
Si buscas higiene, diseño y funciones tipo “váter japonés” en un baño moderno, el Nashi Eos Pro suspendido es una de las opciones que tienes actualmente frente a un inodoro convencional. Una oportunidad para probar la magia de estas piezas de alta tecnología en la que el país nipón nos llevan años de ventaja…
Ahora bien, no es una compra neutra: exige hacer cambios, presupuesto y cierta paciencia con la instalación. Por este motivo, vamos a probar el modelo para ver si realmente merece la pena el cambio desde un inodoro convencional, y te contamos todos los pros y contras.
Características del Nashi Eos Pro Suspendido vs un inodoro tradicional
Para comenzar, he creado esta tabla para comparar las características principales del Nashi con un inodoro convencional como es el Roca Victoria. Ambos están fabricados en cerámica resistente, pero más allá de eso y de su objetivo, poco más tienen en común:
| Atributo | Nashi Eos Pro (Suspendido) | Roca Victoria |
|---|---|---|
| Dimensiones | 600x380x460 mm | 355x525x395 mm |
| Peso | Tapa 7 kg y WC completo ≈ 30 kg | Tapa con asiento de 23 kg, Cisterna de 12 kg. |
| Instalación | Suspendido; cisterna empotrada; enchufe 220 V; toma de agua fría | En el suelo, requiere bastidor/cisterna empotrada; sin alimentación eléctrica |
| Funciones clave | Apertura/cierre automático de la tapa mediante sensor de pie y descarga automática al finalizar.
Asiento calefactable ajustable en temperatura. Lavado anal y también lavado para zona femenina con ajuste de presión/posición/temperatura, y secado por aire ajustable en temperatura. Luz LED nocturna. Control mediante app móvil, botones laterales y mando a distancia. También tiene la opción espuma anti‑salpicaduras. |
Sin funciones integradas. |
| Precio orientativo | 1.330€ (web oficial) | 295,24€ (ficha Roca) |
Y si esta comparativa de características no te es suficiente para tenerlo claro, vamos a demostrarte nuestra experiencia…
Adiós a la Edad de Piedra: Mi vida después de instalar el Nashi Eos Pro
Si me hubieras dicho hace un par de años que terminaría escribiendo una reseña de mil palabras sobre un váter, probablemente te habría mirado con la misma cara de desconcierto con la que miramos un mando a distancia con veinte botones cuando solo queremos cambiar de canal. Pero aquí estamos. Y no estamos hablando de un inodoro cualquiera, estamos hablando del Nashi Eos Pro, el modelo suspendido que ha convertido mi baño, ese lugar que antes era puramente «de paso», en el rincón más tecnológico de mi casa.
¿Merece la pena el cambio desde un inodoro convencional? Si todavía usas papel higiénico y una cisterna que hace ruido de cascada vieja, prepárate, porque estás viviendo en la prehistoria y no lo sabes.
La primera impresión: El flechazo visual
Lo primero que te entra por los ojos es el diseño. Al ser un modelo suspendido, el Nashi Eos Pro queda anclado a la pared, dejando el suelo libre. Esto no es solo una cuestión estética (que también, porque tu baño pasa de parecer clásico al de una revista de decoración minimalista de inmediato), sino una bendición para la limpieza. Ya no hay rincones imposibles detrás de la porcelana donde se acumula ese polvo misterioso que parece tener vida propia.
El inodoro es compacto y está fabricado en una cerámica ultra resistente con una capa antibacteriana que, sinceramente, te da una tranquilidad mental que no sabías que necesitabas. Pero lo que realmente te deja con la boca abierta es cuando te acercas.
La «Bienvenida Automática»: Un lujo que no sabías que querías
Imagina entrar al baño a oscuras a las tres de la mañana. Con un váter normal, vas tanteando la pared, pegas un grito si te pegas con alguna esquina en los dedos del pié y luego tienes que lidiar con la tapa. Con el Eos Pro, la cosa cambia. Gracias a su sensor de presencia, en cuanto pasas el pie por debajo, la tapa se eleva sola. Si necesitas que se levante también el asiento, vuelves a pasar el pie y voilà. Es como si el inodoro te dijera: «Hola, pasa, te estaba esperando».
Y cuando terminas, no tienes que preocuparte por si te has dejado la tapa abierta (un clásico en las discusiones de pareja). A los dos minutos de inactividad, se cierra ella solita con un movimiento delicado y silencioso gracias a su sistema de caída amortiguada. Adiós también a los portazos de tapa que despiertan a media casa.
El «chorrito» y la muerte definitiva del papel
Aquí es donde entramos en el terreno que a muchos les da pudor, pero vamos a ser claros: una vez que pruebas el lavado con agua, el papel higiénico te parece un invento medieval. El Eos Pro tiene doble boquilla para lavado trasero y femenino. Puedes ajustar la temperatura del agua (hasta en 4 niveles), la presión y la posición del inyector.
Pero lo mejor es la función de masaje. El chorro se mueve de forma oscilante, y créeme, la sensación de limpieza es otro nivel. Después viene el secado con aire caliente, que también puedes regular en temperatura, dejándote listo para seguir con tu día sin haber tocado un solo trozo de papel. No solo es más higiénico, sino que es una victoria para el planeta. De hecho, según la marca se ahorra hasta un 80% de agua respecto a un inodoro convencional y, por supuesto, reduces drásticamente el consumo de celulosa.
La experiencia del usuario: No todo son luces LED
He de decir que, aunque estoy encantado, el cambio requiere una pequeña curva de aprendizaje (y una reforma). Al ser suspendido, necesitas una cisterna empotrada dentro de la pared. Esto significa que si no es un baño que se va a hacer nuevo, la instalación es un pelín más compleja que simplemente quitar uno y poner otro. Además, necesitas una toma eléctrica cerca, algo que no suele ser habitual en los baños antiguos.
Otro punto a tener en cuenta es el mantenimiento. En zonas donde el agua es muy dura (como Valencia), algunos usuarios han reportado que la cal puede obstruir las boquillas si no eres cuidadoso. Por suerte, el Eos Pro incluye un sistema de autolimpieza de la boquilla antes y después de cada uso, y el inyector es de titanio, lo que ayuda bastante a mantener la higiene.
También es justo mencionar que, aunque la mayoría de las opiniones son excelentes, ha habido casos aislados de problemas con la carcasa de plástico en las primeras versiones del modelo. Sin embargo, la marca parece haber tomado nota y su servicio técnico en España suele responder con rapidez y profesionalidad, ofreciendo una garantía de 5 años que te da bastante tranquilidad. Por ahora, no hemos detectado estos problemas que sí que han notado usuarios en el pasado…
¿Merece la pena el cambio?
Si me preguntas a mí: rotundamente sí. Pasar de un inodoro convencional al Nashi Eos Pro es como pasar de una tele CRT a una OLED de 65 pulgadas. Al principio piensas: «¿De verdad necesito que el váter me caliente el asiento?». Y luego llega una mañana de enero, te sientas y sientes ese calorcito reconfortante, y te das cuenta de que no quieres volver a pasar frío en el baño nunca más. Y, algo que n o he comentado, al ser suspendido, es súper sencillo limpiar bajo él, sin rincones estrechos a los que no se puede acceder con el cepillo o fregona.
Es una inversión de 1.330€ , pero si sumas el ahorro en papel higiénico, la reducción de agua, la facilidad de limpieza y, sobre todo, la mejora en tu higiene personal y comodidad, las cuentas salen. Especialmente si tienes personas mayores en casa o niños, para quienes las funciones automáticas y el modo infantil son un salvavidas.



