Mitos y verdades sobre los quemagrasas

Quemgrasas 3

L-carnitina, taurina, colina, inosina, lecitina, piruvato, glucagón, metionina, óxido nítrico, ácido linoleico, creatinina, etc., son sólo algunos de los muchos quemagrasas o quemadores de grasas que podemos encontrar en el mercado actualmente. ¿Cómo te lo venden? Uno de los anuncios habituales de quemagrasas suele ser parecido o similar a este:

“Con este quemagrasas no se preocupe por lo que come, puede ingerir cualquier tipo de alimento. Verá su peso reducido entre 1 y 2 kilogramos por semana, únicamente con la ingesta de dos cápsulas diarias de este quemagrasas”.

Y no, no son baratas precisamente. Valga decir, que como en todo tipo de productos, las hay buenas (más eficaces) y las hay malas (totalmente ineficaces para la quema de grasas). Aquí en este artículo vamos a ignorar las ineficaces y vamos a hablar de aquellas que sí son útiles y que sí sirven de verdad para quemar la grasa corporal sobrante.

El anuncio que “copiábamos” anteriormente es lo que viene a ser la primera mentira de lo que se cuenta normalmente de los quemagrasas. ¿Por qué?

  • Porque no adelgazarás comiendo todo lo que se te antoje y en las cantidades que quieras, aunque tomes esos quemagrasas.
  • Porque para quemar grasas hay que moverse sí o si, si no la grasa permanece almacenada y no se destruye.

Quemagrasas 2

Por lo tanto, ¿cuál es la verdadera función de un buen quemagrasas? El quemagrasas lo que hace es descomponer la grasa corporal en partículas más pequeñas. Esto implica liberarlo de las células de grasa, donde entra en el torrente sanguíneo como ácidos grasos libres. A continuación, estos ácidos grasos libres son transportados a las células del músculo donde pueden ser quemados, eso sí, con el movimiento y por tanto una rutina de ejercicio diaria.

No existen ni las pastillas ni las dietas “milagro”. Si lo que quieres es perder peso, perder grasa y tonificar tu cuerpo es esto lo que hay que hacer:

  1. Llevar una dieta equilibrada. ¿Recuerdas la pirámide alimenticia? En esa pirámide se decía qué cantidades de qué alimentos teníamos que ingerir a lo largo de una semana. ¡Aplícala! Es tan sencillo como eso.
  2. Bebe 2 litros de agua como mínimo. A pesar de lo que se cree, el agua no hace que ganes en líquidos, sino que te ayuda a desintoxicar tu cuerpo y a mejorar tu digestión, eliminando correspondientemente las sustancias de desecho.
  3. ¡Muévete! El ejercicio diario es lo que conseguirá eliminar esas grasas que le sobran a tu cuerpo. Si eres “perezosa” para practicar deporte, te aseguramos que sólo te llevará un par de semanas el acostumbrarte a ello. Luego tu cuerpo lo necesitará tanto o más como alimentarse, ¡prometido! Sólo tienes que dar con un tipo de entrenamiento que no sólo te sirva para perder peso y tonificar tu cuerpo sino también que te guste y que te motive a diario para continuar en él.
  4. Si te gusta mucho el dulce, por ejemplo, ten ese alimento como una pequeña “recompensa” semanal. Te explico: como bien sabrás, los dulces no se pueden consumir diariamente, por su alto contenido en grasas. Pues bien, vamos a utilizar este alimento que nos gusta tanto para darnos ese caprichito semanal, siempre y cuando hayamos cumplido con el resto de pasos anteriormente citados. Es decir: hayamos llevado una alimentación sana y equilibrada, hayamos bebido nuestros dos litros de agua diarios y hayamos acudido a hacer ejercicio a diario o casi a diario. Si todo esto se ha cumplido, el comernos el sábado o el domingo ese pequeño dulce (sólo uno, nada de pasarse) nos aportará energía y motivación para seguir adelante.

Quema grasas

¿Cuándo debemos tomar los quemagrasas?

Visto todo lo anterior, seguro que te estarás preguntando cuándo tenemos entonces que acudir al quemagrasas. Pues bien, cuando llevemos un mes y medio o dos meses haciendo todo lo anterior (correctamente y a diario) y veamos que nos estancamos ya no en la pérdida de peso (esta es muy relativa porque posiblemente con el ejercicio diario se gane en músculos) sino en la pérdida de volumen corporal, es cuando recurriremos a ese quemagrasas.

El quemagrasas, como dijimos anteriormente, “romperá” la grasa en partículas más pequeñas que serán transportadas a través de la sangre, hacia los músculos. Con el ejercicio diario, y por tanto, con el movimiento de esos músculos es como eliminaremos mejor la grasa sobrante.

Por lo tanto, y como último apunte que hay que grabarse: Los quemadores de grasas no sirven de nada si no se practica ejercicio a diario. Ese es a su vez su principal mito y su gran verdad.

Quemagrasas

Recomendaciones y consejos a la hora de tomar los quemagrasas

Desde La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) se recomienda evitar lo siguiente:

  • Nunca sigas tratamientos farmacológicos sin registro oficial o en los que no se especifique su composición cuantitativa y cualitativa.
  • Recuerda que la hormona tiroidea no sirve para tratar la obesidad y, además, favorece el consumo de proteínas y disminuye el calcio óseo, acelerando la osteoporosis.
  • Evita utilizar fórmulas magistrales (cápsulas milagrosas) en las que se mezclan diferentes compuestos, como hormona tiroidea, diuréticos, anfetaminas, laxantes, cola de caballo, etcétera.
  • Está demostrado que el uso de gonadotrofinas, diuréticos y laxantes no tiene ninguna indicación en el tratamiento de la obesidad.
  • Lo barato sale caro. Sus peligros para la salud son muchos: depresiones, psicosis, cuadros de ansiedad, hipertensión, arritmias cardíacas, fibrosis renal, tirotoxicosis, etcétera. Además del temido “efecto yo-yo”.
  • Olvida las dietas rápidas. La mayoría funcionan a costa del agua corporal y la masa muscular, y no de las grasas. Su éxito radica en que prometen pérdida de peso sin someterse a dieta y sin cambiar de hábitos.

Recuerda que ante todo lo más importante es tu salud, así que no juegues con ella. Todo abuso, a la larga, pasa factura.

 


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