Los errores más comunes al maquillarse

¿Quién se atrevería a decir que nunca, nunca, jamás ha cometido un error al maquillarse? ¡No veo ninguna manita! Y es que todas, algunas al empezar a maquillarnos en esa temida por todas época adolescente o bien cuando sale un producto con una utilidad novedosa y poco probada hemos cometido algún error de manual.

Porque no queremos que os pase a vosotras y porque somos buenas chicas y debemos ayudarnos entre nosotras, aquí os dejamos un resumen con los errores más comunes al maquillarse. ¡Tomad nota!

La base de maquillaje de tu tono, por favor

Algunas hemos parecido patitos naranjas cuando nos hemos puesto una base de maquillaje más oscura que la que nos correspondía, quizás buscando ese tono bronceado falso que no teníamos; otras sin embargo, parecían recién empolvadas en harina, más blancas que las muñecas de porcelana. ¿Qué os estamos diciendo con esto? Pues sencillo: elegid una base de maquillaje que corresponda con vuestro tono de piel, ni más clara ni más oscura.

En el mercado cosmético actual existen infinidad de marcas cosméticas para elegir, por lo que alguna de ellas encontraréis ese tono que os corresponde. ¡Buscadla bien que la tenéis seguro!

Antes del maquillaje, prepara tu piel

Es cierto que el maquillaje en según qué casos hace verdaderos milagros: nos tapan las ojeras, nos levanta los párpados caídos, nos da profundidad a la mirada, nos hace unos labios más gruesos y carnosos, etc. Pero no lo consigue todo. Y es que si nuestra piel no está lo suficientemente exfoliada, limpia e hidratada, lo que pongamos encima (base, sombra de ojos, corrector, etc) quedará a parches y muy anti-natural. 

El maquillaje debemos usarlo en busca de algo natural, que nos realce nuestros puntos destacados, que nos minimice aquellas zonas menos “agraciadas” (granitos, ojeras, etc,) pero que siempre nos quede como una segunda piel, no como algo forzado y a parches. Lo ideal en todo maquillaje es que no se note que vamos maquilladas, al menos en las ocasiones de diario.

Ojos, pestañas y cejas

Las cejas son el marco de nuestra mirada y debéis de saber que ya pasó de moda el tener cejas super finas. ¡No más cejas sin pelos! Queda muy fea una mirada sin marco, y más cuando tenemos más delineador de cejas pintado en nuestra cara que por ejemplo delineador de párpados. Debéis tener unas cejas delineadas y esculpidas que os vayan bien a vuestro tipo de ojos.

En cuanto a las pestañas, no abuséis de las postizas y si las usáis que sean de estas que se pueden cortar e ir poniendo pequeños pelitos sueltos. Queda muy bonito y coqueto tener una mirada de muñequita pero para según que ocasiones.

En cuanto a las sombras de ojos, por favor, evitad la sombra morada pintada como si un puñetazo en el ojo os hubiesen dado. Si sois de llevar ‘smokey’ (ahumados) aplicadlo bien y poco a poco, nada de marchar vuestro ojo de negro intenso y luego dejarlo sin difuminar ni nada. Si tenéis los ojos pequeños y juntos no abusad de las sombras oscuras, que harán vuestra mirada mucho más pequeña aún.

Y por último, cuidado con la máscara de pestañas. Yo siempre recomiendo usar una máscara de pestañas ‘waterproof’ que nos asegura que se va a quedar intacta y no se va a desparramar por nuestra cara dejando pequeños surcos negros a su paso.

Labios de un color adecuado

Esto es un apunte que repito hasta la saciedad, pero ahí va de nuevo: Si vais con ojos muy intensos y con mucho maquillaje evitad llevar unos labios también muy maquillados. Apostad por una barra de labios clarita y sutil.

Otro apunte más sobre lo que ya pasó de moda: No delinear nuestros labios más oscuros que la barra que utilicemos en el interior. ¡Esto ya no se lleva! Y en mi opinión, nunca debió llevarse.

Recuerda que si quieres duración en tus labios, las barras mates duran más que las de brillo y si por el contrario lo que buscas es carnosidad y un maquillaje sensual, los ‘lips gloss’ vienen bien para este tipo de maquillajes.

Lo último en cuanto a labios: los tonos oscuros (rojos, morados, granates,…) marcan más las facciones del rostro, mientras que los suaves lo dulcifican y rejuvenecen.

Correctores, bronceadores e iluminadores

El corrector puede hacer las veces de corrector pero también de base. Si tenemos una piel cuidada que no necesita maquillaje, ¿para qué usar base de maquillaje entonces? El truco ideal es simplemente corregir posibles ojeras o granitos con un corrector, extendiendo bien los cortes para que no se noten, y a continuación usar simplemente unos polvos compactos matificantes para corregir brillos. Este maquillaje para uso diario viene genial para no contaminar nuestra piel con tanto maquillaje.

Los bronceadores (en polvo o en barra) bien puedes usarlos para broncear los pómulos, sienes y nariz o por el contrario, para contornear el rostro (siempre y cuando no tenga demasiado brillo).

El iluminador aplícalo tan solo en zonas puntuales: debajo del arco de la ceja, en el tabique nasal, un poquito encima del labio superior y un pequeño toque por encima del pómulo. Nada de ir como bombillas fluorescentes por la calle, por favor.

Y esto ha sido todo por hoy. Es muy fácil equivocarse al maquillarnos pero también es muy fácil corregirlo si ya sabemos la teoría y tan solo nos queda entrenarnos en ello. Recuerda: Menos es más.


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