y cremosas, evitando el exceso de grasa pero manteniendo todo el sabor tradicional. Para los amantes del chocolate fundido, el coulant es la estrella: el truco es un tiempo de cocción muy corto (unos 8 minutos a 200 ºC) para que el corazón se mantenga líquido mientras el exterior se cuaja.
Opciones ligeras y caprichos modernos
Si buscas algo más sano, las galletas de avena y plátano son la opción ganadora. No necesitan azúcar refinada, ya que la dulzura proviene de los plátanos maduros machacados mezclados con copos de avena y almendra molida. Bastan 25 minutos a 180 ºC para tener una merienda nutritiva.
Para los que no pueden resistirse a lo dulce, existen los chips de manzana, que son una alternativa saludable y versátil, ya sea solos o acompañados de miel. Y si quieres pecar de verdad, las galletas Oreo rebozadas y fritas son un boom. Se sumergen en una masa líquida de harina, leche y huevo, y se doran unos 4 minutos por lado a 180 ºC para obtener un buñuelo dulce y crujiente.
No podemos olvidar el flan de huevo, que se puede hacer en moldes individuales de silicona. Tras preparar el caramelo en el microondas, se vierte la mezcla de leche y huevos y se cocina a 160 ºC durante 16 minutos, logrando una textura suave y delicada sin necesidad de baño maría complejo.
La capacidad de este electrodoméstico para transformar ingredientes sencillos en platos gourmet permite disfrutar de repostería variada, desde opciones saludables con frutas y cereales hasta los dulces más decadentes y calóricos, optimizando el tiempo y el espacio en la cocina.



