¿Por qué he “caído” en una nueva relación tóxica?

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¿Has mantenido en alguna ocasión una relación “tóxica” de pareja? ¿Un amor que te aportó más sufrimientos que felicidades? Resulta curioso consultar las estadísticas que los psicólogos nos aportan sobre este tema para ver, que es habitual que quien ha pasado alguna vez por una relación tóxica, repita la experiencia en más de una ocasión. ¿Por qué a veces “caemos” una y otra vez en este tipo de relaciones tan dañinas?

Existen varios factores que deberían advertirnos rápidamente de que determinadas personas, no están preparadas para ser pareja o incluso para mantener con ellas ningún tipo de relación, incluso amistosa. Lo mejor, es mantener una clara distancia. No obstante, hay una serie de dimensiones que debes trabajar en ti misma para reconocer a tiempo estos perfiles. Hoy en Bezzia queremos ahondar en este tipo de problema tan frecuente.

Relaciones tóxicas: ¿Por qué en ocasiones repetimos estas experiencias?

pareja confianza bezziaEn primer hemos de dejar claro un aspecto. Ninguna relación es igual, cada unión que establecemos con una determinada persona es única y dispone de unas características distintivas. Ahora bien, el sufrimiento que sentimos por una relación tóxica y dañina, siempre es el mismo. Ahí donde se vulneran nuestros derechos, donde se debilita nuestra autoestima y donde, sin darnos cuenta, acabamos siendo ese “satélite que da vueltas alrededor de un planeta”, alrededor de su pareja. Perdemos el rumbo, y nos sentimos vacías.

Distintas relaciones pero un mismo problema, la toxicidad de personas que son incapaces de aportar felicidad. Veamos ahora qué dimensiones debemos tener claras para evitar iniciar nuevas relaciones y cometer los mismos errores.

1. Cuidado con los amores protectores

A muchas mujeres nos gusta sentirnos protegidas, arropadas y atendidas. Es frecuente que las relaciones tóxicas se inicien con este tipo de comportamientos:

  • Personas detallistas que atienden cada una de nuestras necesidades, son protectores y al principio, nos dejamos deslumbrar por este tipo de atenciones.
  • Poco a poco estas atenciones se vuelven algo más exigentes. Aparecen los pequeños chantajes y los reproches: “Con todo lo que yo hago por ti y ahora me niegas esto”, “Sabes que yo lo haría por ti”, “Yo me preocupo siempre por ti y tú en cambio no pareces apreciarlo”.
  • La protección que se vuelve exigente no es saludable, es un intento enmascarado de dominación y chantaje encubierto.

2. Cuidado con el amor que no sabe confiar

La confianza es parte de esencial de una relación de pareja feliz y saludable. Las personas desconfiadas responden perfectamente a esos perfiles celosos que ejercen el control sobre sus parejas, que prohíben, que vigilan, que controlan…

Si edificamos nuestra relación de pareja sobre la desconfianza, jamás habrá intimidad y complicidad para crecer personalmente, para madurar en conjunto y ser felices. Siempre habrá discusiones, siempre haremos las cosas con inseguridad y con miedo. Y una relación que se levanta sobre estas dimensiones, solo puede traernos sufrimiento.

3. Cuidado con los amores inmaduros

Las relaciones tóxicas las ejercen generalmente personalidades inmaduras e inseguras. Son personas con muchas necesidades emocionales que no han adquirido competencias básicas como una buena autoestima, un autoconcepto saludable y un equilibrio emocional adecuado como para ser capaces de hace felices a otras personas.

Si ellos no tienen una imagen fuerte de sí mismos, proyectarán sus inseguridades en nosotros. Toma nota de sus comportamientos más frecuentes:

  • Cambios frecuentes de humor, hay días en que somos lo mejor que ha ocurrido en sus vidas, mientras que en otros momentos, aparecemos ante sus ojos como personas débiles incapaces de hacerles feliz.
  • Utilizan el recurso de la ironía para atacarnos, para ridiculizarnos o ponernos en evidencia. Son estrategias hábiles mediante las cuales humillarnos y debilitarnos, dejándonos a un nivel inferior a ellos mediante el cual, ejercer la dominación.

4. Cuidado con ese amor que no te permite ser tú misma

A menudo, iniciamos una relación nueva llena de esperanzas, estamos ilusionadas y focalizamos todo nuestro mundo en esa persona. Debes tener cuidado con este tipo de comportamientos:

  • Formar pareja no es renunciar a todo lo que te caracteriza, lo que te es propio y lo que te define. Está bien ilusionarnos, hacer proyectos… Es algo necesario, no hay duda, pero si llega un momento en que renuncias a más cosas de las que consigues, entonces estás corriendo un riesgo muy elevado.
  • Si tu pareja empieza a prohibirte determinadas cosas, si percibes que día a día dejas atrás esas aficiones que antes te gustaba practicar, si has dejado de ver a tus amistades, y notas que incluso estás dejando a un lado tu carrera profesional, detente un momento a pensar en qué punto te encuentras. ¿Crees que vale la pena? ¿Sigues siendo la misma mujer de hace unos años, esa que se ilusionaba por la vida y que tenía su mente llena de proyectos?
  • Nadie debe impedirte ser tu misma, nadie debe callar tus palabras o cortar las alas de tus sueños y necesidades.

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Para concluir. Vale la pena recordar que para ser pareja, es “sumar”, nunca restar. Debemos poder crecer en pareja pero también individualmente, enriqueciéndonos entre los dos y respetándonos, queriéndonos con madurez y confianza. Si percibes que no estás recibiendo nada de esto, y que solo notas el sufrimiento de tu corazón, rompe cuanto antes los hilos de esa relación tóxica. La infelidad nunca es una opción. Es una puerta que cerrar. Aprende a reconocer a las personalidades tóxicas antes de que entren demasiado en tu vida. 


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