Pieles reactivas

Tratamientos para las pieles reactivas

 

Existen diferentes grados de sensibilidad en la piel de acuerdo con la capacidad de reacción o tolerancia que tenga la piel. Los grados A y B son los que pueden verse con más frecuencia, es decir, que se trata de casos en los que apenas se manifiesta un enrojecimiento o picazón, pero el C es el más reactivo y se caracteriza porque además de la irritación, se encuentra acompañado de lagrimeo, irritación de la mucosa de la nariz y garganta, y enrojecimiento de la zona por un tiempo mucho mayor al normal.

En cualquiera de los casos mencionado, lo más conveniente es recordar que las pieles reactivas no sólo se limitan a párpados, mejillas y mentón tal como es el pensamiento popular, sino que también puede extenderse a otras zonas del cuerpo como lo son el cuello, los hombros, el pecho e incluso, la espalda.

Si tienes inconvenientes porque cuentas con algunas de estas clases de pieles sensibles, lo más recomendable es que trates de apostar a lo natural.

Tradicional se ha recurrido a sustancias absolutamente naturales en el tratamiento de las pieles sensibles, ya que éstas últimas suelen reaccionar de forma muy negativa frente a los productos químicos. Por eso las sabias fórmulas de antaño prescriben elementos tales como la salvia, el hamamelis y el tilo para la limpieza extrasuave que requiere este tipo de pieles, y están combinados en un producto conocido como leche de flores. Del mismo modo, también se recomiendan geles, máscaras y emulsiones formulados a base de manzanilla, limón y menta, tres poderosos agentes descongestivos y desinflamatorios.

En cuanto a las lociones, dado que para este tipo de pieles están contraindicados todos aquellos productos que contengan alcohol en su composición, se recomiendan en su lugar, para reemplazarlos, las variedades de aloe vera, manzanilla y lilas.

Si tienes la piel sensible, algunas de las cuestiones que tienes que evitar son los peeling mecánicos, la depilación con cera, la sobreexposición solar, los productos que no hayan sido testeados dermatológicamente, los tejidos sintéticos, entre otros.