
Bañarse en agua con sal es algo que se practica desde hace siglos y que ha sido utilizada por diferentes culturas a lo largo de la historia. Se cree que esta práctica aporta innumerables beneficios a nivel físico, mental y emocional. En la actualidad, cada vez son más las personas las que optan por bañarse en sal, para aprovechar al máximo sus propiedades terapéuticas y estéticas.
En el siguiente artículo vamos a hablarte de los beneficios que tiene el bañarse con sal y cómo incorporar esta práctica al cuidado personal del día a día.
Cuáles son los beneficios de bañarse con sal
Bañarse con sal no solo ayuda a relajar el cuerpo, sino que también tiene otra serie de beneficios para la salud:
- Los baños con sal ricos en magnesio son perfectos a la hora de aliviar la tensión muscular y reducir el dolor. El magnesio permite relajar los músculos y disminuir la inflamación, por lo que esta clase de baño es ideal para personas que sufren dolores en las articulaciones.
- Las sales naturales contienen minerales que ayudan a nutrir la piel. Un baño con sal puede permite eliminar las células muertas y abrir los poros, algo que es importante a la hora de tener una piel más suave y radiante. La sal también es importante a la hora de tratar afecciones de la piel como el acné.
- Los baños con sal tienen propiedades desintoxicantes para el propio cuerpo. Ello va a permitir fortalecer el sistema inmunológico del organismo.
- Darse un baño caliente con sal es ideal para relajar la mente y reducir los niveles de estrés. Los minerales presentes en la sal van a ayudar a combatir la ansiedad y mejorar la calidad del sueño.
- El agua caliente con sal ayuda a mejorar la circulación de la sangre. Aparte de ser beneficioso para la piel, ayuda a reducir la hinchazón tanto de las piernas como de los pies.
- Un baño con sal puede servir para limpiar las vías respiratorias y aliviar los síntomas propios del resfriado o la gripe.
- La sal tiene propiedades alcalinizantes, algo que es importante a la hora de reducir de manera notable la producción de sebo y evitar posibles infecciones. Es por ello que un baño con sal es altamente beneficioso para aquellas personas que tienen una piel demasiado grasa.
Clases de sal para el baño
Sal de Epsom
La sal de Epsom es rica en magnesio y es una de las más populares. Es ideal a la hora de relajar los músculos, reducir la inflamación y aliviar el estrés. Además de esto, al ser rica en magnesio es perfecta para mejorar la salud de la piel y el cabello.
Sal Marina
La sal marina es rica en calcio, potasio y yodo, por lo que es perfecta para desintoxicar el cuerpo y mejorar la salud de la piel. También es ideal a la hora de tratar posibles infecciones de la piel.
Sal del Himalaya
La sal rosa del Himalaya es rica en numerosos nutrientes. Contiene multitud de minerales esenciales, entre ellos el hierro, el magnesio y el calcio. Esto hace que sea ideal a la hora de equilibrar el pH de la piel, mejorar la circulación y promover la relajación de todo el cuerpo.
Sal del Mar Muerto
La sal del Mar Muerto es popular por su alta concentración de minerales, como el magnesio, el bromuro y el potasio. Es ideal a la hora de tratar afecciones propias de la piel como la psoriasis y el eccema y para tratar dolores en las articulaciones.
Cómo preparar un baño con sal
- En primer lugar debes elegir el tipo de sal para el baño. Acto seguido debes llenar la bañera con agua y a una temperatura adecuada.
- Añade un par de tazas de sal al agua. Con la ayuda de la mano remueve bien para distribuir bien toda la sal. Métete en la bañera y relájate de 15 a 30 minutos.
- Una vez te salgas del agua es importante secar la piel de manera suave y aplicar una buena crema de tipo hidratante.
