Lavabos fuera de lugar

La imagen elegida para la portada es algo arriesgada ya que se trata de un lavabo inmerso en la soledad de una de las cárceles más conocidas del mundo: Alcatraz. Si bien no nos sirve de muestra respecto a las siguientes propuestas, es una forma de entender el modo en que ha cambiado el uso y estética de las piletas desde los primeros aguamaniles hasta los tecnológicos modelos actuales; y refleja a la perfección el hecho de que un lavabo por si solo puede ser una pieza funcional e igualmente bella y decorativa, sin necesidad de ir unida a otros sanitarios.

Recordemos aquellas eternas palanganas de base móvil ancladas a una jarra cocada y una toalla de hilo en las habitaciones de nuestros abuelos (bisabuelos para un público más joven), y apreciemos aquí como hemos vuelto al redil: El lavabo regresa de nuevo al dormitorio por varios motivos; es una buena opción si nuestro baño se encuentra lejos o es de tamaño reducido, ya que así podemos ganarle espacio a la ducha, la bañera o a un buen mueble organizador.

Un lavabo dará un aire romántico, femenino o nostálgico al dormitorio y será un aliado estupendo para maquillarse o hacer pruebas de peinados en la intimidad de nuestra habitación sin ocupar el aseo en balde; lo mismo si solemos sentarnos en una mesa de estudio a trabajar, realizar manualidades, leer… una pila resultará util para lavarse las manos antes o después de las tareas, limpiar pinceles o refrescarse en las épocas de calor. La higiene siempre ha estado ligada a importantes gestos de la historia (que se lo digan a Poncio, cuyo apellido marcó la pauta); seguro que alguno de esos símbolos podrán inspirarnos para aderezar un rincón con tocador.

Una manera de separar visualmente el área de sueño de la del lavamanos consiste en decorar ésta con un paramento diferente, empapelando la pared o forrándola con listones de madera; además de diferenciar las zonas facilita la limpieza evitando humedades innecesarias y aporta singularidad al dormitorio, tanto si queremos hacer destacar la pila como si nos interesa disimularla.

En la cocina también regresa la tradicional pileta rectangular típica de las granjas o casas de campo, esta vez como sustituta del fregadero. La tendencia es contraponerlas a una encimera moderna, oscura y de materiales brillantes pero con una grifería de aspecto antiguo y muebles a juego para conseguir un ambiente retro-rústico sin perder el toque urbanita, ni tampoco el efecto práctico que al fin y al cabo es el que cuenta.

Este tipo de lavabos de acabado grueso cuadran a la perfección en cuartos de la colada; una estancia donde verdaderamente son indispensables pero que no siempre los incluyen. Lo habitual es que aquí el lavabo prime por su funcionalidad; como mucho se decora con una cortinilla que permita aprovechar al máximo el hueco inferior y así tener a mano todos los productos de limpieza.

Llama la atención el traslado del lavamanos desde el baño al recibidor, pero si lo pensamos bien la idea es francamente resultona y elegante: Entrar en casa y lavarse las manos en el recibidor puede sonar algo bizarro y sin embargo es una costumbre muy difundida en los pueblos; quizá deberíamos recuperar ese momento que no sólo contribuye a la mejora de la higiene personal sino que ayuda a fomentar la comunicación familiar o a relajar el humor tras cruzar la puerta de casa al poder disfrutar de un pequeño instante para respirar. ¡Y encima un lavabo queda monísimo sobre una consola recuperada o bajo un espejo geométrico vintage!

Incluso es viable reciclar un mueble para convertirlo en una pila más o menos permanente como vemos en las imágenes inferiores, encastrando o no la pieza en la parte superior. Lo que sí debemos asumir al modificar el emplazamiento de un lavabo es que la zona inferior perderá espacio libre puesto que debe albergar la tubería y es necesario conectarlo todo a un desagüe que evacúe el agua en la dirección adecuada; este detalle es fundamental para no acabar encharcando a los vecinos de abajo o inundar el suelo.

A veces lo más obvio es lo que más nos cuesta ver, y en el tema que nos ocupa sin duda el mejor lugar para encastrar una pila es un cuarto de juegos.  No vamos a encontrar un compañero más fiel para esos estragos de la plastilina, la pintura de dedos, la barra de pegamento, etc. Ya existen modelos de lavabo específicamente diseñados para estos menesteres que cuentan con amplio almacenaje, taburetes elevadores, botiquines y jaboneras; todos ellos provistos de esquinas redondeadas y materiales resistentes. El frotar no se tiene porque acabar, sobre todo si una pileta bien emplazada puede hacernos más llevadero el día a día.

Imágenes – Reedbo, Cococozy, Hallie Cohn Designs, Yoko


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