Lo más duro del amor no es el odio, sino la indiferencia

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Uno de nuestros mayores miedos en nuestras relaciones de pareja, es que dejen de querernos. Ahora bien, lejos de lo que mucha gente piensa, el desamor, no siempre está relacionado con el odio. Nadie deja de querer a una persona porque de la noche a la mañana, pasa a sentir por ella repulsión o rechazo.

Está claro que puede ocurrir, pero lo más común es que día a día vaya surgiendo el desinterés por las pequeñas cosas, dejamos de preocuparnos por lo que antes era importante, hasta que poco a poco, surge la indiferencia. Y es esta dimensión la que ocasiona a la otra persona un gran sufrimiento vital y emocional. Hablemos hoy sobre ello en Bezzia.

La indiferencia, una forma de tortura

 

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La indiferencia es, sin lugar a dudas, la peor forma de sufrimiento que puede sentirse en las relaciones de pareja. En realidad esta dimensión, ya la enunció en su momento Sigmund Freud, explicándonos que es precisamente la falta de desinterés por la persona amada la mayor forma de tortura que puede existir. Encima incluso del propio odio.

¿La razón? Queda claro que ninguna de estas dimensiones es saludable ni positiva, pero el odio, implica algún tipo de emoción. Odiar a la pareja en algún aspecto es dañino y destructivo, pero en en él está implícito siempre algún tipo de sentimiento… “Te odio porque no sabes amarme como merezco”, “te odio porque me has hecho daño”.

La indiferencia, por su parte implica una falta total de emociones y de interés por la persona amada, hay un desprendimiento total que aísla por completo a la pareja.

Veámoslo en detalle.

El vacío emocional de la indiferencia

 

La indiferencia puede llegar a ser una respuesta clara y objetiva ante cualquier duda que tengamos sobre los sentimientos de nuestra pareja. En el momento en que percibimos esta falta de emociones, de intereses y de preocupación, de nada nos va a servir seguir alimentando cualquier esperanza.

El vacío emocional está ahí, y es una respuesta evidente de que ya no nos quieren. Es algo que se aprecia en las miradas, en los gestos, y en esas palabras que ya no aparecen en las conversaciones.

Puede que te preguntes si el actuar así por parte de la otra persona, es un acto de tortura implícita que deberíamos recriminar:

  • En muchos casos, cuando va apareciendo el desamor en una persona, el desinterés es lento pero progresivo, al igual que la pérdida de la ilusión.
  • Está claro que en el momento en que uno de los dos miembros percibe dicho desinterés, lo lógico es que lo comunicara. No obstante, es algo que no suele hacerse de inmediato. Por temor a hacer daño, por ofrecerse un tiempo a uno mismo a aclarar los propios sentimientos.
  • La indiferencia puede iniciarse pues como algo involuntario. No obstante, poco a poco uno ya es muy consciente de lo que está ocurriendo, y como tal, antes de incrementar el sufrimiento en dicha relación, lo emocionalmente saludable es comunicarlo. Hablar de ese desamor, de esa pérdida de interés.

Cuidado con la falsa indiferencia

 

Hablamos de falsa indiferencia cuando una persona usa la inmadura estrategia de aparentar desinterés, para captar así la atención de alguien.

Hay personas que en ocasiones, buscan reavivar la relación o incluso poner a prueba a sus parejas. Y para ello despliegan la sutil artimaña de mostrar indiferencia, desinterés e incluso evitación de la persona amada.

Como es normal este comportamiento levantará una gran preocupación en la otra persona. Lo que hacemos al fin y al cabo, es ocasionar una inquietud poco inteligente, que debía haberse solucionado mediante una adecuada comunicación.

La falsa indiferencia causa a menudo pequeñas esperanzas. Cuando ésta es auténtica, cuando nuestra pareja se comporta así porque ha dejado de querernos, podemos llegar a albergar la sensación de que tal vez, “está intentando captar nuestro interés”, cuando en realidad, no es así.

Cómo gestionar y afrontar la indiferencia de nuestras parejas

 

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Un comportamiento marcado por la indiferencia, no debe mantenerse de forma extensa en el tiempo. No tiene sentido alargar una situación que no es sincera, cuando ya ha desaparecido el amor. No es maduro ni saludable. Así que es vital que te replantees todas estas dimensiones para afrontar dicha situación:

  • Es duro reconocer que ya no nos aman, pero el desamor siempre ofrece pistas, y la indiferencia es una de ellas porque jamás pasa desapercibida.
  • En el momento la notes, en cuanto leas en las miradas ese desinterés, pon en voz alta tu inquietud, tus dudas. Tu incomodidad ante dicha indiferencia.
  • No te limites a callar y albergar falsas esperanzas, porque de ese modo alargas aún más el sufrimiento.
  • Haz que tu pareja exprese en palabras lo que siente. Aunque seas consciente de lo que va a decir, es necesario saber qué sucede para así, poder afrontar mejor la ruptura. “El no saber” nos impide poder avanzar con mayor entereza y seguridad.
  • Sabemos que vivir un rechazo, o saber que ya no nos aman, puede suponer tener que afrontar un duelo muy duro. Que necesitaremos tiempo, y que puede que nos sea muy difícil olvidar dicha relación. Ahora bien, la vida son etapas que pasar, que asumir y que integrar en nuestro aprendizaje vital.

Y lo importante, es rodearnos de personas que sí nos aman, y para las cuales, no somos invisibles ni nos tratan con indiferencia.

El amor propio es esa relación que debe mantenerse a lo largo de toda la vida, ése que nunca debe fallarte.


Un comentario

  1.   gabriela rangel puga dijo

    en mi caso mi ex pareja me dijo hace unos dias que yano siente nada por mi y me ignora al igual que tambien me dijo que sin embargo le sigo gustando pero queya nada puede haber entre nosotros… quisiera poder entender esta respuesta la cual me tiene confundida

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