Manipulación emocional en la pareja: ¿Cómo afrontarla?

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La manipulación emocional suele aparecer muy a menudo en las relaciones de pareja. Tiene como principal finalidad inducir a la obediencia, mezclando a su vez una sutil sensación de culpabilidad. Pero ¿por qué se ejerce precisamente sobre personas que amamos? Bajo esta base suele estar casi siempre el miedo a la soledad, el temor a perder a nuestra pareja. Saber identificarla y conocer las pautas mediante las cuales afrontar estos comportamientos, nos ayudará no solo a establecer una relación mucho más sana, sino a proteger también nuestra propia autoestima.

La principal necesidad que tiene la persona que ejerce la manipulación emocional, es conseguir que su compañero/a satisfaga sus objetivos. Es habitual que escuchemos frases como “con todo lo que he hecho por ti”, expresiones todas ellas que ahondan en el sentido de culpa para establecer un vínculo de dependencia. Es un modo de dominación, y eso hemos de tenerlo claro. La manipulación emocional puede ejercerse en espacios públicos y privados, buscando siempre nuestra vulnerabilidad. Es por tanto un tipo de maltrato a tener en cuenta.

 Tipos de manipulación emocional

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La manipulación emocional puede estar presente en nuestras relaciones sin que nos demos cuenta. Puede ser tan sutil que no seamos capaces de identificarla, e incluso puede ocurrir que incluso nosotras mismas la ejerzamos sin percibirla. Pero hay una cosa que está clara: si este tipo de chantaje emocional es persistente, puede acabar destruyendo nuestra relación.

¿Por qué manipulamos?

Cuando pensamos en una persona manipuladora lo primero que nos viene a la cabeza son una serie de dimensiones determinadas: egoísmo, maldad, soberbia… Ideas en ocasiones distorsionadas, porque en cierto modo todos hemos utilizado alguna vez la manipulación emocional, aunque sea de modo inofensivo para conseguir alguna cosa. Manipular significa instrumentalizar a una persona para conseguir algo. Y cuando esto se da en el ámbito de la pareja, es inevitable que aparezcan las emociones, y en consecuencia, el sufrimiento. Manipulamos no solo por egoísmo, sino por una baja autoestima que nos induce a controlar al otro para no perderlo.

Estrategias que utiliza el manipulador emocional:

  • Castigar: es sin duda el método más directo. Se utiliza la amenaza como manipulación emocional para controlar al ser querido. La amenaza puede ser directa o indirecta, pero se nos avisa que de no cumplir lo que se nos pide, habrá consecuencias negativas.
  • El auto-castigo. Muy común en las personas que suelen utilizar como técnica el victimismo para conseguir algo. Nos avisan que de no hacer determinada cosa, ellos van a salir dañados, haciéndonos sentir culpables. Es habitual escuchar frases cómo “Si no estás conmigo en esto, entonces nada merece la pena. Mi vida no tiene sentido“.
  • El silencio. Un recurso tan inmaduro como infantil. La persona manipuladora opta por un silencio hasta que su pareja reaccione o ceda. Es su modo de mostrar no solo un enfado, sino también dominio. Piensa que cuando su silencio acabe (y haya conseguido su propósito), la relación de pareja volverá a la normalidad y a la felicidad.
  • El victimismo. “Nadie me soporta excepto tú”, “Si no me apoyas en esto, estaré solo”… expresiones comunes en esas personas acostumbradas a dejar caer sus exigencias tras una cortina de lástima y culpa..
  • Las promesas. Proyectos y promesas llenas de felicidad, un futuro idílico si cumplimos las exigencias de la persona manipuladora. Hemos de tener cuidado con este tipo de comportamientos, en especial ante frases como “si me das una segunda oportunidad te prometo que todo irá mejor, qué nunca volveré a hacerte daño”.
  • Ofrecer para recibir. En estos casos es común que nuestra pareja, utilice como chantaje determinadas cosas que ha hecho por nosotros para exigirnos que le devolvamos el favor. Se mezcla el victimismo con el egoísmo.

 ¿Cómo afrontar la manipulación emocional?

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Debemos tener en cuenta que para que se ejerza una manipulación emocional, deben existir dos partes: el manipulador que asume el poder, y el manipulado que se convierte en víctima. Lo esencial en primer lugar es reconocer en qué lado estamos y qué sensación nos ofrece tener ese papel. Seguro que no somos felices en ninguna de las dos partes. En especial, si somos nosotras las víctimas. Si es así, debes afrontar la situación mediante estos pasos:

1. Desactiva la posición del manipulador emocional. Identifica en primer lugar cómo ejerce su chantaje. ¿Asume el papel de víctima? ¿pide favores a cambio de lo que hace por ti? Analiza su comportamiento y cambia ese estatus. No permitas que esté por encima de ti manipulando tus emociones. Pon en voz alta cómo te sientes ante sus manipulaciones y establece límites.
2. Aprende a mantener tu independencia emocional. Pregúntate si eres feliz. Ahonda en ti misma y en tu situación actual preguntándote cómo mantienes tu autoestima. Es esencial que nadie manipule tus sentimientos y tus emociones, debes mantener el control de tu vida y sobre todo, de tu salud emocional. Amar no es sinónimo de dominación ni de exigencia. Querer a alguien supone intercambiar experiencias y enriquecerse mutuamente. Habla con tu pareja, déjale claro cuales son tus límites y cómo te sientes ante esa manipulación que ejerce sobre ti.
3. No a los ultimátums. Ante frases como“Después de todo lo que he hecho por ti”o “Debes hacer lo que te digo, o de lo contrario…”, se esconden las formas más clásicas de sometimiento. No te dejes influir por ultimátums  de tu pareja, tras ellos siempre está su miedo a perderte. Y ese, es su medio por el cual controlarte.
4. Necesidad de establecer reglas en las discusiones. Suele ser aquí donde siempre aparece el poder del chantajista sobre su víctima: en las discusiones. Es habitual que escuchemos sus exigencias y que aparezcan los comportamientos anteriormente citados. Debes aprender a identificarlos y a ponerle límites, a establecer una comunicación donde exista el respeto y la escucha activa. No te dejes someter, tu opinión es tan importante como la suya.

Recuerda siempre que los manipuladores emocionales, tratan de aparentar fortaleza. Pero en su interior suele estar la fragilidad y un bajo autoconcepto. Controlar les aporta poder. Aprende a identificar sus rasgos para impedir caer en este círculo emocional donde ambos acabaréis sufriendo. Establece límites, y recuerda siempre que amar, no es sinónimo de dominancia.


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