¿Por qué no he encontrado aún a la pareja de mi vida?

¿Por qué no he encontrado aún a la pareja de mi vida

En ocasiones, llega un momento en nuestro ciclo vital en que nos preguntamos por qué aún no hemos encontrado a una pareja que se ajuste a nosotros. Una persona que nos ofrezca estabilidad, felicidad y un auténtico compromiso de futuro. No importa que tengas 20, 30 o 40 años, si has vivido ya varias relaciones afectivas y sus posteriores rupturas, es muy posible que te lo estés preguntando.

En primer lugar hay algo que debemos tener claro: la auténtica felicidad no se encuentra siendo pareja de alguien. Si nosotras mismas no somos felices tal y como somos y lo que tenemos, difícilmente podremos dar felicidad a otros. La soltería no es un fracaso, ni un estigma. Eres tú misma. Si con el tiempo y la casualidad llega alguien a tu vida, bienvenido sea. No obstante, es prioritario encontrarte bien en el “aquí y ahora”.

Relaciones efímeras y la búsqueda de la pareja perfecta

mujer con cámara de fotos

Hay amores efímeros, amores que no duran, amores que es mejor olvidar y amores que se quedan por siempre en nuestro corazón. La vida es un tránsito continuo donde ponemos a prueba nuestros afectos y nuestras estrategias de superación.

No obstante, hay algo que nunca debemos olvidar: la vida es ante todo aprendizaje, la vida son momentos de los que disfrutar día a día y por los que luchar teniendo en cuenta que nada es seguro. El amor puede terminarse, nunca podemos garantizar la perpetuidad de un compromiso ni garantizar a alguien que siempre sentiremos lo mismo.

Veamos ahora qué razones pueden explicar que nuestras relaciones sean tan poco duraderas.

Nos cuesta comprometernos

Este es un aspecto que en ocasiones suele atribuirse al género masculino, pero en realidad, nos afecta a todos por igual:

  • Valoramos nuestra independencia, nuestra capacidad de decisión y actuación sin tener en cuenta a otras personas. Tenemos ese tipo de personalidad acostumbrada a ponerse un objetivo e ir a por él.
  • Podemos iniciar relaciones afectivas, pero en realidad disfrutamos de la soledad. De tener espacios propios, de nuestras amistades, de movernos aquí y allá sin tener que pactar con nuestra pareja qué haremos mañana y cómo podemos cuadrar nuestras agendas.
  • Nos cuesta comprometernos porque asociamos tener pareja con sentirnos controladas, con perder nuestra libertad. El compromiso implica en ocasiones cierta madurez que aún no deseamos adquirir.

bezzia pareja familia_830x400

Nos han traicionado en numerosas ocasiones

Puede que lleves a tu espalda un duro historial de decepciones y heridas personales. No fue una sola relación la que salió mal y te hizo daño, es posible que hayan sido varias y que a día de hoy hayas dejado de confiar en el amor.

  • La falta de confianza crea distancia y frialdad.
  • El sentirnos traicionados y no haber superado ese dolor emocional supone ver el amor de una forma negativa, lo cual nos aleja de la oportunidad de abrirnos a otras personas.

Alta exigencia sobre lo que consideramos la pareja ideal

Esta es otra causa relevante a tener en cuenta. Muchas de nosotras tenemos en mente lo que consideramos la “pareja ideal”. Lo cual en esencia no es negativo porque nos ayuda a saber lo que deseamos y lo que no estamos dispuestas a permitir. Ahora bien, el riesgo de todo esto estaría en “idealizar demasiado”.

  • Buscamos a alguien que nos comprenda casi de forma “automática”, y que sea capaz de cubrir todas nuestras necesidades. Si no vemos esto ya desde un principio, nos sentimos decepcionadas.
  • De algún modo “nos centramos demasiado” en nosotras mismas, en lo que queremos, en lo que necesitamos, en encajar esa persona con el ideal que tenemos en mente. Ponemos un listón tan alto donde nadie puede encajar.

No busques, no tengas prisa, preocúpate en ser feliz “aquí y ahora”

bezzia pareja separacion_830x400

Te lo hemos indicado al inicio. Nadie necesita tener pareja para ser persona. La felicidad no se inscribe de forma única teniendo una relación afectiva, ni debe ser nuestro único propósito en la vida.

Reflexiona unos momentos en estas dimensiones:

  • Conviértete primero en esa clase de persona que deseas conocer.
  • Preocúpate por tu crecimiento personal, por conseguir lo que dictan tus sueños, por ser independiente disfrutando de un adecuado círculo social.
  • No le tengas miedo a la soledad. Es en esta dimensión donde nos encontramos a nosotros mismos. Si no te sientes bien con lo que eres, por cómo eres y lo que tienes difícilmente serás capaz de dar felicidad a otros.

El amor auténtico no es algo que se vea a simple vista. Existen los flechazos, el amor a primera vista, pero en en el día a día donde se construyen las verdaderas parejas y donde veremos si ese amor es estable y auténtico.

  • Evita los amores inmaduros del todo o nada, del “si te vas con tus amigas es que no quieres estar conmigo”, “si sigues con ese trabajo es que no crees en nuestra relación”.
  • Evita este tipo de parejas que exigen en lugar de aportar, que te ponen límites en lugar de hacerte crecer como persona.

Nadie sabe en qué momento va a encontrar esa pareja para toda la vida, esa persona que verá cómo aparecen las arrugas en nuestro rostro y nos reconforta cuando hayan pasado 6 décadas en nuestras fiestas de aniversario. El amor es impredecible, pero vale la pena esperarlo mientras nos permitimos ser felices con nosotras mismas.

No lo dudes, esa pareja con la que sueñas llegará, pero sé realista, no busques príncipes azules. Solo una persona que te haga reír y encaje el puzzle de tu vida.

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *