Lufthansa Cargo y Shein sellan un acuerdo con SAF bajo la lupa

  • Shein y Lufthansa Cargo firman un MoU para asegurar envíos internacionales con uso creciente de SAF.
  • El pacto fija 6 meses para concretar medidas en aprovisionamiento, certificación y trazabilidad.
  • El acuerdo llega en pleno impulso regulatorio en Europa y Alemania para ordenar el comercio online.
  • La FFPAPF acusa a la alianza de greenwashing y pide restricciones a Shein.

Imagen relacionada con Shein y logística

Shein y Lufthansa Cargo han firmado un protocolo de colaboración para garantizar la distribución internacional de sus pedidos, con el compromiso de la aerolínea de elevar de manera gradual el uso de combustible de aviación sostenible (SAF) en sus operaciones. El entendimiento, rubricado el 19 de agosto de 2025, sitúa a la carga del grupo alemán como socio logístico de referencia para el gigante de la ultra fast fashion.

Durante los próximos seis meses, ambas partes deberán concretar medidas y ponerlas en marcha en tres frentes: obtención de SAF, certificación del consumo y transparencia de datos. El movimiento reaviva el debate entre los objetivos climáticos y las necesidades del negocio, un equilibrio cada vez más delicado para el comercio electrónico transfronterizo.

Qué contempla el pacto entre Lufthansa Cargo y Shein

Imagen sobre Shein y sostenibilidad en la moda

La compañía de carga se presenta como actor clave en la red de envíos de Shein, con la promesa de introducir progresivamente SAF en los vuelos que atienden sus flujos. Detrás está Lufthansa Group, matriz de Lufthansa Cargo, que integra aerolíneas como SWISS, Austrian Airlines o Brussels Airlines, y que transportó más de 130 millones de pasajeros en 2024 según su informe anual.

El combustible sostenible que se plantea utilizar procede de materias primas renovables como aceites usados, residuos agrícolas o biomasa, además de e-fuels elaborados con hidrógeno verde y CO₂ capturado. El objetivo es recortar la huella de carbono frente al queroseno convencional, con implantación paulatina a medida que exista disponibilidad y trazabilidad.

Tres líneas de trabajo para reducir la huella

  • Aprovisionamiento de SAF: definición de fuentes y volúmenes, priorizando materias primas sostenibles y cadenas verificables para evitar impactos indirectos.

  • Certificación del consumo: uso de certificados de Proof of Sustainability para acreditar los litros de SAF y la reducción de emisiones asociada frente al combustible fósil.

  • Trazabilidad y transparencia: refuerzo del seguimiento de datos operativos y ambientales, con informes que aporten claridad sobre el impacto de la logística aérea de Shein.

El calendario del MoU prevé pasar rápidamente de las intenciones a medidas implementadas, con métricas que permitan evaluar el avance en consumo de SAF, emisiones evitadas y eficiencia de la cadena de suministro.

Una paradoja regulatoria en Europa

El acuerdo aterriza mientras el Gobierno de Alemania impulsa un plan para regular el comercio online en línea con la Comisión Europea. En ese contexto, que una gran aerolínea se alíe con un referente de la ultra fast fashion subraya la tensión entre políticas públicas y la realidad económica de los grandes grupos.

La situación abre preguntas sobre la coherencia climática de la cadena de valor: mientras se elevan las exigencias a las plataformas digitales, el mercado premia acuerdos que aseguran volumen y capilaridad logística, incluso cuando el origen del producto y su ciclo de vida están en el punto de mira.

Críticas de la moda francesa por greenwashing

La Federación Francesa del Prêt-à-Porter Femenino (FFPAPF) ha denunciado que la iniciativa presenta rasgos de greenwashing: sostienen que mover artículos de corta duración fabricados con poliéster usando un combustible algo más limpio no resuelve el impacto global del modelo.

Su presidente, Yann Rivoallan, ha pedido endurecer el control sobre Shein y limitar su presencia como vía para proteger al consumidor y al empleo en Europa, al considerar que el uso de SAF por sí solo no transforma el carácter desechable de una parte del catálogo.

La discusión, en cualquier caso, pone el foco en cómo medir correctamente los beneficios climáticos del SAF cuando se aplica a cadenas de suministro globales de alta rotación, y en la necesidad de datos comparables, auditorías y metodologías comunes para evaluar el progreso.

En el centro de la escena queda una idea: la apuesta por SAF y la mejora de la trazabilidad pueden rebajar emisiones del transporte, pero el escrutinio público será intenso hasta que se concreten volúmenes, certificados y resultados, y se aclare el encaje de este modelo en la ambición regulatoria europea.


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