
El uso de medicamentos como Ozempic y Wegovy, basados en semaglutida, se ha disparado en los últimos años, especialmente entre mujeres en edad fértil. Esto ha llevado a un aumento de los casos en los que el embarazo comienza mientras la paciente sigue tomando el fármaco, una situación que hasta ahora contaba con poca evidencia científica sobre sus posibles riesgos.
Un estudio liderado por investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, publicado en Annals of Internal Medicine, ha analizado los datos de 3.572 embarazos para evaluar si la exposición a agonistas del receptor GLP-1 durante el primer trimestre se asocia con un mayor riesgo de complicaciones. Los resultados, que han sido recibidos con cautela por la comunidad médica, no muestran un aumento significativo de los problemas más graves.
El estudio de Harvard analiza 3.572 embarazos
Los investigadores compararon dos grupos de mujeres: aquellas que continuaron tomando agonistas del receptor GLP-1 durante el primer trimestre y aquellas que suspendieron el tratamiento antes de quedarse embarazadas. El análisis, basado en reclamaciones de seguros entre 2011 y 2024, evaluó la incidencia de muerte fetal, malformaciones congénitas mayores, alteraciones del crecimiento fetal y bajo peso al nacer.
Los resultados mostraron que las tasas de pérdida gestacional fueron similares en ambos grupos, sin que se observara un incremento estadísticamente significativo. Tampoco se encontraron diferencias relevantes en la proporción de malformaciones congénitas ni en los casos de crecimiento fetal anormal. Los autores señalan que estos datos pueden ofrecer cierta tranquilidad a las mujeres que descubren su embarazo mientras están en tratamiento.
Resultados: sin aumento significativo de riesgos
Uno de los hallazgos más relevantes es que la continuación del tratamiento con GLP-1 no se asoció con un mayor riesgo de muerte fetal ni de complicaciones graves en el recién nacido. Sin embargo, los investigadores advierten que las estimaciones para resultados poco frecuentes, como malformaciones congénitas graves o bajo peso para la edad gestacional, fueron imprecisas debido al número limitado de casos.
El estudio es de tipo observacional, lo que significa que no permite establecer una relación de causa y efecto. Los propios autores reconocen que sería necesario realizar más investigaciones para confirmar estos hallazgos y comprender mejor el perfil de seguridad de los AR-GLP-1 durante el embarazo.
Limitaciones y recomendaciones
A pesar de los resultados tranquilizadores, las guías clínicas y las fichas técnicas de estos medicamentos siguen recomendando suspender el tratamiento antes de buscar un embarazo. La razón es que los estudios en animales han mostrado efectos adversos y la evidencia en humanos sigue siendo limitada. Los investigadores subrayan que su trabajo no demuestra que los GLP-1 sean seguros durante todo el embarazo, sino que la exposición accidental al inicio no parece aumentar los riesgos de forma clara.
El uso creciente de estos fármacos entre mujeres en edad reproductiva hace que disponer de datos sobre la exposición involuntaria sea cada vez más importante, ya que muchas mujeres no saben que están embarazadas durante las primeras semanas. Los autores esperan que este estudio sirva como base para futuras investigaciones que permitan ofrecer recomendaciones más precisas.
Los datos del estudio de Harvard representan un primer paso para entender los riesgos de la exposición a GLP-1 al inicio del embarazo, pero la evidencia aún es limitada. Por ello, las recomendaciones clínicas no cambian y se insiste en la necesidad de más investigaciones.

