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Si cierras los ojos por un momento casi puedes oír a las Spice Girls sonando en la radio, ver esos pantalones de campana, tops ajustados y coleteros enormes por todas partes. Los años 90 fueron una década clave para la moda y, sobre todo, para el pelo: series como Friends o grupos como las Spice marcaron un antes y un después en cómo nos peinábamos. Hoy, todo aquel universo capilar ha vuelto con fuerza, reinterpretado y mezclado con las tendencias actuales.
Las redes sociales, las pasarelas y las alfombras rojas se han llenado otra vez de trenzas, moñitos altos, clips de colores, coleteros de tela, pañuelos y el mítico corte Rachel. Muchas celebrities ya han recuperado estos estilos, y cada vez más chicas se animan a adaptar esos looks noventeros a su día a día. Si tú también quieres sumarte a la ola nostálgica, aquí vas a encontrar un repaso ultra completo a los peinados icónicos de los 90 y cómo actualizarlos para que queden totalmente en tendencia.
El corte Rachel y las melenas onduladas de los 90
Si hay un peinado que represente los 90, ese es el famoso corte Rachel. Jennifer Aniston lo popularizó gracias a su personaje en Friends, y durante años fue el corte más pedido en las peluquerías. Se trata de una melena de longitud media, aproximadamente a la altura de los hombros o un poco por encima, muy capeada y con mucho movimiento.
La clave de este look está en conseguir que el cabello tenga volumen, pero a la vez se sienta ligero y suave. Para ello, el peluquero trabaja capas escalonadas que enmarcan el rostro y descargan el peso del pelo. Es un estilo que favorece a casi todas las formas de cara, porque las capas permiten jugar con el volumen donde más interesa.
Aunque el corte Rachel funciona mejor en cabellos de grosor medio y algo de densidad, se puede adaptar casi a cualquier tipo de pelo. Eso sí, es un peinado que exige algo de trabajo en casa; por suerte puedes consultar peinados fáciles para diario que ayudan a conseguirlo con menos complicación. Lo habitual es secar el pelo por secciones, dando forma a las puntas hacia fuera para conseguir ese efecto tan noventero de melena llena y pulida.
En paralelo al boom del corte Rachel, las ondas grandes y suaves se convirtieron en el peinado estrella de la década, desplazando al crepé tan típico de los 80. Los rizadores, papillotes y cepillos redondos con secador vivieron su momento dorado: supermodelos como Claudia Schiffer o Cindy Crawford lucían melenas con rizos amplios y muy femeninos en las pasarelas, y todo el mundo quiso imitarlas.
Rayas, mechones sueltos y efecto crimped
Si hablamos de la raya del pelo en los 90, no podemos dejar fuera la raya en zigzag. En aquella época, hacer una simple raya al medio o al lado parecía aburrido, así que se puso de moda dibujar una línea quebrada desde la frente hasta la coronilla. Además de original, era perfecta para dar un extra de volumen, sobre todo en cabellos finos.
Para conseguir esa raya irregular se usa un peine de mango, creando tres o cuatro picos a lo largo de la partición. Se empieza por la frente y se va avanzando hacia la nuca, alternando el lado hacia el que se desplaza el peine. Un poco de laca ligera ayuda a que se mantenga en su sitio durante horas. Hoy, esta raya se ve mucho combinada con moños bajos o trenzas boxeadoras, aportando un toque vintage muy reconocible.
Frente a la raya zigzag, la raya en medio clásica siguió siendo una opción muy repetida en los 90, especialmente en peinados más sobrios o minimalistas. Melenas sueltas, cortes bob o cabellos trenzados se lucían con una raya perfectamente centrada y pulida. Sigue siendo una apuesta segura si buscas un aire noventero sin excesos.
Otro gesto capilar súper característico de la década fue el de sacar dos mechones delanteros para enmarcar la cara. Da igual si el resto del pelo iba en coleta tirante, moño alto o semirrecogido: esos dos mechones finos, uno a cada lado del rostro, eran casi obligatorios. Muchas chicas los fijaban con laca o gel para que se quedaran intactos, con ese acabado ligeramente duro tan típico de la época.
Este truco de los mechones sueltos se puede actualizar fácilmente usando geles de efecto húmedo o texturizantes ligeros, que mantienen la forma pero con un aspecto más natural. Una versión muy actual consiste en aclarar ligeramente esos dos mechones respecto al resto del cabello, recreando el efecto de face framing o “marco facial” que también está pegando fuerte.
Mención aparte merece el pelo crimped o con efecto zigzag. En los 90 muchas niñas y adolescentes usaban planchas con placas especiales que marcaban pequeñas ondas quebradas en mechones concretos o en toda la melena. Hoy algunas celebrities, como Gigi Hadid, lo han recuperado de forma puntual, normalmente solo en ciertas secciones del cabello para darle un aire desenfadado.
La forma tradicional de lograr este acabado consistía en alisar primero el pelo y luego trabajar con la plancha crimped sobre pequeños mechones. Se podía hacer por todo el cabello o únicamente en capas internas para ganar textura y volumen. Actualizarlo pasa por mezclar secciones lisas con otras crimped, evitando recargar demasiado el resultado.
Coleteros, cintas, pañuelos y otros accesorios clave
Si la ropa de los 90 fue atrevida, los accesorios de pelo no se quedaron atrás. Era imposible salir a la calle sin algún complemento en la cabeza: coleteros gigantes, gomas brillantes, pasadores llamativos, cintas anchas… El look nunca estaba completo sin ese toque final de color y fantasía.
Los coleteros de tela, sobre todo los de terciopelo o los estampados, eran imprescindibles. Se llevaban en coletas altas, bajas, semirrecogidos o incluso en la muñeca a modo de pulsera, listos para usarlos en cualquier momento. Hoy, este accesorio ha vuelto con fuerza porque permite ajustar el cabello sin romperlo y aporta ese punto vintage que tanto se busca.
Las cintas para el pelo y las bandas también formaban parte del kit básico de cualquier adolescente noventera. Pueden ser de tela lisa, de terciopelo, de colores vivos o incluso con estampados. Además de aportar estilo, resultan muy prácticas para mantener el pelo fuera de la cara. Actualmente se ven tanto en looks urbanos como en outfits de festival, combinadas con melenas sueltas, moños desenfadados o rizos naturales.
Otro clásico que ha resurgido con fuerza es el pañuelo para la cabeza. En los 90 se llevaba anudado en la nuca sobre el pelo suelto, creando una estética boho y romántica, o combinado con una gorra para un aire más urbano. Hoy vuelve a estar de moda por su versatilidad: protege del sol o del frío y añade un toque muy personal al look.
Los clips de colores y con forma de mariposa o flores eran prácticamente un uniforme en los recreos de los 90. Se cogían pequeños mechones por toda la parte superior de la cabeza y se sujetaban con estos mini pasadores, muchas veces transparentes o de plástico brillante. Aunque pueda parecer algo excesivo, celebridades como Rihanna han demostrado que se puede rescatar esta tendencia y convertirla en un guiño divertido al pasado.
En general, los accesorios capilares de aquella década seguían una norma clara: cuanto más brillo, purpurina y color, mejor. Gomas con adornos, coleteros de gran tamaño, cintas intensas… Cualquier peinado sencillo, ya fuera corto o largo, se transformaba en algo llamativo solo con añadir unos cuantos complementos bien escogidos.
Coletas, space buns y moños noventeros
Dentro del universo de las coletas, los 90 nos dejaron algunos peinados inolvidables. Uno de los más icónicos son las dos coletas altas, popularizadas por Emma Bunton (Baby Spice) y convertidas en símbolo de coquetería adolescente. Este peinado, que tradicionalmente se asociaba a niñas pequeñas, se convirtió en tendencia entre las jóvenes y sigue reapareciendo cada cierto tiempo, ahora defendido por artistas como Miley Cyrus.
La coleta alta estilo pop star también fue un imprescindible. Se trata de recoger todo el pelo en una coleta bien tirante y alta, dejando a veces un par de mechones sueltos delante para enmarcar el rostro. Es rápidísima de hacer y funciona tanto para un look casual como para una noche de fiesta si se acompaña de un buen maquillaje y accesorios llamativos.
Un derivado directo de esta estética son los mini buns o space buns, los famosos dos moñitos altos a ambos lados de la cabeza. Gwen Stefani, Britney Spears y las Spice Girls los lucieron en infinidad de versiones: moños completamente pulidos, trenzados, semirrecogidos, pequeños o algo más grandes. El lema era claro: cuanto más definidos y marcados, más rompedor era el look.
Hoy los space buns han vuelto con una versión algo más messy y desflecada. Para crearlos, se suele alisar primero el cabello, hacer la raya al medio y separar en dos secciones. Después se forman dos coletas altas que se trabajan con un texturizador en polvo para dar agarre, se enrollan sobre sí mismas y se fijan con horquillas, dejando las puntas algo sueltas para un efecto menos perfecto.
En la misma línea, el moño alto noventero era una manera sencilla de sentirte como una auténtica spice girl. Consiste en recoger todo el pelo en la parte superior de la cabeza, dejando algunos mechones estratégicos sueltos alrededor del rostro. Un poco de gel o cera ayuda a definir esos mechones y a dar ese punto rebelde y desenfadado que tanto se asociaba a la década.
Trenzas, cornrows y cabello lleno de textura
Si hay un recurso capilar que explotaron los 90, ese fue el de las trenzas en todas sus versiones. Desde pequeñas trencitas que se mezclaban con el pelo suelto hasta auténticas obras de arte que cubrían toda la cabeza, la imaginación no tenía límites.
Un peinado muy popular eran las dos trenzas laterales altas y finas, sujetas desde los mechones delanteros en la parte superior de la cabeza, un estilo que se asocia mucho con Baby Spice. A veces se combinaban con gomitas transparentes o mini pinzas de colores, lo que daba un aspecto muy juvenil y divertido.
Las trenzas tipo cornrows (también llamadas cane rows o simplemente rows) se trenzan firmemente a lo largo del cuero cabelludo, incorporando mechones de pelo poco a poco. Este peinado, muy ligado a la cultura afro, fue particularmente visible en los 90 con detalles como pequeñas pinzas de colores o cuentas decorativas. Además de ser muy vistoso, resulta práctico porque mantiene el pelo ordenado durante días.
Otra idea muy recurrente consistía en dejar dos finas trenzas delanteras que enmarcaban el rostro, mientras el resto de la melena quedaba suelta. Es un peinado extremadamente sencillo, rápido de hacer y muy versátil: funciona tanto para el día a día como para un look más especial si se acompaña de buen maquillaje y accesorios.
En el extremo más creativo, los 90 nos regalaron melenas completamente cubiertas de trenzas de diferentes tamaños, longitudes y texturas. Desde una única trenza muy larga que caía por la espalda hasta redes completas de trenzas, las posibilidades eran infinitas. Jugar con extensiones de colores o con hilos decorativos era, y sigue siendo, una forma de llevar este estilo aún más lejos.
No podemos olvidar la melena afro volumétrica, otro icono de la década. Quienes tenían el cabello rizado de forma natural podían potenciar su textura con productos adecuados y técnicas de secado específicas. Para quienes no nacieron con ese tipo de pelo, era posible aproximarse al look trabajando con herramientas de calor y productos de volumen, siempre cuidando mucho la salud de la fibra capilar.
Horquillas a la vista, mini pinzas y hair clips
Durante mucho tiempo se intentó esconder las horquillas entre los mechones, como si fueran algo que no debía verse. En los 90, esa norma se rompió por completo y las horquillas empezaron a llevarse bien visibles, convirtiéndose en protagonistas del peinado. Se colocaban en paralelo, en forma de X o dibujando líneas geométricas sobre los laterales de la cabeza.
Esta forma de usar las horquillas no servía solo para sujetar el pelo, sino para crear un look con mucha personalidad. A día de hoy, esta tendencia ha vuelto con diseños metálicos, con perlas o con mensajes, pero la esencia es la misma: mostrar el accesorio sin complejos y usarlo como toque de estilo.
Los hair clips en general vivieron una auténtica explosión. Cuantos más, mejor: clips de colores, con formas divertidas, brillantes, translúcidos… El juego consistía en llenar la cabeza de pequeños puntos de luz. Esta estética, muy ligada a iconos pop como Christina Aguilera en sus inicios, transmitía un aire divertido y juvenil.
Relacionado con ello están los mechones sujetos con mini pinzas. Una manera muy sutil de sumarse a la tendencia consiste en recoger solo algunos mechones delanteros de ambos lados y sujetarlos hacia atrás con pinzas pequeñas. Se pueden elegir en distintos colores y tamaños para combinarlas con la ropa o con el maquillaje, logrando un look cómodo, práctico y delicado.
En ese mismo universo juguetón se encuentran los mini sombreros y otros adornos caprichosos que asomaban entre moños y trenzas. Aunque hoy no se ven tanto en el día a día, sí reaparecen en festivales, sesiones de fotos o estilismos más arriesgados, demostrando que el espíritu maximalista de los 90 sigue muy vivo.
El bob grunge y los estilos más urbanos
Más allá de las melenas largas, los 90 también tuvieron su estética propia en cortes más cortos, especialmente con el bob grunge. Este estilo, influenciado por el movimiento rockero y alternativo de la época, se caracterizaba por una longitud que llegaba aproximadamente a la barbilla, pero con un corte poco preciso y mechones desfilados.
El bob grunge estaba pensado para parecer poco trabajado, aunque en realidad requería cierto control. La idea era que el pelo no llegara a tocar los hombros, manteniendo una base algo desestructurada. Se peinaba con gomina, ceras o espumas para crear un acabado ligeramente desordenado, como si no se hubiera invertido demasiado tiempo, aunque el efecto estuviera cuidadosamente buscado.
Este tipo de bob se podía combinar con raya en medio, con raya al lado o incluso con la famosa raya zigzag. También se veía mucho con flequillos desfilados, que se abrían de manera natural o se fijaban con productos de peinado para crear un look rebelde y desenfadado.
Los estilos urbanos de los 90 mezclaban elementos de distintas tribus: algo de grunge, algo de tecno, algo de pop. Peinados como los mini dutts repartidos por toda la cabeza, moños pequeños colocados en fila o combinaciones de trenzas y coletas formaban parte de ese imaginario. El objetivo era destacar y salirse un poco de lo convencional.
Hoy podemos rescatar este aire urbano jugando con texturas, productos de peinado mate y accesorios metálicos. Un bob ligeramente deshecho, combinado con horquillas vistas o una banda ancha, puede recrear perfectamente la esencia noventera sin parecer un disfraz literal.
Mirando todos estos peinados icónicos de los 90, se entiende por qué han decidido volver: son versátiles, divertidos y fáciles de adaptar a cualquier estilo personal. Desde el corte Rachel hasta las trenzas, pasando por los coleteros de tela, las coletas altas, los space buns o los clips de colores, la década noventera ofrece un catálogo infinito de ideas para jugar con el cabello. Solo hace falta elegir los elementos que más encajan contigo, actualizar los productos y acabados, y lanzarse sin miedo a recuperar esa energía nostálgica que, de alguna manera, nunca se fue del todo.
