Piel suave y joven gracias al incienso

Piel suave y joven gracias al incienso

 

El incienso procede de un árbol típico de Egipto y de la India. Para extraerlo, se practica una incisión profunda en el tronco dejando una faja desnuda de corteza. Durante las semanas siguientes, va saliendo de la planta un líquido lechoso que se endurece lentamente al contacto con el aire.

Sus aplicaciones ya eran conocidas desde la antigüedad y a tal punto eran de público conocimiento sus poderes que se lo consideraba tan valioso como las piedras y los metales preciosos.

Testimonios encontrados del poeta romano Ovidio, y de distintos herbarios de la antigüedad dan fe de su maravillosa actividad cicatrizante, revitalizante y regeneradora de la piel.

El auge de los inciensos se extendió hasta el Siglo XVIII, para luego perder su vigencia. En la actualidad, el incienso ha vuelto a recuperar y ocupar el lugar que nunca debió perder. Tal como lo merece un producto que brinda tantos beneficios y ayuda a prolongar la juventud de la piel.

Las máscaras con base de incienso poseen un notable poder distensionante y reparador de surcos. En forma casera pueden prepararse estas máscaras para la piel. Si bien un preparado casero posee una actividad menor que la que puede proporcionar un producto especialmente formulado para cada persona, utilizándolo con habitualidad y constancia brinda beneficiosos resultados.

Para ello, basta con incorporar unos gramos de incienso, que pueden adquirirse en las tiendas naturistas, a la loción tónica que utilizas de modo habitual. Una vez que se hayan diluido, es preciso agitar bien este preparado.

Para enriquecer cremas, puedes adquirir en las farmacias homeopáticas aceite esencial de incienso y añadir 2 o 3 gotas al pote de crema que te aplicas diariamente.

Finalmente, otra opción, es lograr una máscara casera debes integrar media cucharada de incienso en polvo con 3 cucharadas de levadura virgen (también en polvo), agregar agua mineral hasta lograr una pasta evanescente y pincélala por tu rostro. Luego retírala con una esponja suave y agua apenas tibia cuando se encuentre seca.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *