Miedo al amor: miedo a ser lastimada

El miedo al amor es un fenómeno realmente común: es lo que se conoce como filofobia. Podemos experimentar esta sensación después de haber vivido una relación compleja, donde hemos invertido muchas ilusiones, tiempo y esfuerzos para al final, quedar muy lastimados.

Toda situación que no se afronta de forma adecuada, deja huella en nosotros. Y si esa “herida” no ha sido cauterizada mediante un enfoque más constructivo, y con adecuados recursos de gestión emocional, autoestima y resiliencia, lo más probable es que asociemos amor con dolor. De ahí, que cerremos la puerta a nuestro corazón. Hoy en “Bezzia” te invitamos a reflexionar sobre ello.

Cuando el miedo al amor se transforma en sufrimiento

Algo que debemos tener claro es que no todas las personas viven sus relaciones de igual modo. Hay quien vive un abandono o un engaño con fortaleza, pasando página lo antes posible y focalizando su vida hacia personas que de verdad valen la pena para permitirse ser felices de nuevo.

Otras personas, en cambio, quedan “encalladas”. Cuando nos quedamos paralizados por algo que no espérabamos (un desengaño, una nota fría de despedida, percibir la frialdad en el ser querido) lo último en lo que deberíamos pensar es en los siguientes aspectos:

  • La culpa es mía, no soy lo bastante buena para mi pareja.
  • Está claro que el amor es sufrimiento, que querer a alguien es tener que llorar cada día.
  • Siempre me pasa lo mismo, solo atraigo a las personas menos apropiadas para mi.

Estos pensamientos vulneran nuestra autoestima y nos hacen caer en un círculo vicioso muy dañino: sufro porque la responsabilidad es mía-lo paso mal porque amar es tener que sufrir.

El acto de enamorarnos supone un cambio en la bioquímica de nuestro cerebro: nos sentimos mas vulnerables, necesitados, emocionados y obsesionados. Ante los efectos de estos neurotransmisores es necesario focalizar aspectos que nos ayudarán a mantener el control de la situación:

  • Amar no es sufrir. Si en alguna ocasión te dijeron aquello de que “quien bien te quiere te hará llorar”, olvídalo. No son más que falsos enunciados del amor romántico.
  • Amar es saber hacer equipo, es construir antes que destruir. Es complicidad y es felicidad. Si no lo sientes, el amor no es auténtico.
  • Por una o varias relaciones fallecidas no debemos cerrar las puertas de nuestro corazón o tener miedo al amor. Vivir es un largo aprendizaje, un largo sendero donde habrán equívocos, puentes que reconstruir y caminos que sortear. Lo importante es aprender de lo vivido, saber qué queremos y qué no.

Al final, llegará la persona apropiada si permitimos, claro está, que nuestro corazón vuelva a confiar.

Cerrar las puertas al amor no te evitará todos los sufrimientos

Tener “miedo al miedo” es la actitud más incapacitante para el ser humano. El querer tener pareja o no es una elección de cada uno, es algo que debemos tener claro, porque la felicidad se construye del modo en que uno lo desee en cada momento.

Ahora bien, el simple acto de “ponernos muros” de decirnos “no voy a volver a enamorarme para que no me lastimen” es evidenciar varias vulnerabilidades:

  • No ser capaz de afrontar esas emociones negativas y de quedar liberada. Si alguien nos hizo daño lo mejor es afrontarlo, aceptar, vivir el duelo y después, simplemente, pasar página.
  • El hecho de no querer enamorarnos nos hace prisioneros de quien nos hizo daño. Si a tu vida llega una persona que vale la pena y le cierras las puertas de tu corazón, será porque en tu recuerdo pervive con demasiada fuerza el pasado. Y una vida que mira solo al ayer, se pierde el presente: no vale la pena.

Entiende que la vida en ocasiones, trae incertidumbres y dolor: pero todo es aprendizaje

No veas un fracaso como un punto final. Un desengaño, por duro que sea no debe vetar el poder ser feliz de nuevo. Entiende que la vida no es una línea recta, que la felicidad no está garantizada para nadie. Sin embargo, todo instante complicado nos permite conocernos mejor, y saber enfocar nuestro futuro de otro modo.

Sé artífice de tu propia felicidad: toma el control

¿De qué manera puedo ser yo misma la artífice de mi felicidad? Muy fácil: cambia tus pensamientos y cambiarás tu realidad.

  • Los pensamientos originan nuevas emociones, y las emociones acciones que nos permiten ver la vida de otro modo. Deja en el ayer a quien te hizo daño y focalízate en ti y solo en ti. Entiende que mereces cuidarte, sanar esas heridas con nuevas ilusiones, con nuevos proyectos y esperanzas renovadas.
  • Encontrar pareja no es una obligación, no es una meta. Ahora bien, si llega y ves que se ajusta a tus vacíos, que da luz a tus oscuridades y que te trae risas en instantes de tristeza, permítete atreverte, no cierres las puertas tu corazón y no tengas miedo de amar de nuevo.

No obstante, lo más esencial es quererse siempre a una misma, verse cada día con fuerzas suficientes para afrontarlo todo, con optimismo y valentía. Si tú eres feliz y te sientes bien, nada podrá contigo, nada podrá lastimarte porque sabes defenderte, porque sabes lo que quieres.

Aplica estas sencillas ideas en el día a día y aprende a conocerte mejor para vencer esos miedos que en tantas ocasiones, vetan nuestro bienestar y nuestro futuro de un modo tan complejo.¡Vale la pena!



Soy psicóloga y escritora, me gusta hilar el conocimiento con el arte y las múltiples posibilidades de la imaginación; me inicié en los estudios sobre el comportamiento humano por mi necesidad de ahondar en esa eterna necesidad por saber y comprender, por descubrir qué motiva lo que somos y qué misterios nos encierran. La búsqueda nunca tiene fin… Mi vida no sería la misma sin la escritura, me define y me motiva: dispongo de premios literarios y de varios libros publicados: “Los lobos de Serieva”, “El cuaderno azul de El Cairo” y una obra para el público juvenil, “Hada Oscura”. Colaboro en varios blogs en los que disfruto aportando ideas y aprendiendo a su vez de las personas, espacios como “La mente es maravillosa” o “Mejor con salud”, me permiten seguir en este apasionante camino por entender lo que somos, es una aventura que sin duda, no encontrará final en esta puerta siempre entornada por las dudas y los misterios.

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