Parábola budista para ser más felices

En el artículo de Psicología de hoy vamos a intentar sobre todo que seáis más felices, más dichosos y que no sufráis tanto. ¿Y cómo lo vamos a hacer? Os presentaremos en un principio una parábola budista para ser más felices y luego os la complementaremos con unos consejos sobre cómo conseguir esa felicidad tan ansiada por todos y os diremos a quién o a quiénes evitar para poder alcanzarla algún día.

Si quieres que tu vida mejore en calidad a partir de ahora, sigue leyendo este artículo junto a nosotras.

Parábola budista

Se cuenta que en una ocasión, un hombre se acercó a Buda y, sin decir palabra, le escupió a la cara. Sus discípulos se enfurecieron.
 
Ananda, el discípulo más cercano, le pidió a Buda:
 
– ¡Dame permiso para darle su merecido a este hombre!
 
Buda se limpió la cara con serenidad y le respondió a Ananda:
 
– No. Yo hablaré con él.
 
Y uniendo las palmas de sus manos en señal de reverencia, le dijo al hombre:
 
– Gracias. Con tu gesto me has permitido comprobar que la ira me ha abandonado. Te estoy tremendamente agradecido. Tu gesto también ha demostrado que a Ananda y a los otros discípulos todavía pueden invadirle la ira. ¡Muchas gracias! ¡Te estamos muy agradecidos! 
 
Obviamente, el hombre no daba crédito a lo que escuchaba, se sintió conmocionado y apenado.

¿Qué significado podemos darle a esta parábola?

El mayor y mejor significado que podemos darle a esta parábola es que debemos aprender a ignorar a aquellos que nos quieren dañar, ofender o manipular. Otro aprendizaje bastante básico que se hace después de leer las líneas anteriores es que nuestra reacción a cualquier acción dependerá sobre todo de la actitud con la que nos lo tomemos.

Resumiendo: Ignorar a quien nos pretende dañar sin sentirnos mal por ello y tener una actitud calmada y tranquila ante el ataque de los demás. Una vez somos capaces de controlar estos dos puntos, nada o casi nada puede dañarnos ni alterar nuestra tranquilidad.

¿Qué situaciones debemos aprender a ignorar?

Las tres situaciones más comunes que debemos aprender a ignorar son:

  • Las críticas destructivas. Está bien escuchar las críticas constructivas de tus seres queridos y amigos. Si son críticas con un fin bueno para ti no serán malintencionadas y te harán mucho más bien que mal. Sin embargo, hay que aprender a ignorar el otro tipo de críticas: las destructivas. Estas sólo van a hacer daño, consiguiendo que desistas en una meta a la que te habías propuesto llegar y/o abandonado aquel sueño que por fin parecía llegar a tu vida. Ignora este tipo de críticas y te aseguramos que serás mucho más feliz.
  • Las manipulaciones. Existen personas bastantes buenas en esto de manipular. Parece que no lo hacen y que quieren un bien para ti, sin embargo lo que realmente buscan es su propio bien, a través de querer controlarte achacando actos a tu responsabilidad, a tu sensación de culpa o incluso a tu cariño. Ignora este tipo de acciones y serás la única dueña de tu destino y de tu día a día.
  • Los malos gestos y las malas acciones. En ocasiones, tendemos a creer que todas las personas actuarán bien con nosotros si nosotros somos buenos con ellos. Esto por desgracia, no siempre es así. En la vida nos encontraremos con personas dañinas de por si y con otras que aunque nosotros siempre nos hemos comportado bien con ellas y hemos tenido siempre buenos gestos, ellas no nos pagarán con la misma moneda, sino todo lo contrario, actuarán de mala fe. Huye de este tipo de personas o aprende a ignorarlas desde ya. La gente mala es mejor tenerla cuanto más lejos mejor.

Acepta tu vida, mira lo bueno que tienes en ella, mientras esperas y luchas por todo aquello cuanto quieras conseguir. Busca consejo en las personas que de verdad te quieren, no para seguirlos al 100% sino para ver otro punto de vista totalmente ajeno al tuyo e ignora a quien no te hace crecer, a quien te manipula, a quien te resta en vez de sumar. Aunque parezca difícil, es sencillo, sólo hay que ser firmes en nuestra decisión.


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